Ramón de Meer: “El principal pecado del ecónomo es considerarse soberano”

Ramón de Meer, responsable de comunicación de ETS-Alveus

Ramón de Meer, responsable de comunicación de ETS-Alveus, ofrece en esta entrevista pistas sobre ‘Mensuram Bonam’, la nueva guía vaticana sobre inversiones de la que ofrecerá un taller online junto a Vida Nueva el próximo jueves 16 de marzo de 2023 a las 11:00 (hora de España). La sesión, gratuita bajo inscripción y que durará una hora, está dirigida a todo aquel interesado en optimizar sus recursos financieros desde un plan de trabajo acorde con la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), especialmente enfocado a superiores mayores y ecónomos de institutos de vida consagrada, administradores diocesanos, titulares de fundaciones, asociaciones y ONG eclesiales.



PREGUNTA.- ¿Cree que ‘Mensuram Bonam’ marca un antes y un después en la ética financiera de la Iglesia?

RESPUESTA.- ‘Mensuram Bonam’ es un documento eficaz y sobrecogedor precisamente porque no pretende marcar esa frontera con el pasado. Es una feroz crítica a inercias pasadas, a prácticas obsoletas, a la dejadez del mundo financiero o a su abandono de la ética; pero es una renovación firme y riquísima de la ética económica que la Iglesia siempre ha propugnado. En el documento no hay solamente palabras de Francisco y Benedicto XVI, sino ecos de la ‘Rerum novarum’ o la ‘Centesimus annus’, de las Bienaventuranzas y hasta de los sagrados relatos del Génesis. El documento no pretende ser una rompedora innovación, sino una ilusionada oferta al mundo financiero, que corriendo el riesgo de la ceguera, la ambición y la codicia, puede encontrar luz en las palabras perennes de Cristo y su Iglesia.

P.- ¿Qué es lo que nunca puede hacer un ecónomo eclesial si quiere seguir la línea marcada por ‘Mensuram Bonam?

R.- El principal pecado del ecónomo es caer en el mismo pecado que acecha al financiero seglar: considerarse soberano. Soberano es el ilimitado, y muchas veces el economista puede sentirse tentado a desgajar sus decisiones financieras, la actividad de los mercados, sus apuestas e inversiones; de la raíz ética que necesariamente acompaña a toda acción humana. ‘Mensuram Bonam’ lanza este clarísimo mensaje: nada se sustrae al Reinado de Cristo, y la economía debe estar no solamente regida por criterios éticos, sino orientada a la misión salvífica y plenificante de la Iglesia.

“‘Mensuram Bonam’ no solo es aplicable, sino necesario”

P.- El documento tiene una fundamentación teológica relevante, pero a la vez incluye indicaciones prácticas. ¿Es aplicable en un mundo económico tan cambiante en el que hay tantos ‘tiburones’ o es irrealizable para la institución que busque sumarse a sus criterios?

R.- No solamente es aplicable, sino necesario. El genio de ‘Mensuram Bonam’ consiste en volver a presentar principios católicos de una manera fresca y adaptada a un vocabulario cercano al financiero. Y el principal principio propuesto es la subsidiariedad, que rezuma de todo el documento: la Iglesia no está aquí para dictarle al ecónomo, al empresario o al gestor qué inversión concreta debe de hacer, sino para orientarle y guiarle en una toma de decisiones prudencial en que Cristo debe mantenerse siempre en el centro. Ese llamado a la prudencia, y las clarísimas directrices y criterios propuestos, son arpón suficiente ante mucho tiburón.

P.- ¿Cree que las indicaciones dadas por el Vaticano se están aplicando en el día a día en las congregaciones, diócesis, parroquias y fundaciones o les falta un largo camino que recorrer?

R.- Desgraciadamente, muchas instituciones religiosas han relajado la centralidad de la misión en la inversión de sus bienes, y aunque las intenciones son buenas, se sigue bajo el engaño de que cualquier medio es legítimo en el mercado mientras aporte beneficios. El trabajo a realizar conlleva dos pilares imprescindibles e interdependientes. Primero, una conversión, un reconocimiento de la primacía de Cristo y de su realeza no solamente sobre bonitas ideas o códigos de conducta, sino sobre los bienes del cristiano y el mercado como institución económica. Segundo, una formación y asesoría serias para que el ecónomo sea consciente de que sus inversiones no son neutras: “El que no recoge conmigo, desparrama” (Mt. 12, 30).

P.- ¿Cómo puede ayudar Alveus a una institución que quiera sumarse a ‘Mensuram Bonam’?

R.- Desde Alveus, podemos ayudar a dar esa coherencia, muchas veces inexistente, entre el mundo de las inversiones y la fe católica. El mundo financiero es muy complejo, y a nuestro entender el asesoramiento financiero es mucho más que el simple hecho de hacer unas recomendaciones de inversión. Ayudamos para que la alineación entre las necesidades y la Misión sea una realidad. Alveus, está para dar un sentido real a la gestión del patrimonio basada no solo en la ética, sino en otros valores tan importantes como la transparencia, independencia, etc.

Noticias relacionadas
Compartir