Culturas

Patti Smith: la reina del punk ya tiene su corona

| 09/05/2026 - 00:11





La vida de Patti Smith (Chicago, 1946) es el relato de una vida consagrada a la belleza, la música, la poesía, y también a Dios. La reina del punk ha vivido –vive, más que nunca– una espiritualidad muy personal, profunda, asentada en un Dios ecuménico, fraterno, del amor y de la esperanza. “Dios susurra a través de una arruga en el papel pintado, una gota de agua que estalla como una ecuación”, escribe en ‘Pan de ángeles (Lumen), sus memorias publicadas en 2025.



“Empecé a estudiar la Biblia cuando era pequeña, en el colegio. Tuve una buena educación religiosa. A los 13 años decidí que no quería una religión en particular ni quedarme atrapada en sus dogmas –explicó en ‘El Mundo’–, pero siempre me ha atraído desde niña el arte religioso, especialmente el del catolicismo, como las pinturas de Giotto de la vida de san Francisco o el ‘San Juan Bautista’ de Caravaggio. Y sigue teniendo un gran significado para mí”.

Sí, abandonó a los Testigos de Jehová, pero en ella subyace una fe renovada: “Básicamente, soy cristiana. Me criaron como cristiana, sigo los pasos de Cristo y me interesa lo mejor de cada religión, y me encanta la época de Pascua, pero a mi manera, en mi propia cosmología”. Su poesía, su narrativa, incluso su música, están impregnadas de un ansia de trascendencia. “El destino y la experiencia pueden trazarse en la anatomía mística de mi palma abierta, llena de arrugas y joven a la vez”, admite en ‘Pan de ángeles’.

La misma pluma con la que escribe cada día, la misma mano con la que aún toca la guitarra, cincuenta años después de su primer disco, ‘Horses’ (1975), que abría con la revisión punk del célebre “Gloria: In Excelsis Deo”. Así lo cuenta: “Por la noche grabamos nuestra versión de ‘Gloria’, mezclando el clásico de Van Morrison con el poema ‘Oath’ [Juramento], que yo había escrito en 1968. Abordarla fue una iniciación en toda regla, además de una respuesta a quienes trataban de arrinconarme, mi forma de expresar la decisión de hacerme un hueco”.

Patti-Smith, cantante punk. Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. Foto: EFE

Ese famosísimo tema comienza con un “Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos”, con lo que dejaba claro “mi posicionamiento en la vida y en el arte”. Y como añade en ‘Pan de ángeles’: ‘Gloria’ era fiel a una “elección vital”, es decir: independencia personal, libertad artística, búsqueda espiritual, pero también un rechazo a la culpa y al pecado original que matizaría más tarde, cuando vio ‘El Evangelio según san Mateo’, de Pier Paolo Pasolini.

Al interpretar ‘Gloria’, los ojos de Pasolini y su visión de Jesús como revolucionario me atormentaban. Los primeros versos de un poema escrito a los 20 años no eran lo bastante expansivos para mis aspiraciones de entonces”, recuerda de un concierto en París en 1978, el del estreno de otro de sus discos míticos, ‘Easter’, y su tema más famoso: “Because the Night”, escrito junto a Bruce Springsteen.

Continua expansión

“No era que quisiera desdecirme de lo que había escrito, sino simplemente que había evolucionado y había dejado atrás esas palabras –continúa–. Al mismo tiempo, también comprendía que la obra que yo había trascendido podía ser significativa para otras personas. Era un nuevo malabarismo, entre las necesidades y las expectativas del público y mi nuevo código en expansión”.

Porque Patti Smith es libertad, compromiso, ética, un ser exactamente en continua expansión. En ‘Pan de Ángeles’ dedica un capítulo –“Vagabundeo”, lo titula– a la creencia y la posibilidad de su negación, admite, “durante unos pocos momentos de negrura”. Y narra cómo, “en uno de esos escasos momentos de rendición”, le sobreviene un diálogo que “parece llenar la sala, espontáneo e iluminador”. Una pregunta: “¿Qué es Dios?”. Y la respuesta dolorosa: “La presencia ante el sufrimiento”.

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