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Pedro Aguado: “Los escolapios educamos abajándonos, nunca desde arriba”

  • Las Escuelas Pías recopila en 5.000 páginas todos los escritos de san José de Calasanz
  • El cardenal Osoro y Juan María Uriarte apadrinan la ‘Opera Omnia’ del creador de los primeros colegios populares cristianos de Europa 

Pedro Aguado en la presentación de la Opera Omnia de Calasanz

Por primera vez, las Escuelas Pías recopilan todos los escritos de su fundador, San José de Calasanz, creador de la primera escuela popular cristiana de Europa. En total, diez volúmenes con más de 5.000 páginas, que han sido presentados en Madrid, con el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, como anfitrión. Junto a él, el superior general de la Orden, Pedro Aguado, el obispo emérito de San Sebastián, Juan María Uriarte, así como el ex presidente de SM, Javier Cortés.

El superior general de los escolapios detalló que esta labor de recopilación de escritos pretende “poner a disposición de todo el mundo la labor del padre de la escuela popular cristiano al máximo nivel y promover la investigación”.

“Calasanz no es solo el que fundó la orden sino el que la sigue y la seguirá fundando porque sigue estimulando la vida de todos sus hijos y sus hijas”, señaló para destaca que la escuela cristina ha de estar centrada en el niño, abierta a todos y con el fin de transformar la sociedad.

“Calasanz dio su vida por un proyecto que es más grande que él, un proyecto de Dios que hoy precisa de respuestas nuevas ante nuevas situaciones”, comentó. “De hecho, hoy necesitamos nuevos ‘Calasanz’, con afortunado atrevimiento y tesonera paciencia”, señaló sobre los más de 500 futuros escolapios en formación a quienes invitó a “amar en Calasanz pero no quedarse fijo en él. Los escolapios construimos las escuelas pías abajándonos, nunca lo hacemos desde arriba”.

Un colegio que invita a todos

Por su parte, el cardenal Osoro valoró que  “en ningún colegio calasancio se pide el carné a nadie, se invita a todos”. Para el purpurado “el tema de la educación es definitivo en la historia de la humanidad y Francisco está empeñado en ponerlo en primer plano porque está convencido que educar es una opción de vida”.

“Los sistemas educativos son secundarios”, subrayó Osoro, que quiso poner de esta manera en valor la figura del educador. Desde ahí, defendió que “presentar a San José de Calasanz hoy es un acto de justicia para la Iglesia”.

“Estamos viviendo un momento de la vida de la Iglesia que no es fácil pero es precioso, por eso hay que seguir empeñados en sacar adelante nuestra obra educativa”, animó a la familia calasancia presente en el auditorio madrileño.

Dios y la conversión a través de los niños pobres

En su intervención, el obispo emérito de San Sebastián abordó la aportación eclesial de Calasanz del que apreció su “adhesión creativa y fiel a la Iglesia de su tiempo”. “Los pobres le convirtieron, o mejor, Dios le convirtió de manera decisiva e irrevocable a través de los niños pobres”, destacó Uriarte que se definió a sí mismo “como admirador más que un conocedor competente del fundador”.

Antiguo alumno de las Escuelas Pías, Uriarte elogió de Calasanz como “precursor de una sensibilidad ecuménica inédita en su tiempos”, puesto que en las aulas escolapias admitió tanto a niños judíos como protestantes y “no permitió coacción alguna sobre la diversidad de estos muchachos”.

“Los niños pobres son presencia latente y urgente del Señor, una experiencia radical y mística que le llevó a defender la escuela gratuita”, elogió el prelado, que también abordó el desierto que vivió Calasanz en sus últimos años cuando la orden fue “condenada a morir por asfixia”.  “La fidelidad creativa, libre y obediente del fundador también fue heroica y, por tanto,  no fue pasiva”, comentó Uriarte, que siempre “animó a los abatidos” en medio de las dificultades.

Una escuela profética

“En la tradición calasancia encontramos el paradigma de los que todos hemos querido hacer después en la escuela católica”, reconoció Javier Cortés, ex presidente de SM y director del colegio Summa Aldapeta de San Sebastián.

“La escuela católica tiene que recuperar el carácter profético a través de una reformulación y aplicación de nuestro proyecto educativo desde ‘Laudato si’’ que tendría que ser el catecismo de todos nuestros colegios”, planteó. “No hay ninguna ventaja más competitiva que la identidad, nadie que es copiador llega a líder. Hay que mantener un discurso propio para ser competitivos”, aconsejó.

“En el ADN de la escuela católica hay una experiencia profunda de fe y de seguimiento del maestro Jesús”, expresó el religioso marianista que presentó como misión de los colegios cristianos hoy “acoger, iluminar la vida y proponer un camino” al niño y al joven. “Cómo articulamos hoy la relación entre fe y cultura es una de las cuestiones clave hoy en la escuela católica”, subrayó para apuntar que “la raíz de la innovación de la escuela católica está en el sentido radical de la experiencia carismática”.

Desde ahí se planteó “qué pasaría si hiciéramos una auditoría de la calidad de la escuela católica en el que se analizara la relación cotidiana con la fe, la presencia del pobre y el marginado, el modelo con el que vamos al encuentro del alumno y la relación con el progreso científico y cultural”.

“Nuestra razón de ser no está en el derecho de los padres, que también, sino leer el presente desde las necesidades urgentes de nuestro mundo”, comentó, a la vez que aplaudió “la democratización” de los carismas que se traduce en un mayor protagonismo de los laicos. 

Documentos de vida

“Estas páginas no se leen en un cuarto de hora, pero ayudan a descubrir a fondo a Calasanz”, detalló el padre Jose Pascual Burgués, uno de los editores de la ‘Opera Omnia’, ya disponible en castellano y con la traducción en inglés y francés en marcha. El religioso escolapio hizo un repaso a los diferentes documento de Calasanz, desde las cartas a los reglamentos de los colegios.

El profesor de la Universidad Católica de Valencia, Ricardo Cerverón, que ha estado mano a mano trabajando como editor con Pascual Burgués, subrayó la existencia de documentos “inéditos y desconocidos”. “No es todo lo de Calasanz, porque hemos omitido algunos listados o apuntes económicos, pero sí hemos incluido algunos documentos que sin ser escritos por él, se usaron por la orden y aprobaron durante su vida”, aclaró a la vez que reivindicó de ‘Opera Omnia’ su “estilo unificado de traducción de toda la obra”.

Durante la presentación de la obra recopilatoria también se rindió homenaje al padre Valeriano Rodríguez Saiz, por su vida dedicada a preservar y traducir los escritos de Calasanz.

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