España

El secretario general de los obispos, sobre los acuerdos con el Gobierno: “Jamás la Santa Sede nos ha obligado a firmar”

| 18/03/2026 - 08:01

César García Magán desmiente que hayan recibido “coacciones” de Moncloa o del Vaticano en relación a las indemnizaciones para las víctimas de abusos o el Valle de los Caídos





“En ningún momento, jamás la Santa Sede nos ha obligado, nos ha mandado a los obispos a firmar ese acuerdo”. Con esta contundencia, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Toledo, César García Magán, desmonta que el Gobierno, a través del Vaticano, haya chantajeado o amenazado a la Iglesia con el objetivo de aprobar la vía alternativa de indemnización a las víctimas que se firmó el pasado enero.



Así lo explica el portavoz del Episcopado a la periodista Ana Isabel Jiménez Serrano, en el marco de una entrevista del programa ‘Enfoque a dos’ de la Radiotelevisión Diocesana de Toledo. “No es cierto. Desmiento totalmente”, expone García Magán, que define el acuerdo como “voluntario”, además de recordar que “no hay ningún mandato jurídico ni legislación civil” que obligue a la Iglesia a reparar a las víctimas cuyo caso ha prescrito o el abusador haya fallecido.

El Papa, informado

En su intervención, sí comparte que la Santa Sede “estaba informada”, “nos alentó” y “nos dijo que le parecía bien”. De hecho, detalló que “también se lo informamos al Papa, pero no hemos recibido ninguna coacción, ni sobre las víctimas, y ahí yo he sido testigo más directo, como para Cuelgamuros”. “Por lo que sé, tampoco ha habido ninguna imposición de la Santa Sede sobre ese tema”, expone sobre la resignificación del Valle de los Caídos.

César García Magán, en el programa ‘Enfoque a dos’

De esta manera, asegura que ha habido algún tipo de chantaje o coacción, “no solamente es una afirmación falsa, sino que es una afirmación que tiene como como fondo, una intencionalidad que no es buena, porque desde la falsedad del dato objetivo es una manipulación ideológica”.

Colaboración para el viaje

A lo largo de la entrevista, García Magán también aborda el próximo viaje de León XIV a España en junio, para subrayar “la colaboración total y absoluta” de todas las Administraciones públicas, tanto estatales, como regionales y locales. “Hay una muy buena negociación y muy buen diálogo”, apostilló.

“Somos fuera de Italia, seremos el primer país de la Unión Europea que el Papa visita”, destacó. De la misma manera, desveló que “se nos dijo que este viaje del Papa a España no será el último y el único”.

Defensa de la vida

Sobre la posibilidad de que el aborto sea reconocido como un derecho en la Constitución, recordó que “defendemos la vida desde el momento cero de la vida, cuando está concebida”.  “Nosotros nos mantenemos en esa como brújula y como norte, tenemos el Evangelio. Unas veces unos nos aplauden y otras veces nos aplauden otros. Unas veces unos nos critican, otras veces nos critican otros, pero nosotros nos mantenemos ahí”, explicó justo después.

Esta reflexión le llevó a afirmar que “no hacemos política de partido de ninguno, de ninguno, porque no hay ningún partido que sea el partido de la Iglesia, la Iglesia no tiene ningún partido”. Es más, remarcó que “el Evangelio no es un programa político, el Evangelio es algo más rico y profundo”. Para el secretario general, “nadie agota la doctrina social de la Iglesia”.

Ideologización de la fe

Durante la conversación, también se abordó el contenido de la reciente nota doctrinal de la Conferencia Episcopal que alerta de la deriva emotivista de algunas prácticas pastorales en auge. Insistió en que el texto “no va contra nadie”, a la par que subrayó que “si una fe no se hace compromiso, tenemos el peligro de convertirlo en una ideología”.

En otro orden de cosas, y con el contexto bélico mundial de fondo, García Magán apuntó que “no vale la paz a cualquier precio, y eso es lo que diferencia la apuesta por la paz de un pacifismo mal entendido, porque la paz tiene que basarse en la libertad, en la justicia, en la verdad y en el amor”.

A partir de ahí, argumentó que “hay que actuar con un respeto a las reglas de juegos que tenemos y que nos hemos dado: es lo que se llama el derecho internacional”.

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