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Francisco: “No pronunciar la palabra vocación en las propuestas para jóvenes es una estrategia fallida”

  • El Papa ha recibido en audiencia al Congreso de los Centros Nacionales por las Vocaciones de las Iglesias Europeas
  • “Cambiando el vocabulario de la fe se corre el riesgo de que no nos entendamos unos a otros”

papa

“La palabra vocación no ha expirado”, ha dicho el Papa, aunque él mismo conozca “algunas comunidades que han optado por no pronunciarla en sus propuestas para jóvenes, porque creen que le tienen miedo y no participarían en sus actividades”. Así de claro se ha mostrado hoy Francisco durante la audiencia con los participantes al Congreso de los Centros Nacionales por las Vocaciones de las Iglesias Europeas.

Y es que, para el Papa, “no pronunciar la palabra vocación en las propuestas para jóvenes es una estrategia fallida”, ya que “cambiando el vocabulario de la fe se corre el riesgo, tarde o temprano, de que no nos entendamos unos a otros”.

El objetivo de la convención no es otro que el de promover la implementación del Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes en las iglesias de toda Europa, y precisamente en los jóvenes ha centrado Francisco su discurso. Unas nuevas generaciones que “tienen sed” de que su Iglesia refleje comunidades “abiertas, vivas, inclusivas”, porque solo “de la comunión de la Iglesia nacerán nuevas vocaciones”.

Un viaje para toda la vida

La vocación, para Francisco, también debe mostrar una “felicidad profunda”, capaz de persistir “incluso cuando la alegría o el entusiasmo del momento desaparecen”, porque brota “del mismo Jesús, cuya amistad es indisoluble”. De la misma manera, reconoce que “puede dar miedo”, ya que “a menudo se la confunde con un proyecto que quita la libertad”. Sin embargo, “Dios siempre apoya la libertad de cada persona al máximo”. Es, además, algo que “vivir juntos”, ya que “nunca es solo mía”. “Nadie puede hacer esta elección de vida por sí solo, porque siempre es por y con los demás”, ha subrayado.

“El discurso sobre la vocación siempre nos lleva a pensar en los jóvenes, pero no debemos olvidar que la vocación es un viaje que dura toda la vida”, ha añadido. Y, ante todo, el trabajo por las vocaciones “no es ni debe ser, nunca, proselitismo, no es buscar nuevos miembros para este club”. Al contrario, Francisco ha remarcado que el ayudar a una persona a elegir su vocación, ya sea como laico, sacerdote o religioso, es “ayudar a asegurar que encuentre un diálogo con el Señor”.

Pero, para esto, hacen falta distintas aptitudes. “Trabajar con jóvenes requiere paciencia y habilidades de escucha”, ha señalado, pero también “rejuvenecer, ponerse en movimiento con ellos”. Además, hay que saber acercarse por medio de “su lenguaje”, pero también “enseñarles a comunicarse de verdad, a hablar”.

“Nada de esto es fácil”, ha apostillado Francisco, ya que “uno puede ir con ideas preconcebidas o imponiendo doctrina”. En lugar de esto, el Papa ha recomendado “acompañar, guiar y ayudar para que el encuentro con el Señor les haga ver cuál es su camino en la vida”.

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