“Por alguna curiosa coincidencia, una mañana de hace tiempo en la quietud del mundo, cuando había menos ruidos y más verdor, y los hobbits eran todavía numerosos y prósperos, y Bilbo Bolsón estaba de pie en la puerta del agujero, después del desayuno, fumando una enorme y larga pipa de madera que casi les llegaba a los pies, Gandalf apareció de pronto” (Tolkien, J. R. R, 2017, pág. 13)
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1. En la vida cotidiana
Así de pronto alguien se puso ante la vida del hobbit y este no lo reconoció, aunque ya le habían hablado sobre él. Bilbo tenía ante sí a una persona que era reconocida y su fama se extendía por toda la Tierra Media. Él nunca se había cruzado personalmente con el legendario mago. Numerosas veces en nuestra vida, ante nosotros, tenemos muchos rostros que a simple vista no ubicamos en nuestra memoria que, por algún motivo, son conocidos. En alguna oportunidad, nos hablaron de una persona, sin embargo, al no tener vista la cara o alguna de sus características, nos cuesta ubicarla. Seguramente a ellos les pasa algo similar con nuestras vidas. Suele ocurrir que, por ejemplo, ir a un colegio nuevo nos presentamos para hablar con alguna autoridad y, quizás nos abre la puerta, le decimos que lo estamos buscando, aunque no nos damos cuenta quien es.
No es la única experiencia, puede suceder que se nos presenta alguien de quien tenemos referencias y al escuchar su presentación, inmediatamente recordamos todo los que nos habían murmurado sobre ella… y con el pasar de los días, al conocer más, descubrimos que lo informado no era cierto y a partir de ahí, todo encuentra otra vinculación.
2. En la fe cristiana
En el III domingo hacia la Pascua, la liturgia de la palabra presenta el encuentro de Jesús con la samaritana (Jn. 4, 1 – 42). En un momento del diálogo que Juan relata, expresa aquella experiencia tan humana que hicimos referencia en el párrafo anterior: ella buscaba y conocía al Mesías, pero no lo ubicaba ante sí, ella anhelaba conocer a quien “les anunciará todo” (4, 25), ella deseaba saciar su sed más profunda, pero no tenía en cuenta que era con aquel “que habla contigo” (4, 26).
Paradojas de la fe en el Mesías nacido en Palestina:
- creemos, celebramos y anunciamos que Dios “interlocuta” con nuestra vida presentándose en experiencias cotidianas (no estrictamente espirituales).
- Es él quien ya está, porque cuando vamos a un lugar está ahí (4, 6), es decir, no lo llevamos, nos precede.
- Es quien rompe distancias humanas y sociales (un nacido en la Judea de Palestina habla con una samaritana).
- Es quien se presenta fuera de las lógicas humanas: ofrece dar agua sin los elementos necesarios para sacarlos del pozo (4, 11) y eso hace que lo estrictamente humano entre en choque con dicha propuesta, porque no cuadra con lo que nosotros pensamos y queremos que haga.
- Es quien asume la vida de sus interlocutores y hasta valora que digan la verdad, incluso si se está en una situación que algunos condenan o acusan.
- Es quien transforma la vida. Ella iba al mediodía a buscar agua (4,6) posiblemente para no ser vista o evitar que todos las juzguen… y vuelve “corriendo para hablar con todos” (4, 28).
- Es quien descoloca y sorprende a todos: a la samaritana y a los discípulos porque no comprenden quién es y que propone (4, 9; 33).
- Es quien asume lo cotidiano y lo plenifica: agua, en agua viva; alimento en la voluntad del padre (4, 14; 34).
- Es quien evita las murmuraciones y comparaciones (4, 3).
- Es quien se comunica incluso en el testimonio de aquellos que una religión rechaza: los samaritanos (4, 42).
3. Algunos criterios de la pedagogía de Dios
Esta columna la titulamos con la frase que Jesús le dice a la samaritana, porque nos parece que podemos contemplar de forma condensada, algunos de los criterios de la manera en cómo la Trinidad se revela:
- Soy el que… Es el Dios que se presenta, dice quién es, comunica su ser, su propio misterio porque desea conversar, escuchar, proponer. Él da la cara, no tiene espías para que le informen, sino que él se hace presente y revela su nombre para acompañar nuestra propia vida, nuestro proceso de crecimiento y maduración. Por eso, con la samaritana utiliza unos vocablos y con los discípulos otros, no tiene todo armado y predica siempre lo mismo en todos lados sin importar los interlocutores. ¡Y no lo hace con una norma o canon!
- Habla… se revela comunicándose y lo hace a nuestra manera, por eso nos habla, no ordena, no impone, no tiene un plan predestinado, sino que se pone junto al lugar donde queremos buscar aquello que puede darnos sentido a la vida o una necesidad específica (pozo de Jacob). Jesús, mesías nacido en Palestina, habla… porque es palabra, es comunicación, es dunamis que orienta la existencia por eso habla con todos: con los considerados extranjeros por algún centralismo sociológico o religioso; habla con discípulos que, considerados cercanos, no comprendían los criterios de Dios. El abba/imma de Jesús es diálogo como esencia de su pastoral (Pablo VI – ES, 1964) y a la vez, como método y contenido para vivir su modo de ser(De Vos, Frans, 2019, págs. 21 – 23).
- Contigo… Dios nos trata como su “tu”, como sujetos libres capaces de construir nuestro propio camino porque esa característica es aquello que nos asemeja a él (De Vos, Frans, 2019, pág. 86), respeta nuestra libertad de tal manera que no puede, ni quiere, obligarnos a hacer algo, sino que busca, está a la puerta, se presenta, camina junto a…
4. En nuestras acciones pastorales
En la escena del encuentro con la samaritana que la liturgia nos presenta, podemos discernir juntos algunas dimensiones de nuestra manera de ser iglesias en un mundo en cambio (Concilio Vaticano II – GS, 1965).
Como creyentes, es decir, como iglesia, no llevamos a Dios a un lugar, él ya está (Jn. 4, 7), porque en él vivimos, nos movemos y existimos (Hchs.17, 27-28)), porque a él le pertenece el tiempo y la eternidad (CEA – MRC, 2011, pág. 516), porque visita y redime incluso cuando caminamos en tinieblas (Lc. 1, 68, 79), porque el mundo y el tiempo son signos de esa presencia (Juan Pablo II – TMA, 1994) (#16), porque está presente de manera misteriosa y solo por él conocida (GS. 11, 22).
Como creyentes somos sorprendidos constantemente por su propuesta y somos capaces de renovar todo aquello que clama reforma, por lo tanto urge romper la perspectiva de ghetto, pensando que somos nosotros los que comprendemos la voluntad de Dios (Perea, Joaquín & González Faus, José & Torres Queiruga, Andrés & Vitoria, Javier, 2012).
Como ministros de la evangelización, no agentes, somos testigos de su acción, no de nosotros mismos y buscamos aggiornar recursos y estrategias para que, en este mundo en el que vivimos, podamos compartir con los demás que “él es el salvador del mundo” (Jn. 4, 42). Pero esto lo hacemos, con la profunda convicción que nuestras herramientas no son la condición para que Dios actúe, por eso Juan nos presenta a la samaritana que “dejando el cántaro” sale anunciar. Es decir, ella deja aquel elemento que le iba a dar lo que necesitaba. Ella no se aferró al recurso.
¡Si nuestra acción pastoral se basa en un mismo recurso de antaño, la samaritana nos enseña que el cántaro no contiene el agua viva! Es decir, no hay “un medio” infalible que pueda contener la inconmensurable longitud, anchura, altura y profundidad de la Trinidad (Ef. 3, 18 -19).
5. Plegaria
Bendita seas, Trinidad del diálogo y la libertad, es bello y necesario, alabarte,
porque tu voz se prolonga y certifica tu presencia junto a nuestra vida sedienta.Bendita seas Trinidad de la alteridad, que bueno es darte gracias, porque al revelarnos tu amor reconoces la existencia de toda persona como valiosa, porque nos tratas como otro descubriéndonos nuestra dignidad con esos dones, capacidad, habilidades, para escuchar tus pasos y las situaciones de nuestros hermanos.
Te pedimos que, por medio del diálogo, sigamos buceando y zambulléndonos en tu voz en la vida concreta,
que continuemos siendo oyentes de todas las mediaciones en las realidades humanas,
que como método y contenido sigamos creciendo en un discernimiento comunitario eclesial,
que continuemos favoreciendo la proclamación como un arte que da a luz el misterio que se nos anticipa,
que podamos vivir y percibir que vos nos aferras de la mano y caminas a nuestro lado,
que al darnos cuenta de este acompañamiento sigamos sorprendiéndonos y admirándonos de tu amor inagotable.Que nuestras pastorales, especialmente las vocacionales, reconozcan la dignidad de hijos tuyos por la creación y que participamos del ministerio de Jesús sacerdotes, profeta y pastor por medio del bautismo, para que todo otro servicio continúe lo recibido para discernir que no hay plan ciego para realizar, sino un proceso para seguir aprendiendo y creciendo de la mano de aquel que habla con nosotros.
Te lo pedimos a ti, porque creemos, celebramos y profesamos que estás, vivís y amas por los siglos de los siglos.
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Trabajos citados
CEA – MRC. (2011). ‘Misal Romano Cotidiano’. CABA: Oficina del Libro.
Concilio Vaticano II – ‘Gaudium et spes’ (1965).
De Vos, Frans. (2019). ‘Metodología Catequística’. CABA: Claretiana.
Juan Pablo II – ‘Tertio Millennio Adveniente’ (1994).
Pablo VI – ‘Ecclesiam Suam’ (1964).
Perea, Joaquín & González Faus, José & Torres Queiruga, Andrés & Vitoria, Javier. (2012). ‘Clamor contra el gueto. Textos sobre la crisis en la iglesia’. Madrid: Trotta.
Tolkien, J. R. R. (2017). ‘El Hobbit’. CABA: Minotauro.

