La Fundación CARF destina 6.3 millones de euros a la formación de 1.960 seminaristas y sacerdotes

Estos estudiantes proceden de 85 países y de más de mil doscientas diócesis

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En el curso 2024/2025, la Fundación CARF ha contribuido a la formación para el estudio de 1.960 seminaristas y sacerdotes, de 85 países y de más de 1.200 diócesis, muchos de ellos con escasos recursos. Uno de ellos es José Chang, un seminarista chino que reside en el Seminario Eclesiástico Internacional Bidasoa (Pamplona).



A sus 25 años, lleva consigo una historia que refleja la fortaleza de miles de católicos chinos. Tras concluir los estudios de Filosofía y comenzar la Teología, recibió una propuesta inesperada de su obispo: continuar su formación en la Universidad de Navarra.

Al igual que José Chang, más de 1.500 obispos y Superiores de órdenes religiosas de 130 países desean que alguno de sus sacerdotes, seminaristas o religiosos estudien en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma) o en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra. Completan su formación humana y espiritual en los seminarios internacionales Sedes Sapientiae (Roma) y Bidasoa (Pamplona) y en otras residencias sacerdotales.

“En este mundo convulso y polarizado, la figura del sacerdote, como puente de paz, de reconciliación y de amor, se vuelve más vital que nunca”, afirma Fernando Martí Scharfhausen, presidente de la Fundación CARF, en la presentación de la Memoria 2025.

De los 1.960 sacerdotes y seminaristas, un total de 691 están estudiando Teología entre las universidades de Roma y Pamplona; 686 en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas; 246 Derecho Canónico; 143 Filosofía; 123 Comunicación Social Institucional y 71 oyentes.

Los alumnos beneficiarios proceden de África (25 países); Europa (25 países); Asia (13 países); América meridional (9 países); América central (7 países); América septentrional (3 países); y Oceanía (3 países). Asimismo, desde la fundación recuerda que no dependen de subvenciones públicas. Unos 5.200 donantes anuales garantizan la independencia y continuidad de la institución, entre Testamentos y legados, donaciones periódicas y donaciones puntuales.

Aplicación de los recursos

El pasado curso la Fundación CARF obtuvo un total de 10.474.834€, de los cuales destinó 6.327.784€ a ayudas, equivalentes al 80,52% de los recursos aplicados, de los cuales un 79,26 % se han aportado para la formación de seminaristas y sacerdotes diocesanos y religiosos y un 1,26 %, al Patronato de Acción Social.

146.667€ se destinaron a amortizaciones y depreciaciones: (1,87%); 545.449€ fue para coste laboral y profesional; 329.501€ para publicaciones, marketing y fundraising; 509.459€  para gastos generales y de administración; y 99.318€ para patronato de Acción Social.

Atención a las necesidades materiales

La Fundación CARF respeta siempre la voluntad de los donantes. Algunos apoyan específicamente proyectos sociales y pastorales de diversos países. El Patronato de Acción Social de la Fundación CARF facilita que los sacerdotes de cualquier parte del mundo puedan dedicar su tiempo a la misión pastoral.

De esta manera, los 98.318€ se destinaron a diferentes proyectos dotación de objetos litúrgicos a iglesias con escasos recursos, ayuda médico-sanitaria para seminaristas y sacerdotes desplazados de sus países de origen y cuidado y asistencia de sacerdotes mayores que carecen de compañía y sostenimiento del culto en parroquias con dificultades.

Más de 35 años ayudando a los sacerdotes

La Fundación CARF nació el 14 de febrero de 1989 por inspiración de san Juan Pablo II e impulso del beato Álvaro del Portillo con tres fines: rezar por las vocaciones sacerdotales; promover el buen nombre de los sacerdotes; y ayudar a la formación integral de seminaristas y sacerdotes diocesanos, y religiosos y religiosas, para servir mejor a la Iglesia en todo el mundo.

Desde su origen hasta la actualidad, gracias al apoyo de sus socios, benefactores y amigos, la Fundación CARF ha financiado ayudas al estudio a cerca de 30.000 alumnos con escasos recursos económicos de 130 países para que mejoren su formación intelectual, humana y espiritual en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, y en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, en Pamplona. Entre ellos, hay 129 estudiantes que han sido ordenados obispos y cuatro de ellos creados cardenales.

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