Las Conferencia Episcopal ha aprobado sus nuevas Líneas Pastorales, centradas en el anuncio del Evangelio en una sociedad en cambio
Rueda de Prensa en la sede de la Conferencia Episcopal por la Asamblea Plenaria
La Conferencia Episcopal Española ha aprobado las nuevas Líneas pastorales para el periodo 2026-2030, tituladas ‘Poneos en camino’ (Lc 10,3), un documento que marcará la acción de la Iglesia en España durante los próximos años y que busca renovar el impulso evangelizador en un contexto social y cultural en transformación.
El texto, aprobado por la CXXVIII Asamblea Plenaria celebrada en noviembre de 2025 y ratificado definitivamente en febrero de 2026, coincide además con el 60.º aniversario de la fundación de la Conferencia Episcopal.
Tal como ha señalado el episcopado, el documento nace como fruto de un amplio proceso de diálogo y discernimiento, en el que han participado obispos y secretariados de las distintas comisiones episcopales, tras un ejercicio de “conversación en el Espíritu” desarrollado en grupos de trabajo y sucesivas reuniones plenarias.
Las nuevas orientaciones se inspiran en el mandato de Jesús: “Poneos en camino”, entendido como una llamada a una Iglesia que no permanece estática, sino que sale al encuentro del mundo. El documento sitúa este impulso en continuidad con el Sínodo sobre la sinodalidad y el Jubileo ‘Peregrinos de esperanza’, subrayando que la Iglesia está llamada a ser “pueblo de Dios en camino”, acompañado por Cristo en medio de la historia.
En este sentido, los obispos insisten en que la misión evangelizadora, que es la “identidad profunda” de la Iglesia, no puede desligarse de la experiencia de comunión y participación, y que la sinodalidad “no es un fin en sí misma, sino que apunta a la misión que Cristo ha confiado a la Iglesia en el Espíritu”.
De esta manera, subrayan que la sinodalidad “indica la específica forma de vivir y obrar” de la Iglesia “que manifiesta y realiza en concreto su ser comunión” en el “participar activamente de todos sus miembros en su misión evangelizadora”.
Estas Líneas pastorales se enmarcan en una tradición iniciada en 1983, tras la visita de san Juan Pablo II a España, con el objetivo de ofrecer criterios comunes para la acción evangelizadora respetando la diversidad de las diócesis. Desde entonces, distintos planes han orientado la vida pastoral de la Iglesia española, siempre con el eje de la nueva evangelización.
El nuevo documento recoge ese legado y lo actualiza ante los desafíos contemporáneos, marcados por la secularización, el cambio cultural y la transformación de la sociedad. Y es que, en el texto, los obispos ofrecen un amplio análisis del contexto actual, señalando desafíos como el individualismo, el relativismo moral o las nuevas corrientes culturales —incluido el poshumanismo— que afectan a la comprensión de la persona, la familia y la vida social.
En este escenario, subrayan la necesidad de una evangelización que no se limite a las palabras, sino que se apoye en el testimonio de vida, en comunidades vivas y en una presencia activa en la sociedad. “El reto de todo creyente en la nueva época que vivimos es ser testigos de esas alegrías y de la esperanza”, aseveran los obispos.
Además, advierten del riesgo de “desánimo y repliegue” ante la disminución de vocaciones y la reducción de comunidades, al tiempo que destacan signos de esperanza, como el compromiso de numerosos fieles y nuevas iniciativas pastorales.
Entre las prioridades pastorales, el documento destaca el impulso del primer anuncio del Evangelio y la renovación de la iniciación cristiana, en un contexto en el que ya no se puede dar por supuesta la fe. Y es que, en este contexto, “la iniciación cristiana adquiere una importancia extraordinaria”.
Asimismo, los obispos insisten en que el desafío no es tanto el ateísmo como el “hambre de Dios” presente en la sociedad, lo que exige una Iglesia capaz de escuchar, acoger y acompañar procesos personales de fe.
En este sentido, otro asunto fundamental es la celebración del domingo, el cual “no es un mero acto de devoción o un cumplimiento normativo”, sino la experiencia de ser asamblea y, a la vez, enviados a la misión.
Por todo ello, “los creyentes no solo saben escuchar los temores y las angustias de sus contemporáneos, sino que también están llamados a poner de manifiesto las alegrías y las esperanzas que les aporta el Evangelio”.
Las Líneas pastorales se presentan como un documento “abierto”, dispuesto a acoger las orientaciones del papa León XIV y su impulso a “alzar la mirada” hacia Cristo.
En esta clave, los obispos llaman a renovar el gozo de ser discípulos y misioneros, apostando por una Iglesia que “está llamada a ser signo de unidad y de esperanza en medio del mundo”