Las autoridades toman el control de Chilapa, pero la organización dirigida por el sacerdote Filiberto Velázquez recuerda que las comunidades indígenas de la región han vivido años de “miedo permanente y desplazamiento forzado”
Pobladores desplazados en Chilapa. Foto: EFE
El Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia ‘Minerva Bello’ en Chilpancingo, Guerrero, pidió al gobierno de México y al del estado, una verdadera pacificación en la entidad.
Esto luego de que el 12 de mayo, las autoridades federales y estatales tomaron el control de Chilapa, localidad en la que se habían registrado las últimas semanas bloqueos en caminos y carreteras, además de enfrentamientos y desplazamientos de familias.
De acuerdo con información gubernamental, se implementó un operativo con más de mil elementos de seguridad federales y estatales, para poner orden en el lugar, cuya violencia dejó un saldo de seis lesionados y 120 pobladores desplazados.
Es en ese contexto que la organización dirigida por el sacerdote Filiberto Velázquez, recordó que las comunidades indígenas de la región han vivido años de “miedo permanente y desplazamiento forzado”.
En un comunicado, el Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia dijo reconocer “los avances realizados durante las últimas horas por autoridades federales y estatales para atender la situación de riesgo que viven las comunidades de la Montaña Baja y la zona Centro de Guerrero”.
“Valoramos el despliegue institucional anunciado, así como las acciones orientadas a restablecer servicios básicos, incluyendo el ingreso de personal de la Comisión Federal de Electricidad para la recuperación del suministro eléctrico en comunidades afectadas”.
De igual modo, agradecieron “la atención pública” que tanto el gobierno federal como el estatal dieron “a la crisis y los esfuerzos encaminados a evitar una tragedia mayor y proteger a la población civil”.
No obstante, consideraron que la situación continúa siendo delicada y refleja problemas estructurales mucho más profundos que un episodio aislado de violencia.
Las comunidades de la región -dijo- “han vivido durante años bajo condiciones de miedo permanente, desplazamiento forzado, debilidad institucional, presencia de grupos armados, y limitada capacidad de protección efectiva por parte del Estado”.
Para el Centro ‘Minerva Bello’, “la paz no puede medirse únicamente por el número de elementos desplegados o por el levantamiento temporal de bloqueos. La verdadera pacificación requiere seguridad duradera, retorno seguro de familias desplazadas”.
Asimismo, la “recuperación de la vida comunitaria, acceso permanente a servicios y reconstrucción de la confianza entre población e instituciones”.
La organización señaló que “el Estado mexicano no puede quedar a merced de grupos armados ni permitir que comunidades indígenas vivan bajo condiciones de asedio, temor e incertidumbre permanente”.
“Como Centro de Derechos Humanos seguiremos acompañando a las comunidades, documentando testimonios y compartiendo información con organismos nacionales e internacionales, incluyendo ACNUR, ante la gravedad de la situación humanitaria en la región”.
Para concluir, destacaron que su prioridad seguirá siendo “siempre la protección de la vida, la dignidad y la paz de los pueblos”.