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El Papa destaca en la audiencia general que el Espíritu Santo es “el director de orquesta” de las “grandes obras de Dios”

  • “Los seguidores de Jesús no están borrachos, sino que viven lo que San Ambrosio llama ‘la sobria embriaguez del Espíritu’”, asegura Francisco
  • Saluda a los peregrinos llegados desde León junto a su obispo y les invita a experimentar “un nuevo Pentecostés en nuestras vidas”

El Papa Francisco, con un grupo de sacerdotes legionarios

“El Espíritu Santo no solo se manifiesta a través de una sinfonía de sonidos que une y compone armoniosamente la diversidad, sino que también se presenta como el director de la orquesta que toca las partituras de alabanzas de las ‘grandes obras’ de Dios”. Es este el mensaje principal que dejó el papa Francisco en la audiencia general que presidió este miércoles en la Plaza de San Pedro del Vaticano ante miles de fieles y peregrinos.

En una calurosa mañana en Roma, Jorge Mario Bergoglio continuó su ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles recordando cómo vivieron los primeros seguidores de Jesús la presencia de Dios cincuenta días después de la Pascua. “Los Apóstoles estaban reunidos en oración y fueron sorprendidos por la irrupción de Dios, que no tolera las puertas cerradas; las abrió con un viento impetuoso que llenó toda la casa donde se encontraban”, dijo el Pontífice, destacando más adelante cómo la Iglesia nace del “fuego del amor”, de un incendio que arde en Pentecostés y que “manifiesta la fuerza de la Palabra del Resucitado impregnada del Espíritu Santo”.

“Los seguidores de Jesús no están borrachos”

Además de presentar a este último como a un “director de orquesta”, también dijo que es el “artífice de la comunión, el artista de la reconciliación que sabe cómo eliminar las barreras entre judíos y griegos, entre esclavos y liberales, para hacer de ella un solo cuerpo. Construye la comunidad de los creyentes armonizando la unidad del cuerpo y la multiplicidad de sus miembros. Hace crecer a la Iglesia ayudándola a ir más allá de los límites humanos, de los pecados y de cualquier escándalo”. 

El Papa recordó que fue “tan grande” la “maravilla” que vivieron los Apóstoles que algunas personas se preguntaban si estaban borrachos. “Los seguidores de Jesús no están borrachos, sino que viven lo que San Ambrosio llama ‘la sobria embriaguez del Espíritu’, que enciende la profecía entre el pueblo de Dios a través de sueños y visiones”, dijo Francisco, destacando al final de su catequesis cómo “solo el Espíritu de Dios tiene el poder de humanizar y fraternizar cada contexto, a partir de los que lo reciben”.

Saludo a los peregrinos de León

En sus saludos en los fieles de diversos idiomas al final de la audiencia general, el Papa manifestó su cercanía con los peregrinos llegados desde la diócesis española de León junto a su obispo, Julián López Martín.

“Los invito a que pidamos al Señor experimentar un nuevo Pentecostés en nuestras vidas, para que el Paráclito dilate nuestro corazón haciéndolo semejante al de Cristo, y así podamos testimoniar su amor en medio del mundo y de las personas que nos rodean. Que Dios los bendiga”, le dijo.

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