Foto: EFE
León XIV ha vuelto a evidenciar su compromiso por la abolición de la pena de muerte. Una “causa justa” que la Iglesia hace suya, pues “cada vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, es sagrada y merece ser protegida”.
Así se ha expresado el Papa en un vídeo que se ha expuesto estos días en un acto organizado por la Universidad DePaul, en Chicago, para celebrar que se cumplen 15 años de la abolición de la pena capital en el Estado de Illinois.
Algo significativo, pues es la tierra natal de Robert Prevost, el primer pontífice estadounidense. De ahí que resuene su espaldarazo a la decisión del entonces gobernador, Pat Quinn, quien, en marzo de 2011, hizo de Illinois el decimosexto estado que, desde 1847, ponía fin a esta práctica en Estados Unidos.
Como recoge America Magazine, en su videomensaje, el Papa muestra un apoyo explícito “a quienes abogan por la abolición de la pena de muerte en los Estados Unidos de América y en todo el mundo”.
Concretamente, “rezo para que vuestros esfuerzos conduzcan a un mayor reconocimiento de la dignidad de cada persona e inspiren a otros a trabajar por la misma causa justa”.
Y es que “el derecho a la vida es el fundamento mismo de todos los demás derechos humanos. Por esta razón, solo cuando una sociedad salvaguarda la santidad de la vida humana, podrá florecer y prosperar”.
Una dignidad que “ni siquiera se pierde después de cometer delitos muy graves”, pues, pese a todas las circunstancias, “no se puede privar por completo a los culpables de la posibilidad de redención”.
Actualmente, 26 estados del país han prohibido la pena capital. Eso sí, su aplicación casi se ha duplicado en el conjunto de la nación presidida por Donald Trump: si en 2024 hubo 25 ejecuciones, el pasado año ascendieron a 47. La inmensa mayoría, 19, tuvieron lugar en el Estado de Florida.