España

El obispo de San Sebastián, contra “el gran pecado” de hoy: “Pensar solo con los nuestros”

| 09/09/2025 - 14:31

En la fiesta de la Virgen de Arantzazu, Fernando Prado ha pedido paz, fraternidad y superar la polarización social





“Pensar solo con los nuestros, con los de mi línea, sin escuchar a nadie más… Ese es el gran pecado de nuestro tiempo”. Con estas palabras, el obispo de San Sebastián, Fernando Prado, ha lanzado este martes un mensaje directo contra la polarización social y política durante su homilía en la fiesta de la Virgen de Arantzazu.



Ante los fieles reunidos en el santuario franciscano, el prelado recordó que la tradición de acudir cada año a la casa de la Madre no es solo una costumbre: “Compartir la fe fortalece la fe de cada uno. Ese es el milagro de estar aquí juntos”.

Prado invitó a los guipuzcoanos a no dejarse vencer por la desesperanza en medio de las dificultades: “También en las espinas, también en los problemas de la vida, podemos encontrar la presencia de Dios y el consuelo de una madre que nos acompaña”.

Durante su homilía, el obispo hizo dos grandes peticiones a María: la paz y las familias. “La paz es urgente —dijo—. Necesitamos construirla con palabras, con gestos sencillos, con escucha y comprensión del diferente. Todo empieza en cada uno”. En cuanto a las familias, pidió la bendición de Dios y la protección de la Virgen para los hogares guipuzcoanos, “pero no solo para los nuestros, sino también para los más pobres y necesitados, para quienes sufren y viven sin horizonte”.

El obispo de San Sebastián, Fernando Prado

“No os canséis de esperar”

Prado agradeció la hospitalidad de la comunidad franciscana que custodia el santuario: “Aquí cualquiera encuentra acogida y el amparo dulce de la Madre. En Arantzazu todos nos sentimos en casa”. Asimismo, se dirigió a las autoridades presentes, a quienes recordó su misión de trabajar por el bien común: “Que sepamos dialogar, entendernos, hablar cuando hay que hablar y callar cuando hay que callar, por el bien de todos. Vuestra labor política exige paciencia, sacrificio y trabajo callado”.

Por último, el obispo concluyó con una invitación clara: “No os canséis de esperar y de trabajar por el bien común. Ojalá seamos capaces de llegar a acuerdos posibles con los diferentes. Siempre se puede un poco más”.

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