El Episcopado Mexicano exhorta a maestros y maestras “a no perder de vista la cuestión humana fundamental: una mirada atenta a cada alumno, un corazón abierto a sus necesidades, así como el constante encuentro con sus alumnos en la entrega”
Profesora y alumnos de Oaxaca, México. Foto: EFE
Este 15 de mayo, Día del Maestro en México, los obispos aseguraron que la vocación del maestro es “misión de esperanza para nuestro país” y exhortaron a profesores y profesoras “a no perder de vista la cuestión humana fundamental: una mirada atenta a cada alumno, un corazón abierto a sus necesidades”.
En un comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano pidieron a los maestros tener en cuenta “el constante encuentro con sus alumnos en la entrega, la generosidad y la audacia pedagógica”.
Asimismo, les dijeron: “ustedes son ‘artesanos de la humanidad’; son los protagonistas que encarnan y dan sentido a todos los esfuerzos educativos de la sociedad”.
Agradecieron a los maestros por “sostener la esperanza de nuestro pueblo desde cada salón de clases, desde cada comunidad y desde cada esfuerzo silencioso por formar un país más humano y fraterno”.
Los obispos de México recordaron lo que ha señalado el papa León XIV en el sentido de que “los educadores están llamados a una responsabilidad que va más allá del contrato de trabajo: su testimonio vale tanto como su lección”.
Hicieron un llamado a padres de familia, directivos, autoridades y a estudiantes, a fin de “concretar alianzas, un pacto educativo, que supere las incomprensiones del Sistema Educativo Nacional y los intereses particulares, y sea capaz de diseñar ‘nuevos mapas de esperanza’”.
Lo anterior a fin de ayudar a reconstruir el tejido social, formar ciudadanos responsables y promover una cultura de paz, dijeron.
Hicieron énfasis en la presencia de los maestros en cada aula como “un acto insustituible de compromiso y esperanza. Con paciencia, entrega y amor, dedican su vida a formar a las nuevas generaciones como un artesano moldea su pieza o un campesino labra su tierra”.
Para los obispos, los profesores han tenido “la capacidad de adecuarse a los nuevos tiempos. En medio de la complejidad de este cambio cultural que fragmenta al ser humano, lo envuelve en la incertidumbre con tanta información y tan poca formación, y lo introduce en un mundo global, digital y vertiginoso”.
La opción de los maestros, así como su tarea -aseguraron los obispos- “siguen siendo vitales para ofrecer los conocimientos y competencias necesarios que ayuden a sus alumnos a asumir los retos que el futuro traerá”.
Por ello, manifestaron que la vocación educativa es mucho más que transmitir conocimientos: es tocar el corazón de las personas, despertar su interioridad, acompañarlas en la búsqueda de la verdad y ayudarlas a descubrir su dignidad y su vocación humana.
Los obispos mencionaron las dificultades que enfrentan los profesores: “debido a la excesiva burocracia, así como los contextos políticos y magisteriales que… lucran en beneficio de intereses muy distintos al bien de la infancia y la adolescencia mexicanas o a favor de su desempeño magisterial”.