Cantalamessa: “Mirar la vida desde el punto de vista de la muerte otorga una ayuda extraordinaria para vivir bien”

El predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, ha reflexionado hoy, 4 de diciembre, en su primera predicación de Adviento, acerca de las “tres verdades eternas”. La primera de ellas, tal como recoge Vatican News, es que “que todos somos mortales y no tenemos una morada estable aquí abajo; la segunda, que la vida del creyente no termina con la muerte, porque nos espera la vida eterna; y, la tercera, que no estamos solos a merced de las olas en el pequeño barco de nuestro planeta, porque Jesús está con nosotros”.



De esta manera, Cantalamessa ha subrayado que la muerte es parte de la realidad humana sobre la que conviene reflexionar. “El modo sapiencial de hablar sobre la muerte está presente en la Biblia”, ha dicho el predicador de la Casa Pontificia, recientemente creado cardenal por el papa Francisco, así como “en el cristianismo y en todas las culturas”. 

Así, desde san Agustín hasta Jean-Paul Sartre o Martin Heidegger, Cantalamessa se ha adentrado en una profunda reflexión acerca de lo que implica la muerte para la existencia humana. Del mismo modo, ante un mundo cada vez más conquistado por el avance de la ciencia, el nuevo purpurado ha expresado que la “presente calamidad” –el Covid-19– “ha venido a recordarnos lo poco que depende del hombre ‘proyectar’ y decidir su propio futuro”. “Por eso”, ha continuado, “no hay mejor lugar en el que colocarse para ver el mundo, a uno mismo y todos los acontecimientos en su verdad que el de la muerte. Entonces todo se pone en su justo lugar”.

“Jesús libera del miedo a la muerte”

“Mirar la vida desde el punto de vista de la muerte otorga una ayuda extraordinaria para vivir bien”, ha afirmado Cantalamessa. “¿Estás angustiado por problemas y dificultades? Adelántate, colócate en el punto correcto: mira estas cosas desde el lecho de muerte. ¿Cómo te gustaría haber actuado? ¿Qué importancia darías a estas cosas? ¡Hazlo así y te salvarás! ¿Tienes una discrepancia con alguien? Mira la cosa desde el lecho de muerte. ¿Qué te gustaría haber hecho entonces: haber ganado o haberte humillado? ¿Haber prevalecido o haber perdonado?”.

Asimismo, el predicador ha señalado que “la muerte nos enseña la importancia de reconciliarnos con nosotros mismo y con el prójimo, pero también es importante en el campo de la evangelización”. Y es que “Jesús libera del miedo a la muerte a quien lo tiene, no al que no lo tiene e ignora alegremente que debe morir”. “Vino a enseñar el miedo a la muerte eterna a aquellos que sólo conocían el miedo a la muerte temporal”, ha subrayado Cantalamessa. “La ‘muerte segunda’, la llama el Apocalipsis, y es la única que realmente merece el nombre de muerte, porque no es un tránsito, una Pascua, sino una terrible terminal de trayecto”, ha aseverado.

Asimismo, ha continuado afirmando que “lo que da a la muerte su poder más temible para angustiar al hombre y atemorizarle es el pecado”, ya que, “si uno vive en pecado mortal, para él la muerte todavía tiene el aguijón, el veneno, como antes de Cristo, y por eso hiere, mata y envía a la Gehena”. Sin embargo, Jesús “diría ‘no temáis a la muerte que mata el cuerpo y luego no puede hacer nada más. Temed a esa muerte que, después de haber matado el cuerpo, tiene el poder de arrojar a la Gehena’. ¡Quita el pecado y has quitado también a tu muerte su aguijón!”.

Por último, el predicador de la Casa Pontificia ha apuntado que, con la eucaristía, “Jesús nos hizo partícipes de su muerte para unirnos a él” y, por eso, participar de ella “es la forma más verdadera, más justa y más eficaz de ‘prepararnos’ para la muerte. En ella celebramos también nuestra muerte y la ofrecemos, día a día, al Padre”.

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