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Obispos chilenos elaboran orientaciones para quienes ejercen servicios en la Iglesia

Reunidos en Asamblea Plenaria, expresaron su conmoción frente al testimonio de abusos de la teóloga violada por un jesuita

Agradecidos por “la vivencia de la comunión eclesial y del intercambio y diálogo abierto y franco entre los asistentes y en especial el aporte de un grupo de laicos, laicas y personas consagradas que nos han acompañado y enriquecido con sus reflexiones en algunos temas esenciales”, concluyó la 118ª Asamblea Plenaria de los obispos chilenos, realizada en Punta de Tralca esta semana.

El documento conclusivo, titulado ‘Hacia la renovación de la Iglesia’, informa de 7 temas abordados en la reunión, entre ellos el “Convenio Marco de Colaboración con el Ministerio Público” firmado el martes pasado y que ha sido incorporado como anexo a las Líneas Guía “Cuidado y esperanza”, “al que adherimos todos los obispos y administradores apostólicos”, afirman los obispos. Vida Nueva informó sobre este tema que también ha levantado críticas.

El impactante testimonio en televisión de Marcela Aranda, abusada por el jesuita Renato Poblete, fue acogido por los obispos. “El abuso por parte de consagrados es una herida que nos sigue estremeciendo. En estos días hemos conocido, por un medio de comunicación, el horror que ha vivido una víctima de abuso por parte del sacerdote Renato Poblete. Nadie merece vivir lo que ella y tantos otros han vivido”, expresan. Vida Nueva también se ha hecho eco de ese testimonio.

Integridad en el servicio

El avance en la elaboración de un documento de trabajo sobre la integridad en el servicio eclesial, ha sido tema que destaca en la agenda de los obispos. Con la participación de 13 laicas, laicos y consagrados invitados especiales de todo el país y diversos organismos, prepararon “un texto propositivo con directrices para que el servicio y el desempeño pastoral estén siempre regidos por principios de calidad espiritual y humana”, expresa el documento. Con este tema novedoso los obispos se proponen dar “orientaciones para las conductas que hemos de observar todas las personas que ejercemos un servicio en la Iglesia Católica en Chile”, buscando un desempeño más transparente y confiable.

Uno de los invitados especiales para este tema, el sacerdote Carlos Hernández, vicario judicial de Temuco, dijo a iglesia.cl que “los contenidos que están incluidos en este documento van a ser muy iluminadores en la vida de la comunidades, en las parroquias y en todas las unidades pastorales de la Iglesia”.

Conversión y renovación

El documento conclusivo da cuenta también del avance en el compromiso, adoptado en la asamblea plenaria extraordinaria de agosto del año pasado, de realizar un proceso de búsqueda de caminos para entender la crisis en la Iglesia y para discernir sus causas y contextos. “Hemos diseñado un proyecto de búsqueda, en comunidad, con lucidez y franqueza, para preguntarnos qué nos dice el Señor hoy para nuestra conversión y renovación de la Iglesia”, aseguran los obispos y marcan la III Asamblea Nacional convocada para el año próximo como un hito importante.

Más adelante enumeran varias situaciones sociales que ocurren en el país, como la crisis en La Araucanía y la extensión de las redes de narcotráfico, que dicen provocar en ellos gran preocupación. Confían que la celebración en Santiago de la asamblea de Naciones Unidas sobre el cambio climático, COP 25, a fin de este año, sea ocasión “para que todos reflexionemos sobre el destino de nuestra casa común”.

Frente a iniciativas de ley sobre eutanasia, suicidio asistido y cuidados paliativos, los obispos expresan su disposición a aportar, “con humildad, nuestra visión cristiana de la vida y de la muerte”. Otro proyecto legislativo en curso afecta al secreto de la confesión, ante lo cual expresan que “el sigilo sacramental es inviolable, como inviolable es la conciencia de quienes acuden a confesar sus pecados para, arrepentidos, disponerse a repararlos asistidos por la gracia de Dios que nos ofrece su perdón” y señalan que este acto sagrado está “reconocido y resguardado por las leyes del Estado chileno, que garantiza la libertad religiosa como un valor de la sociedad”.

Finalmente, los obispos chilenos agradecen a las comunidades, laicos y consagrados, por su “buena disposición para colaborar con estos importantes pasos que la Conferencia Episcopal viene dando”.

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