Esta plenaria internacional vuelve tras 20 años de pausa. La primera se realizó, en 2006, en Porto Alegre (Brasil)
2da conferencia sobre reforma agraria
Del 24 al 28 de febrero, comenzó en Cartagena – costa Caribe de Colombia – la segunda Conferencia internacional sobre reforma agraria y desarrollo rural, espacio de diálogo convocado por Naciones Unidas y el gobierno nacional.
En esta plenaria, la Iglesia lleva su voz profética, condensada en los documentos magisteriales: Laudato si’ y Laudate deum, como también los postulados de las Iglesias del sur global: América Latina, África y Asia, propuestos en el documento sobre las falsas soluciones a la crisis climática, presentado a León XIV y en la Cumbre de las Partes 30 de Brasil.
Participan delegaciones de más de cien países y cerca de 1500 asistentes, la comitiva eclesial la encabeza Paolo Rudelli, nuncio de Colombia, como observador de la Santa Sede, y Juan Carlos Barreto, obispo de Soacha y presidente de Cáritas nacional.
Las discusiones estarán centradas en el acceso equitativo a la tierra; la Iglesia – señalaron sus representantes – llevará también las experiencias de las comunidades que acompañan en los territorios.
Esta conferencia internacional vuelve tras 20 años de pausa. La primera se realizó, en 2006, en Porto Alegre (Brasil) con el objetivo, en ese entonces, de promover acciones concretas para enfrentar los desafíos estructurales que limitan el desarrollo rural.
Dos décadas después la situación sigue igual. Por ello, la Iglesia ha preparado dos paneles, con los cuales busca conectar la fe y la política pública.
El primero versa sobre “Gobernanza territorial y agroecología” y el segundo “Seguridad y soberanía alimentaria para la vida”, todos fundamentados en la experiencia de agentes pastorales desde los territorios.
Estos temas no son nuevos, Juan XXIII caracterizó el sector agrario como un “sector deprimido”. El entonces Papa denunciaba ya la pérdida de la soberanía alimentaria y el atraso técnico en el campo.
La postura de la Iglesia siempre será de acompañar a las comunidades denunciando las injusticias.
Además nos recuerda las bases bíblicas del tema, por ejemplo, con la llegada del Jubileo, que perdonaba a los deudores insolventes, liberaba a los esclavos y las tierras dejadas en reposo volvían a sus dueños originales.
Reforma agraria y jubileo en fondo son sinónimos, ambas “no son solo sugerencias piadosas, sino mecanismos obligatorios de corrección económica para evitar la perpetuación de la inequidad”.
Las instituciones que avalan a Colombia en esta justa internacional son el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), la red católica CIDSE (Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Solidaridad) y Cáritas.