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David Jou: “La Sagrada Familia es una lección de teología”

| 25/04/2026 - 02:54





La basílica concebida por Antoni Gaudí y que el papa León XIV visitará el 10 de junio, para bendecir la torre de Jesús, es una “inmensa oración” elevada a Dios, que –“a través de sus símbolos y de sus formas”– constituye una invitación a “descubrirlo y celebrarlo”.



Así lo entiende el físico, poeta y ensayista David Jou (Sitges, 1953), y eso es lo que busca transmitir en ‘Rezar con Gaudí desde la Sagrada Familia’ (Ed. Claret), un libro de oraciones inspirado en el templo barcelonés donde da cuenta de toda su riqueza y profundidad en clave de plegaria de alabanza.

PREGUNTA.- ¿Qué quería transmitir Gaudí con esa imponente ‘oración en piedra’ que es la Sagrada Familia?

RESPUESTA.- La riqueza, la profundidad, la emoción y el vigor de su fe cristiana a una sociedad dura con los pobres, dubitativa en sus creencias, renqueante en sus fuerzas, e insegura de sí misma, y hacerla llegar a generaciones venideras.

Espacio para orar

P.- Su libro se presenta como un “acompañamiento espiritual” para ‘Rezar con Gaudí desde la Sagrada Familia’. ¿No resulta complicado en un templo así, convertido en reclamo turístico mundial, preservar un espacio para la oración?

R.- Ciertamente, se debería preservar algún espacio para la oración, no solo la cripta, sino también algún otro más abierto a la contemplación. Aunque el templo ejerce un magnetismo perturbador de conciencias sobre los visitantes, muchos de los cuales salen de la visita con renovada curiosidad espiritual, conmovidos religiosamente y no solo estéticamente.

Dimensión catequética

P.- Las fachadas, las torres, las vidrieras, los símbolos… Cuesta asimilar tanta riqueza y profundidad.

R.- Todo tiene una profunda dimensión catequética. Las tres fachadas: Nacimiento, Pasión y Gloria (aún por empezar). Las torres: las doce de los apóstoles (cuatro por construir), las cuatro de los evangelistas coronadas por sus respectivos símbolos, la torre de María culminada en una estrella luminosa, y la grandiosa torre de Jesús –un homenaje jubiloso, entusiasta, a la victoria de la Salvación– rematada con la gran cruz tridimensional. Cada detalle es una lección de teología. (…)

P.- ¿Qué espera de la visita de León XIV al templo?

R.- Que se sienta bien acogido y que la ceremonia pueda tener la intensidad que tuvo la consagración de la basílica por Benedicto XVI. Y que el Papa actual, interesado en las problemáticas e inquietantes ‘Rerum novarum’ del mundo digital, pueda encontrar en Gaudí –como en Ramon Llull– un místico de la razón, concebida como camino de diálogo con las emociones, tan dominantes y polarizadoras en el mundo de hoy. Solo con la emoción, sin el fundamento de la razón, el templo se derrumbaría.

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