Tribuna

¡Somos hijos libres… somos santos!, estimado León (primera parte)

Síguenos en:

1.     En la vida cotidiana

Todas las personas que lean esta columna, son hijos de alguien. Quizás algunas vivan la paternidad/maternidad. Otras vivimos los vínculos de amor desde otras relaciones humanas. Pero todos, absolutamente todos, vivimos que el amor que une cada vínculo esta sostenido en la libertad en donde cada una realiza su propio camino. A veces por lugares inciertos, otras por senderos claros y con horizontes amplios, varios de esos proyectos quedaron en el recorrido y se eligió algo nuevo.



Quienes viven la paternidad/maternidad descubren que la vida que acompañan, hace su propio proceso de crecimiento y maduración… y llegado un momento “el cordón umbilical” se tiene que cortar para que la otra persona crezca de manera más plena e integral. Sea con uno o más hijos, los padres viven que cada uno es único y emprenden proyectos que ni ellos habían pensado o, quizás, un itinerario de vida que no están de acuerdo… ¡pero como aman, siguen acompañando!

En el año 2003 se da a conocer una producción cinematográfica llamada “Todopoderoso” que tenía como protagonistas a Jim Carrey como Brucce, a Morgan Freeman como Dios y a Jennifer Aniston como Grace. Bruce, quejándose de Dios porque no hace lo que le pide, solicita ser como “él” un día. Morgan se lo otorga. Carrey hace todo cuanto quiere o para sacarse cuestiones de encima. Pero hay algo que no puede hacer, siendo todopoderoso: que Grace lo ame.

En estas y otras situaciones, se puede ver que las personas somos tan libres, que no estamos obligados a decir que “si a nadie”.

2.     En la fe cristiana

¿Cómo vivió la libertad Jesús? Los textos del Evangelio nos muestran que Él es libre. Frente a su entorno social y familiar, no se siente encadenado, ni permite que le impida realizar su misión” (Mc. 3, 21).

También los autores evangélicos afirman que él tiene libertad con las instituciones, jerarquías y poderes. Los escribas, fariseos y saduceos son cuestionados y atacados, porque ejercen el poder y la autoridad como los únicos “intérpretes” de la ley, que consideran como Palabra de Dios más sus opiniones que lo inspirado por la escritura. Ellos imponen al Señor y a las personas costumbres y ritos que esclavizan y no ayudan a la maduración del proceso de fe. El Nazareno es un cuestionamiento vivo a este tipo de jerarquías que oprimen la experiencia de Dios, porque suele estar mejor situado con los sospechosos y marginados, con los que están fuera de los parámetros de los grupos dominantes.

El Pastor bello es tan libre que elige, convoca y envía a los que Él quiso (Mc. 3, 13), que tampoco son bien vistos: pescadores (Mt. 4, 18 – 22), publicano (Mt. 10, 3), y el mismo que lo entregó (Mc. 3, 19). Lo más asombroso, es que esas acciones: elegir – convocar – enviar, son realizadas sólo por Yahvé. ¿Por qué asombroso? Porque para muchos de aquella época, si eso lo hacía alguien que no era Dios, era un pecador, un loco o un poseído por un espíritu maligno. También escandaliza cuando determina la cantidad de apóstoles que elige: Doce, que “se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Lc. 22, 30). Pero a ese grupo, lo amplia al tener más discípulos hasta llegar a setenta y dos (Lc. 10, 1 – 12) y entre sus seguidores están las mujeres. Él instituye libremente un Reino que no cuadra con su entorno. ¡Un verdadero hombre libre!

Somos Libres I

La libertad del Rabboni se da en sus relaciones sociales y sexuales, porque Jesús al ser verdaderamente humano se vincula con otros sexos, con otras personas que tienen sexualidad. Este ligarse no contradice ni niega su castidad por el Reino de los Cielos, porque la dimensión de sexualidad supera la mera genitalidad y sus acciones. En esas vinculaciones tiene amigos y amigas: María Magdalena, Lázaro, María y Marta, etc., o encuentros con la Samaritana, la mujer adúltera, los doctores de la ley, Natanael, etc., se preocupa de la igualdad de cada individuo. Él dignifica al ser humano dando trato a todos por igual, encontrándose con ellos y llamándolos amigos (Jn. 15, 13 – 15). ¡Siendo Dios, nos llama como otro yo! ¡Nos ubica a su lado! ¡Nos hace vivir la gozosa libertad de decidir amarlo y ser amados! Para Él no hay diferencias en la dignidad.

Jesús, es libre ante el poder político y religioso, frente al orden establecido en lo moral y por, sobre todo, libera a Dios de las ataduras que cada cultura le pone especialmente la religión que se adueña de la voluntad del Abba/Imma. Para muchos, primero está la ley y después Dios. Algunas narraciones bíblicas, nos inspiran pensar que, para Jesús, toda ley es valiosa en la medida que se la juzgue en un doble sentido: amor a Dios y al prójimo. Por eso, crítica y denuncia la tacañería legal que todos tenemos, en mayor o menor medida. Él tiene tal autoridad que no habla a la manera de un profeta más, sino siendo Dios mismo: “Yo les digo” (Mt. 5, 43 – 44). Anuncia un Reino cerca, al alcance de la mano, que se confirma en signos (milagros), que tiene un rey muy extraño: el Abba, su Abba (Jn. 20, 17). Un proyecto de libertad que tiene como característica más que elocuente a un niño (Lc. 18, 15 – 17), que se lleva a cabo en torno a la mesa, en el banquete o fracción del pan, es decir, la Eucaristía, a la que todos estamos invitados a participar, a comer y a beber. Aquella cena pascual es la confirmación de su autoridad que vence a la muerte. Un Reino que nos invita a identificarnos con él y ser sus discípulos, los nazarenos, los cristianos.

Incluso un leproso que se acerca, se postra ante él, le dice… ¡Si quieres! Y él responde: ¡si, quiero! (Mt. 82). En la encarnación del Verbo, María responde libremente “hágase” (Lc. 2). En las bodas de Caná, él acepta la palabra de su madre con quien tiene una discrepancia (No ha llegado la hora) pero acepta la iniciativa humana y actúa. En su ministerio público predica dónde, cómo, a quiénes y cuándo quiere, sin imponer, sino por medio de parábolas para invitar a posibles respuestas de los interlocutores. ¡En el misterio de pasión, muerte y resurrección expresa que somos sus amigos, que acepta la cruz que se le viene y surge victorioso manifestando que la muerte ha sido devorada por la vida! (1ª Cor. 15, 54).

3.     Plegaria

Espíritu de la libertad,
es bello y deleitable alabarte siempre y en todo lugar,
porque eres otra expresión de la libertad de la Trinidad,
porque estás y “soplas donde quieres”, aleteas dando vida, suscitas ánimo y parresia en los profetas,
porque animas todo lo que se abre a tu aliento de frescura,
porque eres quien transforma los corazones de piedra en corazones de carne,
porque eres el signo de vitalidad en la existencia,
porque eres la manifestación de la oferta del amor que la Trinidad nos hace.

#catequesisrenovada #pensarlacatequesis #fransdevos #christiancuria #ElGustoDeVivir #tecreo #unpocodeairefresco #entornoalamesa #lavidanosdaseñales #unaaventuramaravillosa

Continuará…