León XIV en su audiencia con los miembros del PP Europeo. Foto: Vatican Media
“En política, ser cristiano no significa ser confesional de manera explícita, sino dejar que el Evangelio guíe las decisiones”. Así lo ha expresado León XIV este sábado en su audiencia en el Palacio Apostólico Vaticano a los miembros del Partido Popular Europeo (PPE) en el Parlamento Europeo, a quienes ha instado a poner a la persona en el centro y recuperar el sentido profundo de la política como servicio al bien común.
Esto implica, ha dicho el Papa, “mantener el vínculo entre la ley natural y la ley positiva, y entre las raíces cristianas y la acción política”. En concreto, ha enumerado como principales desafíos a abordar el promover “condiciones de trabajo dignas”, afrontar “el miedo a formar una familia y tener hijos”, abordar “las causas profundas de la migración” y encarar “sin ideologías los grandes desafíos de nuestro tiempo, como el cuidado de la creación y la inteligencia artificial”.
Asimismo, el Papa ha puesto el acento en el uso de la palabra libertad como eje fundamental del partido. Y es que, tal como ha señalado el Papa, no ha de ser “una libertad trivial reducida a preferencias individuales, sino una libertad fundada en la verdad”. Además, ha advertido contra lo que ha denominado “un ‘cortocircuito de los derechos humanos’, que termina dando paso a la fuerza y a la opresión”.
De esta manera, en un discurso en el que ha reivindicado las raíces cristianas de Europa y ha advertido frente a los riesgos del populismo, el elitismo y las ideologías, el Pontífice ha dado continuidad a un diálogo ya iniciado por sus predecesores. Así, ha recordado los encuentros del grupo parlamentario con Juan Pablo II y Benedicto XVI, así como el mensaje enviado por el papa Francisco en 2023.
León XIV ha puesto en valor el origen del proyecto europeo, nacido “de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial” y del deseo “de fomentar una cooperación que superara siglos de divisiones”. Una construcción que, ha recordado, estuvo marcada por la fe de sus impulsores y por “los principios cristianos como un elemento común y unificador”.
En esta línea, ha retomado una de las intuiciones del papa Francisco: “la unidad es superior al conflicto”. Una afirmación que, ha explicado, implica “ir más allá de la superficie del conflicto y ver al otro en su dignidad más profunda”, frente a dinámicas que “fomentan la búsqueda y afirmación del poder y, en última instancia, conducen a la destrucción”.
“La tarea principal de toda acción política es ofrecer una visión ideal”, ha señalado, recordando que esta requiere “una mirada amplia hacia el futuro” y la capacidad de tomar decisiones difíciles por el bien común. En este sentido, ha definido la política como “la forma más alta de caridad”.
Asimismo, el Papa ha advertido al PPE del riesgo de las ideologías, señalando que estas son siempre “el resultado de una distorsión de la realidad y una forma de violencia impuesta sobre ella”. Frente a ello, ha recordado la propuesta de De Gasperi: poner en el centro a la persona humana “con su espíritu de fraternidad evangélica”.
“El pueblo está en el centro de vuestro compromiso, y no podéis dejarlo de lado”, ha insistido el pontífice. Y ha añadido que el ciudadano “no es simplemente receptor pasivo de propuestas y decisiones políticas”, sino protagonista de la vida pública.
De esta manera, León XIV ha extendido su advertencia a dos tendencias actuales: el populismo, “que busca solo el consenso fácil”; y el elitismo, “que tiende a actuar sin consenso”. Frente a ambos, ha defendido una política “auténticamente ‘popular’” basada en “tiempo, proyectos compartidos y amor por la verdad”.
Asimismo, el Papa ha advertido acerca de “la disminución progresiva de la armonía, la cooperación y el compromiso mutuo entre el pueblo y sus representantes”. Por ello, ha reclamado “reconstruir un verdadero sentido de ‘pueblo’” y volver al contacto directo: “en la era del ‘triunfo digital’, una acción política realmente orientada al bien común requiere volver a lo ‘analógico’”.