Cono Sur

El cardenal Adalberto Martínez le pidió a los jóvenes paraguayos dejarse moldear por Jesús

| 08/01/2026 - 15:00

El arzobispo de Asunción destacó la importancia de caminar juntos en la fe, en la comunidad y en el servicio al bien común, sobre todo hacia los más desprotegidos





En el marco del Curso de Animadores de Comunidades Juveniles (CACJ), el cardenal Adalberto Martínez Flores dirigió un mensaje de cercanía, esperanza y compromiso a los jóvenes y referentes que participan de este espacio formativo.
Al inicio del año, el arzobispo de Asunción agradeció a Dios este “tiempo de gracia” y la oportunidad de reunir a los jóvenes que se forman en la escuela de Jesús, el Maestro, que enseña a amar, servir y entregar la vida con sencillez y alegría. Tuvo palabras de agradecimiento hacia quienes organizan este Curso: el Instituto de Pastoral Juvenil (IPJ) y a la Pastoral Juvenil Nacional.

Nadie se salva solo

En su meditación, les recordó que los discípulos se forman con el Maestro y en la vida comunitaria. Por lo tanto, reafirmó que la fe se fortalece caminando con otros, escuchándose, acompañándose y sosteniéndose mutuamente, porque “Nadie se salva solo”.

Para vivir una santidad concreta y comprometida, el El Cardenal animó a los participantes a dejarse moldear por Jesús, no para destacarse ni mandar, sino para servir con humildad y construir comunidades juveniles vivas, fraternas y solidarias, con una opción preferencial por los más vulnerables y necesitados.

Tomando como referencia el pasaje de los discípulos de Emaús, sostuvo que el Señor camina con los jóvenes, enciende su corazón con la Palabra y los envía nuevamente al camino para compartir la alegría del Evangelio y sembrar esperanza allí donde haya cansancio, desánimo o indiferencia.

El Cardenal compartió que, en estos días, participa junto al papa León XIV, de la clausura oficial del Año Santo y del Consistorio, por lo que le llevará el saludo y el cariño de los jóvenes, y les pidió que acompañen con su oración estos importantes momentos para la vida de la Iglesia, especialmente por las intenciones de paz del Santo Padre.

Finalmente, encomendó a todos los participantes a la protección de María, Madre y compañera de camino.

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