La Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida ha mostrado su cercanía a la joven catalana y a su familia, y ha hecho un llamamiento “para reforzar los recursos de atención psicológica, el acompañamiento humano y las redes de apoyo, especialmente para las personas más vulnerables”
La Conferencia Episcopal (CEE) ha lamentado este jueves que “hoy en España la muerte se presenta como solución al sufrimiento”. De esta manera, a través de un post en el perfil oficial de la CEE en X, los prelados se han pronunciado sobre la eutanasia que está previsto practicar hoy a la joven Noelia Castillo tras desestimar el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) el último recurso presentado por su padre para evitarlo.
La joven tomó la decisión de solicitar una muerte digna tras sufrir una paraplejia incapacitante e irreversible como consecuencia de haber intentado quitarse la vida arrojándose desde un quinto piso tras ser víctima de una agresión sexual múltiple. Su deseo se ha visto retrasado a causa de los recursos interpuestos por su padre y la organización Abogados Cristianos, que llevaron el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Recursos que, finalmente, han sido desestimados por la justicia.
Para la Conferencia Episcopal, “una dignidad infinita abocada a la muerte por una ‘sociedad del bienestar’ incapaz de cuidar y amar”. “Frente a ello, la esperanza que brota del encuentro con la Vida”, concluye el mensaje en X de la CEE.
Más allá de este mensaje, los obispos se han expresado más ampliamente sobre este caso en una nota de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida, en la que reconocen que “contemplamos con profundo dolor la situación de Noelia, esta joven de 25 años cuya historia refleja una acumulación de sufrimientos personales y carencias institucionales que interpelan a toda la sociedad”.
“Su situación no puede ser interpretada solo en clave de autonomía individual, sino que exige una mirada más honda, capaz de reconocer el peso del sufrimiento psicológico, la soledad y la desesperanza”, insiste el episcopado.
De esta manera, en primer lugar, recuerdan que “la eutanasia y el suicidio asistido no son un acto médico, sino la ruptura deliberada del vínculo del cuidado, y constituyen una derrota social cuando se presentan como respuesta al sufrimiento humano”. Asimismo, subrayan que, en el caso de Noelia, “no estamos ante una enfermedad terminal, sino ante heridas profundas que reclaman atención, tratamiento y esperanza”.
Además, los obispos subrayan que “la dignidad de la persona humana no depende de su estado de salud, ni de su percepción subjetiva de la vida, ni de su grado de autonomía”, sino que tiene “un valor intrínseco que exige ser reconocido, protegido y promovido en toda circunstancia”. “Por ello”, añaden, “la respuesta verdaderamente humana ante el sufrimiento no puede ser provocar la muerte, sino ofrecer cercanía, acompañamiento, cuidados adecuados y apoyo integral”.
La nota concluye manifestando la cercanía de los obispos a Noelia y a su familia, “asegurándoles nuestra oración, afecto y compromiso con una cultura del cuidado que no abandona a nadie”. “Al mismo tiempo, hacemos un llamamiento a toda la sociedad para reforzar los recursos de atención psicológica, el acompañamiento humano y las redes de apoyo, especialmente para las personas más vulnerables”, añaden.
“Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos”, insisten. “Solo así podremos construir una sociedad verdaderamente justa, donde nadie se sienta solo ni descartado”.
Particularmente, el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, ha señalado a través de su cuenta de X que “si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido”.
Además, Argüello ha puesto el foco en el personal sanitario, afirmando que “un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte por muy legal, empoderada y compasiva que parezca”. Finalmente, el arzobispo ha hecho una llamada a la oración por la joven, reconociendo que “su sufrimiento estremece, pero su verdadero alivio no es el suicidio”.