España

El obispo de Mallorca defiende la regularización de migrantes por “la dignidad de la persona”

| 05/02/2026 - 07:19

Sebastià Taltavull se suma a los apoyos públicos del arzobispo de Toledo y Pamplona al presidente de los obispos, tras los ‘peros’ expresados por el arzobispo de Oviedo y los obispos de Orihuela-Alicante y Huelva





El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, se suma a los prelados que han salido en defensa de la regularización migrantes propuesta por el Gobierno central, algo que en la Iniciativa Legislativa Popular la Iglesia alentó a través de sus instituciones caritativas. Además, el obispo ha reclamado que en este proceso se tenga en cuenta “la dignidad de la persona” y “no por otros intereses”.



En una rueda de prensa, Taltavull directamente se ha mostrado de acuerdo con la propuesta y ha señalado que está “contento”. Para el obispos es necesario hacer una regularización de “quien realmente lo necesita”.

Además, ha recordado que en esta propuesta se ha trabajado “desde hace tiempo” con una iniciativa legislativa popular, en la que también han participado desde la Iglesia católica. Ahora bien, en medio de este panorama, le “preocupa” el cómo se hará por ver si la gente queda “completamente integrada” y “se le asegurará todo lo que por dignidad tiene que tener”, según recoge Europa Press.

Las disidencias episcopales

La realidad es que la Conferencia Episcopal ‘bendijo’ el 27 de enero la regularización extraordinaria de migrantes anunciada por el Gobierno. Pese al aplauso del Episcopado en boca de su presidente, Luis Argüello, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, OFM; el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra; y el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, han mostrado algo más que unos simples ‘peros’ a la decisión del Ejecutivo que permitirá salir de la economía sumergida y trabajar, con derechos y deberes, a más de medio millón de personas que ya se encuentran en nuestro país. Y es que solo podrán acogerse a esta regularización aquellos que puedan acreditar que, antes del 31 de diciembre de 2025, llevaban al menos cinco meses residiendo en España.

Argüello se congratuló de la medida porque “es un reconocimiento de la dignidad humana”. No obstante, el arzobispo de Valladolid no dejó de señalar que la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para llevar a cabo esta regularización ha sido desoída y el ‘ok’ ha llegado “ahora, quizás porque hay un momento de oportunidad política que lo favorece”.

Del “todos no caben” al supuesto “efecto llamada”

El más claro a la hora de matizar a Argüello fue Sanz en su cuenta de ‘X’ dos días después del anuncio: “‘Fui extranjero y me acogisteis’ (Mt, 25). Los inmigrantes tienen nuestra agradecida acogida. Pero, ¿cuántos podemos asumir? Todos no caben y hay que establecer medidas sensatas, no populistas ni demagógicas, para acoger a los posibles descartando a cuantos extrañamente se nos cuelan”. De esta manera, el franciscano, uno de los nueve miembros de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal, difería de la posición de Añastro.

Por su parte, el obispo de Huelva advirtió más tarde de un posible “efecto llamada”. “La ayuda de la Iglesia y de Cáritas en origen debe ser un camino importante para cuidar, cualquier medida que tomemos que provoque un efecto llamada, podemos estar haciendo un bien inmediato, pero estamos provocando al mismo tiempo, a lo mejor, muchas muertes que ese efecto llamada tiene en muchos otros”, avisó en declaraciones a Canal Sur Radio.

Según sus palabras, coincide con la posición de la Iglesia española de “dar prioridad, naturalmente, a la voluntad de cada persona”. “En eso no tenemos ninguna diferencia, ya que la persona concreta tiene una dignidad y, por tanto, unos derechos inalienables que tenemos siempre que acoger y que respetar”, añadió.

Gómez Sierra indicó también que los obispos de África pidieron a la Iglesia española que “desengañara a sus jóvenes porque venían engañados creyendo que llegaban aquí al paraíso” y así “que no cayeran en el engaño de esa inmigración masiva que muchas veces los pone en manos de mafias”.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se expresó de forma similar al obispo de Huelva, pues también considera que “una regularización masiva aumenta el efecto llamada”. Asimismo, indicó que esto “desborda nuestros servicios públicos”, obviando tres premisas: que estos servicios públicos ya son utilizados por los futuribles regularizados, que ningún migrante que entre hoy al país va a ser regularizado y que el Gobierno de José María Aznar hizo lo propio, en distintas tandas, con medio millón de migrantes durante sus ocho años de Gobierno.

Por otro lado, el obispo de Orihuela-Alicante acusó al Gobierno de “utilizar como moneda de cambio” a los migrantes y pidió que esta cuestión se debata en el Congreso con “los matices convenientes”. “Acertijo: Adivina, adivinanza: ¿en qué se parece la subida de las pensiones incluida en el ‘decreto ómnibus’ a la regularización de los inmigrantes contemplada en el decreto ley pactado por el Gobierno y Podemos?”, planteó Munilla en un mensaje difundido, al igual que Sanz, a través de su cuenta de ‘X’.

El prelado respondió que “ambas son estrategias para conseguir otros fines” y denunció que “esta forma torticera de proceder deja patente el desprecio” de los “gobernantes hacia los pensionistas y hacia los inmigrantes, a quienes utilizan como moneda de cambio”.

Además, apuntó que “en la mayoría de los españoles existe una conciencia ética, tanto en lo que se refiere a la necesidad de dignificar a los jubilados como a la de facilitar la regularización de los inmigrantes que trabajan honradamente” y rechazó “la alternativa esperpéntica de la caza y expulsión del hispano” en Estados Unidos.

Respaldo de Toledo y Pamplona

Entre quienes han respaldado públicamente a Argüello, además del obispo de Mallorca, se encuentra el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro, que admitió el 2 de febrero identificarse “totalmente” con la postura de la Conferencia Episcopal.

Según recogió Europa Press, a preguntas de los medios, el también primado de España destacó que esta regularización es “un planteamiento del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia”. Cerro insistió en sus breves palabras la necesaria y “fundamental acogida” a los migrantes, al mismo tiempo que hizo hincapié en “el derecho humano de respeto a la dignidad de las personas que ya están aquí, que han venido”. Asimismo, señaló que también es necesaria la “integración”. Y, sobre todo, que esa integración se lleve a cabo “de un modo inteligente”.

Mismo respaldo encontró la presidencia del Episcopado en el arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló. En una rueda de prensa de balance de sus dos años como pastor, el mercedario consideró la regularización “positiva, humanitaria y evangélica”. Así, recordó que ayudará a “superar estigmas, normalizar y clarificar”.

“Estamos a favor de esa regularización desde la parte humana. Además, económicamente es gente que regularizando la situación va a cotizar a la Seguridad Social”, dijo recordando las anteriores regularizaciones tanto de Felipe González, como Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.

Roselló indicó que entiende que la cuestión se politice, pero “no voy a entrar ahí”: “La gente piensa en pateras y en delincuencia –es condición sine qua non no tener antecedentes– cuando la mayoría de los que llegan a España y los que se va a regularizar han llegado en un avión”. No dudó tampoco en responder al ser preguntado por las declaraciones de Sanz: “Yo pienso lo contrario. En la Iglesia no somos monocordes y siempre puede haber alguna discrepancia”.

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