El cardenal Pell recupera la libertad al ser absuelto de una condena por abusos

cardenal George Pell, australiano

George Pell vuelve a ser libre. El cardenal australiano, encarcelado desde febrero de 2019 en su país tras ser condenado a seis años de prisión por abusos sexuales a menores, fue puesto en libertad este martes después de que los siete jueces del Tribunal Superior de Australia decidieran por unanimidad absolverle al considerar que los miembros del jurado que condenaron a Pell “deberían haber albergado dudas” sobre su culpabilidad.



El purpurado siempre aseguró que era inocente de las acusaciones de haber abusado entre 1996 y 1997 de dos muchachos de 13 años de edad que formaban parte del coro de la catedral de Melbourne, de la que en aquella época era arzobispo. Uno de aquellos jóvenes (el otro falleció por sobredosis) aseguró que los abusos tuvieron lugar después de misa en la sacristía y en los pasillos del templo. Los miembros de la Alta Corte consideran creíble la versión de miembros de la Curia, que señalaron durante el proceso que el acusado siempre estaba acompañado por otras personas en esas situaciones y que la sacristía, después de misa, estaba habitualmente muy concurrida.

La decisión del Tribunal Superior pone punto y final al proceso por pederastia que ha tenido que afrontar el más alto miembro de la jerarquía católica hasta el momento. De 78 años de edad, el cardenal fue uno de los hombres de la máxima confianza del Papa durante la primera parte de su pontificado, pues ejerció el cargo de prefecto de la Secretaría de la Economía de la Santa Sede y, además, formaba parte del Consejo de Cardenales, el grupo de purpurados que asesoran a Francisco en el gobierno de la Iglesia católica y la reforma de la Curia romana.

Quejas de las víctimas

Pell apeló a la máxima instancia judicial del país después de ser considerado culpable en primer y segundo grado. Tras ser absuelto por el Tribunal Superior después de pasarse 404 días encarcelado en una prisión cerca de Melbourne, aseguró que no le desea “ningún mal” a su acusador y que no quería que su absolución añadiera más “dolor y amargura” a las que ya muchos sienten. “Ciertamente ya ha habido suficiente”, comentó el purpurado en una declaración a los medios.

Las víctimas reaccionaron con indignación a la decisión del Alto Tribunal. La rama australiana de la Red de Supervivientes de Abusados por Sacerdotes (Snap, por sus siglas en inglés) consideró que la absolución de Pell generaba “consternación y desconsuelo”. En un comunicado, esta asociación afirmó que la sentencia resultaba “frustrante” y contribuía a empeorar la “desconfianza” que sienten las víctimas de abusos sexuales cometidos por eclesiásticos. Lisa Flynn, abogada del padre de la víctima fallecida, aseguró por su parte que su defendido estaba “conmocionado y furioso” por la decisión de los jueces.

El Papa y las sentencias injustas

El Vaticano no ha publicado todavía ninguna reacción oficial a la absolución de Pell, aunque resultan muy significativas las palabras que el Papa dijo durante su misa matutina este martes en la capilla de la Casa Santa Marta, la residencia vaticana donde vive. “Hoy quiero rezar por todas las personas que sufren una sentencia injusta, con ensañamiento”, dijo el Papa al principio de la ceremonia, sin mencionar al cardenal australiano.

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