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El obispo Strickland ignora el asesinato de Renee Nicole Good y dará una bendición especial al ‘cazamigrantes’ de Trump

| 15/01/2026 - 12:28

  • Tom Homan, el “zar de la frontera” de la Administración republicana, ha justificado el crimen lamentando la “violencia” que sufren sus agentes
  • En su Plenaria de otoño, los obispos de Estados Unidos, 12 años después del anterior, publicaron un ‘Mensaje Especial’ contra la ola xenófoba





El siempre polémico Joseph Strickland, obispo emérito de Tyler (Texas) que fue cesado por Francisco después de traspasar todas las líneas rojas (llamó “hereje” al Papa y lamentó que “lo que sale del Vaticano es cismático”) y ser acusado de mala gestión en la administración diocesana, ha vuelto a romper la comunión eclesial, en este caso, con los obispos de su país y con el propio papa, su compatriota León XIV.



Lo ha hecho al anunciarse que, el 22 de enero, dará una “bendición especial” a Tom Homan. Ex policía de Nueva York, este fue director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y, tras iniciarse el segundo mandato del republicano Donald J. Trump, el presidente de Estados Unidos le encargó la política migratoria, imponiendo la “tolerancia cero” contra los indocumentados y definiéndole como su “zar de la frontera”.

Tensión en todo el país

Desde entonces, la Administración Trump ha impuesto que puedan desarrollarse redadas para detener a migrantes incluso en escuelas, hospitales o iglesias. Lo que ha despertado la reacción ciudadana y ha tensionado el país. En este sentido, la última crisis, que convulsiona la convivencia, se ha dado tras el asesinato, el pasado 7 de enero en un control migratorio, de Renee Nicole Good, ciudadana estadounidense de 37 años y madre de tres hijos.

Pese a que las fuerzas policiales aseguraron que la mujer trató de “atropellar” a los agentes con su coche, vídeos grabados por transeúntes mostraron la evidencia: tras una breve discusión, ella arrancó veloz dispuesta a marcharse y, pese a no haber en ningún momento riesgo alguno para nadie, un miembro del ICE la mató en un impulso tras dispararle tres tiros a bocajarro y directamente a la cara.

A lo largo de esta semana, en varias de las principales ciudades de Estados Unidos (como Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Washington o Boston) se convocan a diario multitudinarias protestas contra la inmunidad de las fuerzas policiales a cargo de la Administración republicana y la xenofobia descontrolada de Trump. En la propia Minneapolis, los enfrentamientos con el ICE son fuertes y quienes protestan se atrincheran en ocasiones tras barricadas.

La “profesionalidad” de sus miembros

De ahí la importancia de que, precisamente en este contexto, Strickland bendiga a un Homan que, ante la indignación contra un ICE que él mismo dirigió, ha defendido estos días la “profesionalidad” de sus miembros, que solo buscarían “trabajar para que cualquier persona que agreda, impida u obstaculice la aplicación de la ley rinda cuentas”. Aunque el ejercicio de la protesta conlleve un asesinato a sangre fría… Para el “zar de la frontera” de Trump, su deber es denunciar “la violencia contra el ICE”.

Con todo, es un hecho que el obispo emérito de Tyler ha roto la comunión con su Iglesia local. Y es que, en su reciente Plenaria de otoño, la USCCB reafirmó la inequívoca apuesta de sus pastores por defender a los migrantes en plena oleada de la Administración republicana en su contra. Y lo hizo con un gesto cuyo anterior precedente se dio 12 años atrás: recurrir a la fórmula extraordinaria de publicar un ‘Mensaje Especial’ para “expresarse como cuerpo episcopal” ante una realidad “particularmente urgente”.

Así, el Episcopado, tal y como ocurriera en 2013, cuando se posicionó contra un mandato federal sobre los anticonceptivos, aprobó un texto que debía ser validado por dos tercios de los prelados. Y así fue, contando con un impresionante apoyo, con 216 votos a favor y solo cinco en contra y tres abstenciones.

Clima de temor y ansiedad

En tan relevante documento, los obispos dejaron claro que “nos preocupa profundamente observar entre nuestra gente un clima de temor y ansiedad en torno a la discriminación racial y la aplicación de las leyes de inmigración. Nos entristece el estado del debate actual y la estigmatización de los inmigrantes. Nos inquietan las condiciones en los centros de detención y la falta de acceso a atención pastoral”.

Además, “lamentamos que algunos migrantes hayan perdido arbitrariamente su estatus legal. Nos perturban las amenazas contra la santidad de los lugares de culto y la naturaleza especial de los hospitales y las escuelas. Nos aflige el temor de los padres a ser detenidos al llevar a sus hijos a la escuela y el consuelo que sentimos al tratar de consolar a los familiares que ya han sido separados de sus seres queridos”.

Como deploraron los pastores, “a pesar de los obstáculos y los prejuicios, generaciones de inmigrantes han contribuido enormemente al bienestar de nuestra nación”. De ahí que debieran “alzar la voz en defensa de la dignidad humana, don de Dios”. Lo que pasa “por una reforma profunda de las leyes y procedimientos migratorios de nuestro país. La dignidad humana y la seguridad nacional no son incompatibles. Ambas son posibles si las personas de buena voluntad colaboran”.

Deportaciones masivas e indiscriminadas

La reflexión episcopal se cerró insistiendo en que “nos oponemos a la deportación masiva e indiscriminada de personas”. Siendo urgente “el fin del discurso deshumanizante y la violencia”, rezan “para que el Señor guíe a los líderes de nuestra nación” y se alcance “una reforma migratoria significativa”.

Por si fuera poco, a las pocas horas, desde Castel Gandolfo, se sumó el papa Prevost, que calificó de “muy importante” el documento de sus compatriotas. “Me gustaría invitar, sobre todo a todos los católicos, pero también a las personas de buena voluntad, a escuchar atentamente lo que han dicho los obispos. Creo que debemos buscar formas de tratar a las personas con humanidad, tratándolas con la dignidad que tienen”, recalcó.

En cuanto a las deportaciones masivas, León XIV matizó que, “si alguien se encuentra en Estados Unidos ilegalmente, hay formas de hacerlo. Hay tribunales. Hay un sistema judicial”. Otra cosa es que este adolezca de “muchos problemas”. Sobre la cuestión de fondo, el Papa reconoció que “nadie ha dicho que Estados Unidos deba tener las fronteras abiertas. (…) Creo que cada país tiene derecho a determinar quién, cómo y cuándo entran las personas”.

Casos de violencia

Otra cosa es que se actúe contra “las personas que llevan una buena vida, y muchas de ellas desde hace 10, 15 o 20 años”. Y menos cuando se las trata “de una manera que es, como mínimo, extremadamente irrespetuosa”, con “casos de violencia” incluidos.

Por ello, no es exagerado decir que Strickland ha golpeado la comunión con su Iglesia local y con el Papa. En el caso de sus compañeros prelados, la bofetada ha sido considerable contra el arzobispo de Minneapolis, Bernard H. Hebda, quien, tras el crimen contra Good, llamó a “todas las personas de buena voluntad” a que “se unan a mí en oración por la persona asesinada, por sus seres queridos y por nuestra comunidad”. Con el fin de rebajar la tensión imperante, el pastor denunció que “seguimos en un momento en este país en el que necesitamos bajar la temperatura de la retórica, detener la especulación infundada en el miedo y empezar a ver a todas las personas como creadas a imagen y semejanza de Dios”.

Algo que debe interpelar a todos, pues “es tan cierto para nuestros hermanos inmigrantes como para nuestros funcionarios electos y quienes son responsables de hacer cumplir nuestras leyes”.

Apoyo del católico Vance

Una llamada a la calma que, por cierto, no encontró eco en el Gobierno de Trump. De hecho, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, sostuvo (pese a las evidencias difundidas en los vídeos) que Good “estaba acosando y obstaculizando” a los agentes del ICE. Versión también sostenida por el vicepresidente, el católico JD Vance, que despachó la memoria de la víctima tachándola, sin más, de “miembro de una red izquierdista” que tendría como fin “atacar, revelar información confidencial, agredir y hacer imposible que nuestros oficiales hagan su trabajo”.

En un significativo editorial, el ‘National Catholic Reporter’, medio de referencia del catolicismo estadounidense, ha lamentado esta deriva ideologizada en detrimento de la defensa de la vida y la dignidad humana y ha cargado con dureza contra Vance: “Sus comentarios justificando la muerte de Good son una mancha moral en el testimonio colectivo de nuestra fe católica. Sus repetidos intentos de culparla de su propia muerte son fundamentalmente incompatibles con el Evangelio”.

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