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El Papa exhorta a los franciscanos a “predicar la paz” con su ejemplo

  • Francisco ha recibido a los miembros del Capítulo General de la Orden de los Frailes Menores Conventuales
  • “Vivimos en la cultura de lo provisional, en la que las opciones definitivas no están de moda”

El Papa ha recibido en audiencia hoy, 17 de junio, a los miembros de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, una congregación, fundada por san Francisco de Asís, que renovó sus Constituciones en 2018 y que actualmente se encuentra en proceso de discusión de sus nuevos Estatutos.

En este momento de cambio para la Orden, Francisco ha subrayado que, si la vida consagrada en general “surge de escuchar la Palabra de Dios y de aceptar el Evangelio como norma de vida”, en el caso de los franciscanos, “su vida y misión no son otra cosa que Evangelio viviente”.

“Otra característica” de la forma de vivir de la Orden, ha señalado Francisco, es “la minoría”, una opción “difícil”, ya que “se opone a la lógica de un mundo” en el que únicamente se busca “el poder”. Por eso, ha exhortado a los presentes a “servir los unos a los otros” y “predicar la paz”, para continuar siendo comunidades donde “se experimente la misericordia”.

“Formación en la fidelidad”

Asimismo, para mantener este estilo de vida, Francisco ha subrayado la necesidad de “una formación en la fidelidad”, en la que la vida religiosa sea consciente de que “vivimos en la cultura de lo provisional, en la que el ‘para siempre’ es muy difícil y en la que las opciones definitivas no están de moda”.

Del modo de vivir de la Orden, la principal característica, para el Papa, es “la fraternidad, que Francisco sintió como un regalo recibido con gratitud” y que llama, “en una realidad en continuo movimiento” a unir “la contribución de todos, sin que nadie sea excluido”.

Sin embargo, este también es un mundo en el que “vivir caminos de aprendizaje continuo, de apertura y de intercambio mutuo”. Por eso, el Papa ha instado a los franciscanos a “nutrir su fraternidad con el espíritu de la oración y la devoción” para, de esta manera, “convertir la vida fraterna” en un modelo para el mundo, en una “escuela de comunión”.

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