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El obispo de Goya, cercano a los devotos de la Cruz Gil

Adolfo Canecín pide a los peregrinos vivir una experiencia profunda del Crucificado y servir a los hermanos

El obispo de Goya, cercano a los devotos de la Cruz Gil

El obispo de Goya, Adolfo Canecín, envió un mensaje a los peregrinos y devotos de la Cruz Gil, que se acercan cada 8 de enero al Santuario de la ciudad de Mercedes en la provincia de Corrientes.



… Quiero, una vez más; acercarme, acogerlos y acompañarlos en su peregrinación hacia la Cruz Gil”, indicó el prelado.

Comentó que lo anima, sostiene e impulsa el Magisterio de la Iglesia. Referenció al papa San Pablo VI que habló de la piedad popular como un reflejo de la sed de Dios que solo los pobres y sencillos pueden conocer” (Evengelii Nuntiandi, 48). Y también al papa Francisco que en Evangelii Gaudium (125-126) sostuvo: “Para atender esta realidad hace falta acercarse a ella con la mirada del buen Pastor…las expresiones de piedad popular tienen mucho que enseñarnos, y para quienes saben leerlas, son un lugar teológico al que debemos prestar atención”.

En el pecho, la cruz

El obispo goyano indicó que los jóvenes le hicieron escuchar una canción en la que expresaban: “yo vengo del sur y del norte; del este y oeste, de todo lugar… Al pecho llevo una cruz y en mi corazón lo que dice Jesús”.

Propuso, entonces, detenerse ante estas afirmaciones:

  • Al pecho llevo una cruz, para que siempre lleven ese signo con cada uno, y “que, cada día, marquen sus cuerpos y bendigan sus casas y cosas con la señal de la cruz”
  • y en mi corazón lo que dice Jesús, como María, la Virgen de Itatí, que guardaba y meditaba todo en su corazón. (Lc.2,19)

Experiencia del Crucificado

Recordó que el Pontífice argentino siempre enseñaba a conocer, guardar y practicar sobre todo dos textos bíblicos, necesarios y suficientes para ser buen cristiano y ciudadano: el Sermón de la Montaña (Mt. 5, 1-12)  y el texto en el que señala que en el Reino de los Cielos serán bienaventurados los que den testimonio con su servicio a los demás (Mt. 25,31-46).

Finalmente, el obispo Canecín invitó a toda la comunidad a llevar un propósito este año: leer, meditar y hacer vida estos dos pasajes bíblicos.

Desea de corazón, que todos tengan una profunda experiencia con el crucificado, Jesús, y que regresen bendecidos a su casa, cantando y haciendo cantar a otros: “Al pecho llevo una cruz y en mi corazón lo que dice Jesús”.

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