Tribuna

Señor, dame un nuevo corazón para amar y ser feliz

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La primera gran promesa del corazón nuevo: “Yo cambiaré su corazón de piedra en un corazón de carne” (Ez 36, 26). El corazón de piedra representan los criterios solamente humanos, la raíz del pecado o del mal y lo que nos aleja de Dios.



El pecado, es romper nuestra amistad con Dios

Cuando rompemos nuestra amistad con Dios, rompemos nuestra armonía y nuestra paz. Pensemos que el corazón como el centro de la vida espiritual, el motor y la misma totalidad de la vida espiritual del cristiano, por eso, la mejor Cristo-terapia hoy, es aprender a escuchar el corazón, aprender a respirar como un alto en el camino para sintonizarnos con la frecuencia espiritual y descubrir cuál es la voluntad de Dios para nosotros hoy.

La conversión verdadera

Desde la óptica antropológica, entender que la conversión es una decisión personal de liberarse de esclavitudes del pasado que no te han dejado ser feliz, claro con la ayuda del Espíritu Santo y la gracia, todo se puede, pasar del corazón de piedra, inhumano, cerrado, egoísta y orgulloso a comenzar un nuevo vivir, cuantas personas han comenzado a vivir, después de una crisis o alguna situación limite en la vida.

El corazón es el centro de las decisiones

Se identifica el corazón, como el centro de nuestros afectos, como el sistema operativo de todo nuestro ser: “Con toda diligencia guarda tu corazón, Porque de él brotan los manantiales de la vida” (Pr 4, 23). Por eso, se toma las decisiones con el corazón en armonía con la razón, pero en el corazón es donde vive la voluntad, donde tomamos las mejores o peores decisiones de nuestra vida, se ama o se odia, se actúa con amor o no: “ama al Señor con todo tu corazón…” (Dt 6, 5ss).

Orar MD

El corazón se convierte en sede de lo bueno (Sal 27, 8)

El corazón es el centro del amor, del servicio, del perdón,y en sede de lo malo: “Del corazón del hombre salen las cosas malas… los malvados llevan la maldad en el corazón” (Sal 28,3). Por eso, la novedad acontece allí donde el patrón rompe y se alumbra una opción no previsible. Siempre hoy en día, se habla de que esa persona tiene un buen corazón, para expresar que es buena gente o que es una buena persona. Siempre las opciones quedan abiertas a las personas en su responsabilidad ante la misma vida.

¿Cuál es la felicidad al final de nuestra vida?

Es conocida una anécdota del pintor y dibujante francés Simon Mathurin Lantara (1729-1778). Estando ya moribundo en el Hospital de la Caridad de París, el capellán le dijo: «Va a ser usted muy feliz, hijo mío: ¡verá a Dios cara a cara durante toda la eternidad!»; él le respondió: «¡Cómo padre, siempre de frente! ¿Nunca de perfil?». Y expiró. Es interesante preguntarnos sobre nuestro principio y fin de a vida, cada decisión que tomamos nos lleva al encuentro definitivo con Dios, nacimos para amar, para servir, para ayudar y tenemos un fin, la felicidad o el trascender, no nos quedamos suspendidos.

Desconectarnos para re-conectar con Dios

Apagar el celular para rememorar (pasar por la mente), recordar (pasar por el corazón) y agradecer (pasar por la vida), son tres acciones fundamentales para saber vivir. Es una manera de ser conscientes de las acciones vitales del ser humano para poder trascender, mirar más allá de la vida temporal y trascender en el tiempo y espacio para re-conectarnos con el amor de Dios.


Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios