Tribuna

Dialogando… con la dunamis

Compartir

“Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron . (Tolkien, J. R. R , 2017, pág. 73)



 1. En la vida cotidiana

En la obra de este autor británico podemos encontrar muchos personajes que, con sus características, expresarían alguna nota distintiva de la humanidad.

Si se nos permite la acción, se pueden reunir en dos grandes grupos. Por un lado, la comunidad del anillo con los representantes de la Tierra Media (humanos, elfos, enanos, hobbits) y el maia que los acompaña (Gandalf), potenciando, dinamizando lo que cada uno de ellos tiene y ponerlos al servicio de todos para destruir aquel mal que los aqueja (Sauron).

Por otro lado, un grupo de seres que habitan en alguna zona de dicho territorio que fueron aprovechados o creados por el Señor Oscuro y su fiel servidor Saruman junto a Grima: orcos, Uruk hais, trols, guargos, nazguls, etc.

Ambos grupos, dinamizan, es decir, hacen visible las cualidades de cada integrante. Sin embargo, hay algunas grandísimas diferencias. El primer grupo, liderados por Gandalf o por Aragorn, cuando la debilidad aparece, la comunidad acompaña y busca la manera de subsanar la situación, consolando, abrazando, animando, fortaleciendo, etc., y los líderes están junto a los demás en el camino y hasta luchando codo a codo.

El otro grupo, liderado por Sauron y su fiel obsecuente, cuando fracasan en sus planes eliminan a sus propios miembros, se traicionan mutuamente, buscan su propio interés, los jefes están cómodos en sus aposentos pergeñando estrategias para combatir a los demás, mandan a sus secuaces o representantes a investigar y a luchar por ellos, pero que, cuando llega el momento, huyen despavoridos…

2. En la fe cristiana

En la 2ª lectura del II domingo de cuaresma, el autor de la carta a Timoteo utiliza una palabra que es muy significativa: “dunamis que podría ser traducida por poder, capacidad inherente, fuerza, etc.” (Biblia online – dunamis, 2026).

En varios textos del Evangelio se presenta a Jesús con esa “dunamis”, es decir, con esa capacidad de brindar aquello que le es propio. Algunas de esas escenas están enmarcadas por los “signos” que habla el texto de Juan o los “milagros” a los que se refieren los sinóptico:

  • Él vino a dar vida, porque la vida es lo propio de Dios.
  • Él anunció la salvación y la hizo posible, porque es algo propio (y único) de la Trinidad salvar.
  • El mesías nacido en Palestina, hizo visible la misericordia de Dios, porque amar es lo propio de la Trinidad.
  • El buen pastor, amplió la mesa del Reino a todos, porque la inclusión es una capacidad inherente a Dios.
  • La verdadera vid predicó la liberación, porque la Trinidad al ser comunión y amor, quiere, busca y potencia la libertad.
  • El otro paráclito es conocido por ser la “dunamis” que evidencia, testimonia y comparte las cualidades de Dios y se derrama en las personas para potenciar en ellas los talantes que la Trinidad ha participado cuando fuimos creados.

3. ¿En las eclesiologías?

Durante muchos años, aquel modelo pastoral del Nazareno inspiró la manera de ser comunidades en el mundo y casi durante III siglos la iglesia vivió, potenció y se asoció a la humanidad dinamizando las culturas y tomando de ella todo aquello que tiene de bueno, bello y noble (Concilio Vaticano II – GS, 1965). Como puntos de constante referencias son las primeras comunidades, los padres de la iglesia, las reformas de Cluny, las órdenes mendicantes, los movimientos renovadores del siglo XVI al XX, los Concilios Ecuménicos que fueron moldeando esta manera de ser (aunque algunos estuvieron más ligados a otra concepción: Trento y Vaticano I). En este tiempo que estamos transitando como iglesia desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, a grandes rasgos, la iglesia (es decir, nosotros) buscamos que la “dunamis” vigorice nuestra manera de ser y estar conviviendo en el mundo contemporáneo.

Sin embargo, en otras corrientes de pensamiento internos, se concibe al “poder” como una facultad que algunos otorgan por encima de otros. Quizás en algún momento de la historia eclesiástica el modelo eclesiológico estaba sustentado por esta cosmovisión, pero es importante recordar que es un patrón tardío que comienza en el siglo IV con Constantino y Teodosio que se denomina Cristiandad o Cristianismo, y que llega a su apogeo con Carlo Magno, los Dictatus Papae de Gregorio VII, hasta su decadencia (como modelo histórico) con Alejandro VI con sus bulas inter caeteras, en donde dividía al mundo conocido en partes “iguales” entre las monarquías de la península ibérica (Portugal y España). Fue un tipo que se nutrió más de la política “mundana” con la creación de los Estados Pontificios, la corona o Tiara Papal, los ejércitos, Maquiavelo aconsejando a la corte pontificia, los organismos de investigación contra supuestos “heterodoxos”, instituciones que perseguían a los que no eran de la partida (juderías o cruzadas), etc.

Seguramente habrá muchas otras corrientes eclesiológicas, pero me parece que estas dos (sin ánimo de ser reduccionista) expresan las posibles maneras de comprender la “dunamis”. Detrás de la pugna o “lobby” conservador expresado con la FSSPX y tantos otros grupos (Beltrán, José, 2026), lo que está en juego es cómo nos comprendemos como iglesia: si con la “dunamis” del evangelio o de las ideologías eclesiásticas.

Dialogando Con La Dunamis II

4. En las pastorales

Nuestra manera de concebirnos trae consigo el modo de obrar, orar, anunciar, celebrar, convivir, etc. Es por ello, que retomando la “dunamis” que habla la lectura de la 2ª carta a Timoteo (1, 8 – 10), nos parece medular que este tiempo de cuaresma sea propicio para re/convertir nuestra manera de ser comunidades para: “sacar el polvo imperial que había en la Iglesia desde Constantino hasta nuestros días” (Casiello, Beatriz, 1986, pág. 15).

Necesitamos una fuerte conmoción (CELAM – DA, 2007) que nos capacite y dinamice a salir de: una iglesia institución, jerárquica, visible, verticalista, hacia una Iglesia de comunión, corresponsabilidad, participación, etc., para ser comunidades de fe que se caracterizan por ser evangélicas, testimoniales, caritativas, santificadoras, servidoras, universal, mediadora, dialogal, misionera, participativa, evolutiva, colegiada, antropológica, personalizante, convocante, significativa, realista, educadora, festiva (Casiello, Beatriz & Sáenz De Ugarte, Genaro, 1988, págs. 21 – 25). Ser iglesias (sinodales) que promueven la ministerialidad en donde somos ministros por el bautismo, no por una delegación, y menos aún somos agentes de organismos de inteligencias.

En términos de Tolkien, ser iglesias dinámicas y dinamizadoras como la comunidad del anillo, y no con anhelo de poder como las hordas de Saruman que tienen secuaces que acusan, investigan con los agentes a quienes se consideran que no ayudan a sostener el modelo de Sauron.

5. Plegaria con la canción ‘Signo de Esperanza’

Benditas seas Trinidad que todo lo vitalizas, te damos gracias porque acompañas a la humanidad en su caminar hacia la Pascua definitiva. Gracias por tantos hermanos que nos han compartido el ser Iglesia servidora del Señor, donde todos somos protagonistas, especialmente los pobres y marginados, en donde cada uno somos personas nuevas, porque nos configuramos con “Cristo el hombre nuevo, el profeta y servidor”.

Te damos gracias por tantas veces que, como la comunidad del anillo, fuimos y somos “signo de esperanza, causa de alegría, con doña María y un Jesús Pascual, en donde “la gente se siente siendo servidora que es transformadora de la sociedad.

Te damos gracias por ser “Iglesia de veras comunidad, fraterna porque la gente comparte fe y realidad, que con sencillez y alegría aprende a participar, que estamos en oración buscando discernir tu palabra que “alumbra toda la vida” para “celebrar como pueblo la nueva alianza de amor en la fiesta de la vida que es la cena del Señor”.

Te damos gracias porque somos “iglesia samaritana y cordial, que promueve la esperanza y la solidaridad, que confiamos en el Espíritu, padre de los pobres, que va suscitando los ministerios, según la necesidad.

Te damos gracias por tantos testigos que nos ayudan a ser iglesias que muestran el amor de Dios, saliendo al encuentro de los demás, abrazándolos con tu perdón, para consolar y acompañar, que agrandamos nuestro corazón y mesa para que todos, gocen de tu “dunamis”.

Te damos gracias porque somos iglesias en estado de misión, que nos abrimos, salimos y proponemos el Reino que Jesús nos anunció para transformar desde adentro sociedad y corazón, y así construir comunidades donde se da conversión.

Ten piedad de nosotros por si alguna vez, nos pusimos en el grupo de Sauron y Saruman, ayúdanos a tener misericordia con todos aquellos que sirviendo a estos dos, se han olvidado de tu propuesta, para que con tu modo ser les anunciemos la alegría de la salvación que proviene de vos.

#catequistas #catequesisrenovada #catequesis #pensarlacatequesis #fransdevos #christiancuria #VidaNueva #ElGustoDeVivir #tecreo #unpocodeairefresco #entornoalamesa #lavidanosdaseñales #unaaventuramaravillosa

Trabajos citados

Beltrán, José. Más allá de los lefebvrianos (2026).
Biblia online – dunamis. (2026).
Casiello, Beatriz & Sáenz De Ugarte, Genaro. (1988). ‘Iglesia en camino’. Rosario: Didascalia.
Casiello, Beatriz. (1986). ‘Metodología Catequística’. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Guadalupe.
CELAM – DA. (2007). ‘Documento de Aparecida’. CABA: Oficina del Libro.
Concilio Vaticano II – ‘Gaudium et spes’ (1965).
Tolkien, J. R. R . (2017). ‘El Señor de los anillos. I. La comunidad del anillo’. Buenos Aires: Minotauro.