“Cuando pienso en la Capilla Sixtina, pienso inmediatamente en la figura de la Virgen junto a Cristo juez. Una imagen de misericordia maternal que protege y vela por todos. Bajo el brazo de Jesús juez, María está ahí para todos nosotros. Podemos afirmar que la Capilla Sixtina es un himno a la mujer. Hay tantas imágenes esenciales, desde Eva y las Sibilas de Miguel Ángel hasta las muchas que se repiten en los artistas del Quattrocento…”.
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Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos, ofrece la clave para una lectura inusual de ese inmenso tesoro artístico que es la Capilla Sixtina: las imágenes de mujeres y, por lo tanto, la presencia femenina en Miguel Ángel y en las historias del primer nivel confiadas a las manos de los artistas del Quattrocento.
Para orientarse, basta con la guía de Francesca Parrilla, asistente del Departamento de Arte de los siglos XV y XVI de los Museos Vaticanos. Pero, ¿cuántas mujeres hay en la Capilla Sixtina? Parrilla indica que “un censo preciso y exacto no es técnicamente posible”.
Recorrido femenino
“En las vastas obras de artistas del Quattrocento como Ghirlandaio, Cosimo Rosselli, Pinturicchio, o incluso el propio Botticelli, las figuras se van reduciendo gradualmente en el fondo, y es difícil proceder con una numeración precisa”, añade. Desde el primer nivel de la Sixtina, el de las obras de los maestros del siglo XV, resulta apropiado comenzar este recorrido “femenino” por ser el espacio sagrado y más famoso del catolicismo.
Sixto IV, el Papa Della Rovere, constructor de la capilla que más tarde llevaría su nombre, tras resolver sus problemas políticos con Lorenzo el Magnífico, convocó a los más grandes artistas florentinos de la época a Roma en 1481 para pintar los frescos de las paredes laterales.
Lista de artistas
La lista de artistas, con sus historias del Antiguo y Nuevo Testamento, es un capítulo esencial en la historia del arte italiano: Sandro Botticelli, Pietro Perugino, Domenico Ghirlandaio, Luca Signorelli y Cosimo Rosselli. Barbara Jatta afirma en sus escritos que el conjunto “se convierte en una “Biblia de imágenes” en la que cada escena, con sus personajes y paisajes, invita al espectador a la meditación y al descubrimiento”.
La llegada de grandes artistas de Florencia, explica Francesca Parrilla, impuso una nueva estética femenina en Roma: “Por ejemplo, Botticelli retrata a la mujer renacentista por excelencia, con cabello rubio tal como aparece en sus obras icónicas expuestas en la Galería Uffizi; pienso, por supuesto, en ‘La Primavera’ y en las ‘Venus’. Y lo mismo ocurre con Ghirlandaio, Cosimo Roselli, Perugino y todos los demás”.
Basta con detenerse, por ejemplo, en la escena central de ‘La Tentación de Moisés’ de Botticelli (en la que el profeta ayuda a las hijas de Jetró, incluida su futura esposa Séfora, a dar de beber a su rebaño) para encontrar los mismos perfiles de las Venus y La Primavera.
Remite a la decisión del director de la Galería Uffizi, Simone Verde, de poner en marcha una nueva disposición de las salas de Botticelli a la Prisca Theologia de Marsilio Ficino, es decir, colocando las figuras femeninas antiguas como prefiguración de las figuras sagradas del cristianismo.
Debemos ser cautelosos. La presencia de figuras femeninas no es meramente decorativa entre los pintores del Quattrocento. Francesca Parrilla señala: “El papel de la mujer en las narrativas pictóricas parece fundamental en la sociedad. Obviamente son madres, cuidan de sus hijos y de su trabajo, y simbólicamente también aseguran el suministro de agua de la comunidad, un elemento esencial para la vida. Miriam, la hermana de Moisés, es una figura clave porque cree firmemente en la redención y la salvación de su pueblo, como aparece, con su centralidad estético-narrativa, en ‘El cruce del Mar Rojo’ de Biagio di Antonio”.
Desde la perspectiva de la reconstrucción de la sociedad de aquella época, resulta de gran interés observar cómo las mujeres no aparecen en los espacios públicos. En la gran plaza que sirve de escenario a ‘La entrega de las llaves’ de Perugino, no hay mujeres porque, en la época del artista, no se esperaba la presencia femenina salvo en el ámbito doméstico o privado. Sin embargo, en ‘El testamento de Moisés’, las mujeres aparecen como madres y como miembros esenciales de la comunidad judía.
Mujeres fuertes
Y llegamos a la Bóveda y al Juicio de Miguel Ángel. Francesca Parrilla dice: “Con Buonarroti la concepción de la feminidad es muy diferente, de hecho cambia completamente. Respecto al primer nivel de la Capilla, ha pasado un siglo y la mentalidad ha cambiado. Las mujeres de la Volta de Miguel Ángel son figuras muy fuertes, incluso desde el punto de vista físico. Son musculosas, tienen brazos y cuellos fuertes. La imagen femenina se muestra en su capacidad para afrontar la adversidad, incluso la tragedia. Estamos, pues, ante un esquema narrativo completamente opuesto al de los Quattrocentisti”.
Lo más probable, advierte Francesca Parrilla, es que en Miguel Ángel debió haber influido la muerte prematura de su madre. El fue criado por una niñera, de carácter fuerte y recio y probablemente también de físico portentoso.
Cinco Sibilas
Basta con pensar en las sólidas figuras de las cinco Sibilas, figuras paganas, pero cargadas de significado debido a su don como adivinas desde la perspectiva de la salvación y redención de toda la humanidad. Son representadas como figuras poderosas, pero elegantes, como se ve en sus peinados y en los minuciosos detalles de sus espléndidas vestimentas, exquisitas huellas del gusto estético y la moda de la época.
Es importante también tomarse el tiempo para admirar el retrato de Eva en el Génesis. Francesca Parrilla subraya: “Aquí no hay rasgos renacentistas ni peinados, porque estamos en el momento de la Creación. De hecho, Eva, en su desnudez y verdad absoluta, parece perfectamente consciente del papel que está a punto de desempeñar, y Miguel Ángel nos lo comunica magistralmente”.
La túnica de santa Catalina
En la magnificencia del Juicio Final, la figura de Santa Catalina, protagonista de una historia turbulenta, debe observarse con atención. En la primera versión de Miguel Ángel, aún visible en la famosa copia original del grabado de Giulio Bonasone, encargado por el cardenal Alessandro Farnese, sobrino de Pablo III, Santa Catalina, también muy musculosa, estaba completamente desnuda, y su postura parecía inapropiada para muchos. Tras la muerte de Miguel Ángel, Daniele da Volterra tomó el relevo y la cubrió con la túnica verde menta que aún la caracteriza hoy en día.
Una Madre dulce y compasiva
En esta representación de la fuerza femenina que es el Juicio Final, como observaba Barbara Jatta, hay una excepción que es la Virgen. Aparece como absorta en sí misma, con los brazos cruzados sobre el pecho y junto a su hijo, Cristo juez. Francesca Parrilla concluye: “La Virgen se apoya en Cristo, pero se asienta sobre la misma base, subrayando la idea de igual dignidad”. Una Madre dulce y compasiva, junto a su Hijo, inmersa en el Juicio Final de la Humanidad. Una obra maestra, símbolo de Fe y Belleza.
*Artículo original publicado en el número de septiembre de 2026 de Donne Chiesa Mondo. Traducción de Vida Nueva
