El vicario general y moderador de la curia de la Diócesis de Getafe, Javier Mairata de Anduiza, ha sido el responsable de dirigir los ejercicios espirituales a los obispos españoles. A su regreso del retiro, confiesa sentirse “impresionado” por “verlos rezar con un profundo deseo de estar en oración con el Señor y su fraternidad”. “Me he sentido muy agradecido por el privilegio de compartir la fe con los que nos confirman en ella”, añade.
La casa de convivencias de Ortigosa del Monte (Segovia) ha acogido los ejercicios a los que han asistido una treintena de prelados, incluidos el presidente de la CEE, Luis Argüello, y el secretario general, Francisco César García Magán.
“Ha sido una gran responsabilidad y un regalo compartir con los obispos este tiempo de silencio, comunión y oración”, asegura. Se preparó “con estudio y oración”. “Por eso los ejercicios hacen tanto bien a quien los imparte –añade– , ya que te obligan a dedicar más tiempo a la lectura de la Palabra de Dios, los textos de los santos y a profundizar en la oración”. “Ha sido una Navidad distinta, al estar preparando las meditaciones sobre la Pasión, muerte y resurrección cuando litúrgicamente celebraba el nacimiento”, recuerda.
Ha vivido este encargo “consciente de la responsabilidad”, pero, a la vez, “de la confianza de que en los ejercicios quien actúa es Dios”. Su elección por parte de la Conferencia Episcopal fue una sorpresa. De hecho, lo primero que pensó cuando se lo propusieron fue: “Seguro que hay otros que que lo harían mejor”. Después, “sentí agradecimiento por la confianza y el peso de una gran responsabilidad”.
Siete días de retiro, ‘alejados’ de visitas y compromisos para los obispos. “Como el Señor y los grandes personajes bíblicos, necesitamos parar y retirarnos a solas con el Padre, para volver al amor primero, para convertirnos, para ordenar la vida y vivir de una manera más profunda la comunión con Dios. Solo así podremos vivir desde los criterios evangélicos y, por tanto, que estos impregnen todas nuestras acciones”, afirma.