Aurelio Cayón: “Es tiempo de estar pegados a la vida”

Superior de la Provincia Ibérica de los Sagrados Corazones

Renueva como superior de la Provincia Ibérica de los Sagrados Corazones. “Lo asumo con la responsabilidad de seguir animando la vida y la misión de la provincia, con tranquilidad porque estamos a lo que el Señor nos pida, porque Él es quien nos sostiene…”, explica este cántabro de 50 años que, además, es el presidente de CONFER Regional Centro. “Para llevar a cabo estos servicios que se te encomiendan, son necesarias dosis de ingenuidad, pero, sobre todo, conciencia de trabajo en equipo”, apunta sobre los tres años que tiene por delante para aterrizar el plan estratégico diseñado durante el capítulo provincial para las diez parroquias, seis colegios, tres proyectos en relación con los márgenes, tres residencias o casas dedicadas a la acogida, tres Iglesias con culto público y la Revista 21.



PREGUNTA.- ¿Cómo hace para no convertirse en un mero gestor de estructuras y de obras?

RESPUESTA.-Sobre todo, fomentando una relación constante con los hermanos y con los laicos que forman parte de nuestra familia, sabiendo que mi principal misión es acompañar y dinamizar las comunidades. Ese trato constante es el que te permite estar pegado a la vida y la misión, y no perderte en la carga de la administración y del patrimonio, que también hay que hacerlo.

P.- En estos días, los políticos ultiman un plan de reconstrucción ante la pandemia. ¿Cómo se están reconstruyendo los Sagrados Corazones ante las crisis que afecta a los colegios y parroquias?

R.- En los centros, se ha preparado un plan de contingencia para hacer frente al inicio de curso desde la incertidumbre y contemplando distintos escenarios para ayudar a los alumnos y a las familias. En las parroquias, ha habido toda una implicación de los hermanos y de las personas que comparten el día a día de las comunidades para responder en primer lugar a la emergencia de todas aquellas personas vulnerables que son nuestros vecinos, a la vez que fortalecer el acompañamiento de los fieles en las complejas circunstancias que estamos viviendo, desde los grupos de catequesis de comunión y confirmación a estar junto a los enfermos o afrontar el duelo en los funerales.

Valorar la entrega

P.- ¿Qué lección se lleva hoy del coronavirus?

R.- Todo esto ha venido a pararnos, a cambiarnos la vida, a cuestionarnos muchas de las cosas que nos parecían imprescindibles y normales. Asuntos a los que dábamos una relativa importancia, nos hemos dado cuenta de que eran cuestiones menores. Desde ahí, he aprendido a valorar el trabajo y la entrega de muchísima gente que, en medio de esta pandemia, no se ha mirado primero a sí mismo, sino que ha mirado más allá para ver de qué manera podía ayudar a los demás para que la sociedad funcione, para que la Iglesia sirva… Son muchos los que han echado el resto para que nuestras comunidades salieran al rescate de las personas.

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