Tribuna

La relación entre la vida y la palabra de Dios

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En este mes de septiembre, vamos a enfocarnos en el mes de la Biblia, en diferentes entregas de artículos profundizaremos en algunos aspectos de la Palabra de Dios que toca el corazón, la historia y lo más importante la misma vida.



La realización del ser humano

La realización del ser humano es un llamado profundo por Dios que está en lo más profundo de su corazón. Todos anhelamos ser felices, luchamos por ser felices, pero se nos olvida lo fundamental: tener la fe de llegar a ser mejores personas, mejores cristianos, porque sabemos y conocemos cuales don nuestras prioridades. El punto de partida, de donde nacen las buenas o malas decisiones que tomamos en la vida, están en el corazón.

Este anhelo se encuentra en lo más profundo del corazón de todos los hombres.  “El Señor te dé conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo (sal 20, 4), recordemos que es una oración litúrgica donde la congregación intercede por el rey de Israel antes de que este marche a la batalla, el deseo del corazón (ibbexa), que en hebreo, se desglosa con la palabra lev (corazón),  no alude solo a las emociones pasajeras, sino al centro de la voluntad, el entendimiento y los propósitos conscientes de la persona.

¿Qué es el deseo del corazón?

El deseo no se refiere a todo lo que hemos deseado en la vida, a cada anhelo o antojo pasajero por ser felices, sino a lo que ocupa el corazón, por ejemplo, una persona que llena el corazón de cosas, su corazón es insaciable porque las cosas no pueden llenar el corazón, sino que al contrario estará más vacío.

En cambio, una persona que sabe que su motor en la vida es Dios, porque su principal pensamiento al levantarse es Dios, sabe que su motivación principal está en Dios, de acuerdo a eso su vida estará subordinada por Dios, alcanzando su realización más plena en Dios que mueve su corazón. Cuando nuestros deseos están de acuerdo con el plan y la voluntad de Dios para nosotros, podemos hacer esta misma oración con confianza. ¿Qué mueve tu vida? ¿Cuál es el principal motivador de tu vida? ¿Cuál es el motor de tu vida?

Eucaristia MD

La vida es un proceso continuo de propósitos

Es progresivo en la vida “ir cumpliendo los deseos del corazón” (Sal 20,4a). La realización no nos llega automáticamente, sino que tenemos que construirla paso a paso, escalón tras escalón. A veces, lento a veces es rápido, pero nunca dejamos de crecer o de realizarnos como seres humanos y en nuestra relación con Dios y con el prójimo.

La invitación de Jesús hoy, no es a despersonalizarse, no es dejar de ser, no es aislarse como piensan las personas, sino es que nuestros planes estén subordinados y ordenados por Jesús. Debemos enfocarnos en lo que nos hace felices, no debemos buscar la aprobación de los demás. Hacer las cosas conforme al plan de Dios es vivir conforme a su propósito, que no es otro que seguir sus pasos.

El consejo de Dios

El consejo de Dios es un proyecto: “Cumpla todo tu consejo» (etsá), recordemos que palabra hebrea etsá significa plan, estrategia, consejo o deliberación táctica. La misma comunidad, el mismo pueblo de Israel le pide a Dios que respalde los planes militares y estratégicos que el rey ha trazado para la defensa de la nación de Israel, sobre sus enemigos. Si nosotros no planeamos o proyectamos nuestra vida, no puede crecer ese plan de Dios en nuestras vidas.

El apóstol Pablo conoció este deseo de Dios sobre su corazón y sus propósitos fueron cumplidos en el tiempo de Dios, mostrado por estas palabras hacia el final de su vida terrenal: ”He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Tim 4, 7).  

En fin, Dios tiene un propósito con cada persona, nosotros estamos en este mundo para reconocer el proyecto de Dios en nuestra historia, la Biblia es un libro que recoge la historia del pueblo de Israel, la vida de Jesús y la vida de las primeras comunidades, solamente nosotros debemos leerlas e interpretar su mensaje y su “sentido”, para ser fieles a sus propósitos en nuestras vidas.


Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios