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Mauricio López sobre el Sínodo Panamazónico: “El Instrumentum laboris no es un documento terminado, el proceso sigue”

  • Para el secretario ejecutivo de la REPAM, “son mínimas las voces que están hablando en contra” del documento, “si bien son voces estridentes”
  • En diálogo con Vida Nueva hace un balance del proceso sinodal y comparte sus expectativas sobre la asamblea presinodal que tendrá lugar en Colombia

indígenas pueblos originarios en la Amazonía

A medida que se aproxima la Asamblea especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, se intensifican también las actividades preparatorias en los nueve países integran el bioma panamazónico.

En el caso de Colombia, la Iglesia ha previsto la una Asamblea Presinodal en Bogotá, el próximo 13 de agosto –con el apoyo de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM)– que abordará los “nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Este será, además, el tema del panel en el que participará el secretario ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), Mauricio López, quien comparte con Vida Nueva algunas perspectivas sobre el proceso sinodal, el Instrumentum Laboris y sus implicaciones para la Iglesia colombiana.

Mauricio López, secretario ejecutivo de la REPAM

Tiempo de escucha

Pregunta.- ¿En qué etapa se encuentra el Sínodo Panamazónico?

Respuesta.- Consideramos muy importante insistir en que el Sínodo es un proceso que lleva consigo un camino histórico hecho por la Iglesia desde el Concilio Vaticano II, por las Conferencias [Generales] del CELAM en América Latina, y luego por la vida entregada por mujeres y hombres misioneros, misioneras, sacerdotes, religiosas, religiosos y obispos, que han entregado su vida en la Amazonía, con sus luces y con sus sombras.

Entonces, el Sínodo comienza como consecuencia de esto y arranca formalmente en Puerto Maldonado, en enero de 2018, y, en ese sentido, la etapa que estamos viviendo ahora, después de la escucha al territorio, el discernimiento y la síntesis de las informaciones recibidas, tiene que ver con la necesidad de devolver a los territorios y a los padres sinodales aquello que fue trabajado en el Instrumentum Laboris.

Las asambleas presinodales

P.- En este proceso, ¿qué lugar ocupan las asambleas presinodales que se realizan en los países panamazónicos?

Estas asambleas son esenciales por dos motivos. Uno, para honrar las voces que nos han dado todos los agentes y todas las personas y comunidades que han participado en la enorme escucha sinodal y ahora, por otro lado, es ayudar a los padres sinodales a prepararse adecuadamente para llevar consigo también las esperanzas, los dolores y todos los horizontes que vienen del territorio.

El propio papa Francisco en audiencia privada con el cardenal Hummes, el cardenal Barreto y mi persona, nos decía que le interesaba mucho que esta fuera una posibilidad de escuchar después de haber trabajado el Instrumentum Laboris, a ver cómo la gente se siente al respecto, y que no fuera solo un encuentro de obispos, que la gente siga siendo partícipe de este proceso. 

Lo otro que es esencial es que están siendo conducidas por las conferencias episcopales, directamente, y esto es una muy buena noticia. Si bien la REPAM está ayudando en todos los países a través de las REPAM nacionales, son las conferencias episcopales las que están conduciendo estos procesos, apropiándose de la responsabilidad de la preparación para los padres sinodales de cada uno de los países.

“Son mínimas las voces en contra”

P.- ¿Qué impacto ha tenido el Instrumentum Laboris?

R.- Sobre la recepción del Instrumentum Laboris tengo que decir que en varias ocasiones he escuchado que el pueblo de Dios, la gente que camina cotidianamente tejiendo Iglesia, cuando lo ha leído ha dicho: “ahí está mi voz”, “está representada mi palabra”, “han acogido lo que aquí se ha discutido”, y eso es una gracia, pero al mismo tiempo es una gran responsabilidad.

Las esperanzas de nuestro pueblo que ahora se siente reflejado en este documento, están también puestas en el discernimiento sinodal, en la Asamblea misma que ocurrirá en octubre y en estos espacios preparatorios. Así que creo que hay una gran esperanza, son mínimas las voces que están hablando en contra del Instrumentum Laboris, si bien son voces estridentes, con canales potentes. 

En el pueblo de Dios, aquel que el papa Francisco pidió que se escuche, que tiene el sensus fidei, el sentido de Dios, mientras cree que se vuelve también infalible cuando es un elemento de discernimiento serio, ahí está como una gran esperanza. Entonces, creo que se ha hecho un gran trabajo, pero es muy importante insistir que el Instrumentum Laboris es un grano de trigo. ¿Qué quiere decir esto? Que si no muere no dará fruto. No es un documento terminado, el discernimiento no ha concluido, el proceso sigue en marcha. El Instrumentum Laboris es una recolección de grandes temáticas con un sustento que permita entrar al discernimiento en la fase final del sínodo. 

“El sínodo es un espacio eclesial, no socio-político”

P.- ¿Cómo podría repercutir este Documento de Trabajo en la asamblea presinodal que se realizará en Colombia?

R.- Para la asamblea preparatoria que tendrá lugar en Colombia, permitirá de alguna manera tomar el pulso en una realidad cotidiana y concreta, como la colombiana –y así sucederá en los demás países– sobre cómo se siente la gente representada o no por ese documento, qué orientaciones dan desde la realidad colombiana, específicamente desde los pueblos, comunidades y obispos que serán padres sinodales, para que puedan llevarlas al sínodo mismo, y que otras instancias, como las gubernamentales, que sabemos que han estado interesadas en ese proceso, sepan que su lugar es ahí, en el nivel nacional. 

El sínodo en Roma es un espacio eclesial, no es un espacio socio-político. No tienen cabida representaciones gubernamentales, independientemente de la línea que sean, porque es un espacio de discernimiento espiritual y eclesial y, entonces, es muy importante y agradecemos que en estos encuentros o asambleas nacionales en cada conferencia episcopal nacional puedan participar todas las voces diversas de los actores, incluyendo expresiones de instancias gubernamentales u otras con las que queremos seguir trabajando para el bien de los pueblos, para el futuro de la Amazonía, para que haya más justicia, sobre todo en Colombia donde hay situaciones que preocupan porque se percibe una violencia creciente contra los líderes sociales. Creo que esto podrá generar una sensibilidad para todo el país de Colombia –no solo para los que están en la Amazonía– sobre la importancia de este territorio para el presente y para el futuro.

Llamado a la colegialidad

P.- ¿Qué espera la REPAM de la Iglesia colombiana?

R.- Más allá del sínodo, desde antes y hacia el futuro se espera que se logre establecer una red eclesial panamazónica colombiana con profunda implicación y participación de los territorios, donde las propias organizaciones y los pueblos hagan parte junto con los obispos en estos procesos de tejido conjunto. Que los obispos que se han implicado poco, sea por falta de conocimiento, pero también a veces por falta de interés, realmente tomen en sus manos esta responsabilidad histórica en este kairós, en este momento preciso. 

Y que el ejercicio de coordinación, que agradecemos tanto a la Pastoral Social – Cáritas de Colombia, sea mucho más un espacio colegiado, de toma de decisiones conjuntas, de tejido en conjunto, porque eso es lo que va a garantizar que aquellos resultados del sínodo, que son apenas una semilla en muchos casos, puedan ser llevados adelante con seriedad, capacidad y eficacia, después de este acontecimiento.

Lo más importante del sínodo, es después del sínodo, y el servicio de la red a la Iglesia –porque la red es parte de la Iglesia, como instancia de articulación– pueda hacerse en condiciones adecuadas para llevar con valentía, fuerza y profunda fraternidad, todos los llamados proféticos y samaritanos que este sínodo tiene. 

Así que, en concreto, reconocer la posición de la Iglesia colombiana en muchos casos también a favor de los pueblos, denunciando los asesinatos de los líderes sociales, promoviendo alternativas específicas también económicas y caminando en temas de derechos humanos. Esperemos que esto se amplifique, que articule una gran red y que se sientan, cada vez más, parte de este gran dinamismo territorial panamazónico.

La Iglesia panamazónica en movimiento

P.- ¿Qué otras asambleas preparatorias vienen?

R.- Estarán aconteciendo en próximas fechas encuentros como este en Colombia, Perú, Bolivia, Brasil y Ecuador. Ya se dio el encuentro en Venezuela y en la Guayana francesa. 

Así que toda la Iglesia panamazónica se encuentra en movimiento, en discernimiento y en clave de envió hacia la asamblea sinodal de octubre, escuchando y acogiendo las propias voces de los pueblos y las comunidades, pero siendo enviados también por ellos para que los padres sinodales sean portadores que llevan sus esperanzas, sus anhelos y sus dolores.

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