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Montse Escribano: “En la vida religiosa no hay primeros ni segundos, solo cuentan los últimos”

Montse Escribano

En la vida religiosa no hay primeros ni segundos, porque cuando se habla de números, los únicos que cuentan para los religiosos son los últimos. La vida no puede ceder ante la dignidad humana robada, no podemos dar un paso atrás. No hablo en términos políticos sino en términos de Evangelio”. De esta manera la teóloga Montse Escribano Cárcel reivindicó la presencia esperanzadora de los religiosos, durante su ponencia en la XXVI Asamblea General de Conferencia Especial de Religiosos (Confer) se celebra hasta el próximo miércoles en Madrid.

Miembro de la Junta de la Asociación de Teólogas Españolas, buscó hacer un diagnóstico actual de la vida consagrada para instar a los superiores mayores y provinciales a dar un paso al frente en la línea marcada por el Papa Francisco: primerear, involucrarse, acompañarnos, fructificar y festejar.

Preocupación latente

“La Iglesia os debe mucho. La Iglesia es hoy lo que es gracias a la vida consagrada y a veces se desdibuja”, señaló, consciente de que la situación de preocupación –“no de alarma”- que se vive en todas las congregaciones.

“Hay incluso síntomas evidentes de desorientación en la vida consagrada, e incluso habría perdido el sentido último de su ser”, dejó caer, si bien se negó a admitir la tesis de quienes hablan de “una enfermedad terminal” para la vida religiosa.

Modelo dinámico

Frente a ello, hizo un llamamiento a los responsables de las congregaciones a “atender la realidad cotidiana de vuestras comunidades, a promover un modelo dinámico frente a un modelo estático y jerárquico”.

“La vida religiosa tiene la esperanza como motor. No puede ir con un ‘no’ por delante, tiene que ser la vida religiosa del ‘sí’, capaz de abrir fronteras como ha hecho siempre”, subrayó a la vez que lanzó otra propuesta: “Quizá en la vida religiosa tenemos muchos espacios, pero nos falta abrirnos a nuevos mundos, formas nuevas para transitar por otros caminos”.

Buscar, mostrar y actualizar

“Tengo la impresión de que durante mucho tiempo nuestra Iglesia ha invertido muchos esfuerzos teológicos en comprender lo que es la fe y menos esfuerzo en asimilar lo que era la misericordia”, expresó ante un auditorio al que instó a “buscar, mostrar y actualizar la esperanza del Evangelio”, aunque hoy “la esperanza no tenga muy buena prensa”.

“Estamos en un tiempo de Kairós, no estamos en un tiempo de muerte. Tenemos que abrirnos a la gracia porque nos jugamos la vida religiosa, que es una parte fundamental de la Iglesia. Dios nos da todo, pero también nos exige todo”, añadió, que lanzó “con muchos matices” una pregunta “válida para la totalidad del mundo”: “¿Vida o muerte?”.

“De nosotras solo se nos pide el servicio, pero todavía hay quien no espera que tengamos voz y podamos votar, que podamos aspirar a todos y cada uno de los espacios que tiene la Iglesia. Si no lo deseamos, no lo soñaremos. Si no lo soñaremos, nunca será posible”, reivindicó Escribano, que recordó cómo “la Iglesia no puede ir descompasada del mundo. Que seamos sujeto de derecho no está incluido todavía en la agenda“.

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