Vaticano

La ONU ve en León XIV un “compañero importante” en la asistencia a los refugiados

| 27/01/2026 - 17:42

El nuevo Alto Comisionado de ACNUR destaca la “autoridad moral” del Papa y subraya la alianza con la Iglesia para afrontar una crisis humanitaria sin precedentes





En un mundo marcado por desplazamientos forzados a una escala nunca vista, la ONU ha señalado al papa León XIV como un aliado clave en la defensa y atención de las personas refugiadas. Así lo ha afirmado el nuevo Alto Comisionado de ACNUR, Barham Salih, tras ser recibido en audiencia por el Pontífice el pasado 26 de enero en el Vaticano.



Las cifras explican la urgencia: a mediados de 2025, más de 117 millones de personas se habían visto obligadas a huir de sus hogares a causa de conflictos, violencia o persecución; de ellas, más de 42 millones son refugiadas. Un drama ante el que, como recordó Salih, “la Iglesia nunca ha permanecido indiferente” y frente al cual León XIV “ha alzado su voz, como hicieron también sus predecesores”.

“Su autoridad moral es fundamental”

El nuevo responsable de ACNUR, que asumió el cargo el pasado 1 de enero y que conoce el exilio en primera persona —fue refugiado antes de convertirse en presidente de Irak entre 2018 y 2022—, ha subrayado la relevancia del encuentro con el Papa. “Ha sido un gran honor reunirme con Su Santidad”, explicó en declaraciones a los medios vaticanos. Y añadió: “Su autoridad moral es realmente importante y su apoyo a ACNUR es absolutamente fundamental”.

Para la agencia de la ONU, el respaldo del Papa no es solo simbólico. “Consideramos esta relación una alianza importante y un recurso en el que apoyarnos mientras cumplimos nuestro mandato de ayudar a los refugiados en todo el mundo”, subrayó Salih, quien quiso destacar también “la preciosa colaboración con la Iglesia y con las organizaciones religiosas”.

Prioridades ante una emergencia global

El Alto Comisionado ha iniciado su mandato en un momento crítico: “Niveles de desplazamiento sin precedentes, reducción del espacio humanitario y recursos muy limitados”, resumió. Ante este escenario, marcó dos grandes prioridades: intensificar la labor de incidencia política para obtener más fondos y avanzar hacia soluciones duraderas.

“No es aceptable que millones de personas permanezcan una década o incluso dos en campos de refugiados, dependiendo exclusivamente de la ayuda humanitaria”, ha advertido. Tras visitar recientemente Chad y Kenia, donde conoció a personas desplazadas desde 2003, insistió en la necesidad de “soluciones más inclusivas y sostenibles”.

En este sentido, puso como ejemplo a países como Kenia, Etiopía, Uganda o Chad, que están impulsando políticas para integrar a los refugiados en los sistemas nacionales de educación, salud o empleo. “Hablamos de personas con capacidad de acción, que merecen dignidad y protección”, afirmó.

Miembros del ‘Chagos Refugees Group’, de Islas Mauricio con el papa León XIV

Una responsabilidad moral y jurídica

Haciendo un llamamiento final a la comunidad internacional, el Alto Comisionado fue contundente: “Proteger y asistir a las personas desplazadas no es solo una opción, es una responsabilidad jurídica y un deber moral que interpela a nuestra humanidad colectiva”.

En ese horizonte, la colaboración con la Iglesia adquiere un valor añadido. Salih apostó por profundizar en una “filantropía interreligiosa” capaz de transmitir valores comunes de humanidad, solidaridad y cuidado de los más vulnerables. Un mensaje que conecta directamente con la voz del papa León XIV, a quien la ONU reconoce ya no solo como líder espiritual, sino como un “compañero importante” en la defensa de millones de personas obligadas a huir.

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