Theodor Helten, asesinado por los nazis, deja de ser considerado “mártir” al conocerse que fue condenado por pederasta

  • El sacerdote ayudó a muchos prófugos de Hitler y, al final, él mismo acabó en un campo de concentración, donde murió en 1942
  • Incluido en el Martirologio Alemán del Siglo XX, ahora se ha sabido que su caso fue reexaminado en los 60, “en una época democrática”, y se mantuvo la condena

Theodor Helten

Esta semana ha sido especialmente agitada por la Iglesia alemana: la Plenaria de su Episcopado ha sido marcada por el frenazo vaticano a su intención de votar los estatutos del Consejo Sinodal; desde Austria, el cardenal Schönborn ha alertado de la posibilidad de que sus vecinos caigan en el “cisma”; los obispos germanos han publicado un documento en el que declaran que un católico no puede votar a Alternativa por Alemania (AfD) por ser de “ultraderecha”… Pero, en medio de toda esa avalancha mediática, ha trascendido también un nombre: Theodor Helten.



Y es que el suyo, como destaca el medio local ‘Dom Radio’, es un nombre con una gran resonancia en la localidad de Heisterbacherrott, en Renania del Norte-Westfalia. Un pequeño pueblo de 2.000 habitantes en el que este sacerdote es su gran referente histórico, contando con su propio museo. Porque, hasta ahora, todos sus habitantes han mostrado su orgullo ante su “mártir”.

Hostigado por la Gestapo

Detenido por primera vez por la Gestapo en 1937, salió año y medio después, pasando a ejercer una labor clandestina de ayuda a personas que debían dejar su hogar para huir de los nazis. Pero, tras ser nuevamente capturado por los nazis en 1939, fue encarcelado. En 1942, fue conducido al campo de concentración de Sachsenhausen, cerca de Berlín, y, ese 18 de mayo, falleció tras no poder soportar más las torturas sufridas.

Esas trágicas circunstancias, así como su acción de tratar de ayudar a las personas que sufrían persecución por las fuerzas hitlerianas, llevó a que Theodor Helten fuera incluido en el Martirologio Alemán del Siglo XX. Así ha sido durante décadas, aunque, al reeditarse y salir ahora publicada la octava edición, su nombre ya no aparece en el catálogo.

Segundo juicio

La causa la ha dado a conocer la propia Archidiócesis de Colonia, encargada de elaborar el Martirologio. Así, ha explicado que el sacerdote “fue condenado por abusos sexuales a menores en 1939”. Muchos podrían pensar que esa sentencia judicial, en plena dictadura y dirigida contra un clérigo al que se pretendía encarcelar por su acción política (derivada de su vocación religiosa), era inválida o cuanto menos cuestionable… Pero lo que ha llevado a la Iglesia de Colonia a tomar la decisión es la constancia de que el caso fue “reexaminado a fondo” por un tribunal entre 1960 y 62, “en una época democrática y en circunstancias diferentes”, y la sentencia condenatoria fue confirmada.

Con todo, las autoridades eclesiásticas piden a eventuales familiares de personas que hubieran sufrido los abusos del sacerdote que se pongan en contacto con ellas para tratar de tener más luz en un caso complejo y doloroso.

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