León XIV invitó a los fieles a vigilar sus corazones frente a quienes buscan coartar la libertad humana durante el Regina Caeli
El papa León XIV Foto Vatican Media
Este mediodía en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV presidió el tradicional rezo dominical del ‘Regina Caeli’. Durante su alocución, el Pontífice ofreció reflexión a partir del evangelio del 4º Domingo de Pascua, el del Buen Pastor, alertando a los fieles sobre los múltiples “rostros” de los ladrones contemporáneos que buscan robar la paz, la libertad y el futuro de la humanidad.
A partir de la figura evangélica de Jesús como pastor y puerta del redil, el Papa estableció un contraste entre quien cuida y quien destruye. “La diferencia es clara: el pastor tiene un vínculo especial con sus ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil”, explicó el pontífice ante la multitud congregada. Por el contrario, advirtió que “si alguien, en cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere robar las ovejas”.
El Papa enfatizó que la relación de Dios con la humanidad es de una profunda amistad y cuidado curativo. Al detallar la misión de Cristo, el pontífice aseguró: “Jesús no viene como un ladrón para robarnos la vida y la libertad, sino para guiarnos por el camino correcto. No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a iluminarla con la luz de su sabiduría”.
Asimismo, el Papa desmintió la idea de que la fe limita la felicidad humana, afirmando categóricamente que Jesús “no viene como si fuera a contaminar nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y duradera”.
León XIV trasladó la metáfora evangélica a los desafíos del mundo contemporáneo. Invitó a los fieles a “vigilar nuestros corazones y nuestras vidas”, detallando cómo actúan estos saqueadores modernos:
Antes de concluir, León XIV interpeló directamente a los oyentes con una serie de preguntas para la autoevaluación: “¿Quién queremos que guíe nuestras vidas? ¿Quiénes son los “ladrones” que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo han logrado, o hemos podido rechazarlos?”.
El mensaje finalizó con un recordatorio de esperanza y un llamamiento a la confianza en un Dios que “no viene a robarnos nada”, sino que, como Buen Pastor, “multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia”.