La pastoral Afroamericana y Caribeña cerró su XVI Encuentro en Luján

Compartieron reflexiones y experiencias para seguir animando una Iglesia con rostro afro, comprometida con la justicia, la dignidad y la vida de los pueblos

La pastoral Afroamericana y Caribeña cerró su XVI Encuentro en Luján

En la Basílica Nuestra Señora de Luján, se celebró la Misa de Clausura del XVI Encuentro de Pastoral Afroamericana y Caribeña 2025. Presidió la Eucaristía, el titular de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo.



Manifestó sentirse honrado de esta cumplir este servicio, representando a la Iglesia local que acoge este Encuentro en vísperas del Día Nacional de los afroargentinos, en memoria a la capitana María Remedios del Valle, combatiente afrodescendiente en el ejército de Manuel Belgrano.

“Nos resulta particularmente conmovedor reconocernos parte de una Iglesia que quiere caminar junto la comunidad afrodescendiente argentina y su rica herencia de búsqueda de visibilización”, expresó el arzobispo. Según el censo del 2022, el 0,66% de la población nacional se autoidentifica como afroargentina.

Búsqueda de Dios

En referencia a las dos lecturas escuchadas, Colombo indicó que hablan de dos figuras: la reina de Saba (Antiguo Testamento) y el funcionario etíope (Nuevo Testamento) que quieren conocer la verdad sobre Dios.

El encuentro entre la Reina de Saba y el Rey Salomón fue vista, desde siempre, como un símbolo de la búsqueda de Dios y un anticipo del reconocimiento de Cristo.

La Reina de Saba (tradicionalmente identificada con una reina africana) simboliza no solo la sabiduría y el liderazgo sino la espiritualidad del continente africano. Atraída por la fama de la sabiduría de Salomón, viaja para conocerlo: “Su viaje a Jerusalén testimonia el carácter peregrino de los pueblos afrodescendientes, que han buscado a Dios en medio de la esclavitud, la marginación, el exilio y la invisibilización”, sostuvo el presidente de la CEA.

Agregó que la Reina, destacada figura femenina que va más allá de sus fronteras para buscar la verdad, llevó dones y obsequios, y preguntas e inquietudes que Salomón fue capaz de responder, por lo que ella quedó impresionada por la sabiduría, la riqueza y culto a Dios. Este encuentro es valorado como un símbolo del diálogo intercultural y el intercambio de dones.

María

Luego, referenció al canto de María en la escena de la visitación. Ella alaba a Dios quien en su grandeza puso sus ojos en los humildes, haciendo en ellos maravillas. Celebra el obrar de Dios que cambia la situación y se hace presente en la historia humana.

Si la Reina de Saba busca la sabiduría divina con humildad y determinación, María es la Sede de la Sabiduría que acoge plenamente la Palabra de Dios. Si la Reina de Saba se maravilla ante Salomón, María contempla y guarda en su corazón los misterios de su Hijo. Si la Reina de Saba entrega dones, María le pone el cuerpo a la Encarnación del Hijo de Dios, haciéndose ella misma don.

Además, en el encuentro de María e Isabel, queda clara la centralidad de Jesús: Juan salta de alegría por el saludo de “la madre de mi Señor”. Lucas señalará, en Hechos, a Jesús, como “mesías de los pobres”, quienes serán felices-bienaventurados porque “su situación va a cambiar” y así lo canta en el Magníficat; y lo dice ¡en presente!: celebra que Dios “derribó”, “colmó”, “despidió” … Todo indica que ese cambio se dará en las comunidades cuando viven según el Evangelio.

Señal de esperanza

El arzobispo mendocino recordó la figura del Negro Manuel en Luján que quiso quedarse con la Virgen y cuidar su imagen. La madre se muestra y se manifiesta justo a los últimos: un indígena, como en Juan Diego de Guadalupe, un negro-esclavo como Manuel. Afirmó que ellos son las verdaderas periferias existenciales, son rostros concretos con nombres concretos. “En Manuel los pobres tienen un rostro, ¡y una palabra! Eligen ser “de la Virgen, ¡nomás!”, y en él se reflejan millones de peregrinos pobres, mujeres y niños, despreciados por “negros”, esclavas y esclavos de hoy”.

Resaltó que en este año jubilar, la celebración de esta pastoral afroamericana y caribeña es una señal de esperanza: ante un mundo que invisibiliza, ponen de manifiesto la riqueza de los dones de Dios; en una sociedad que descarta, han dicho  que todos somos importantes; “en una Iglesia llamada a ser signo profético de la presencia de Dios en el mundo, Uds. han querido ponerles nombres, rostros e historia a tantas huellas del andar africano a lo largo del mundo.”

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