Pliego
Portadilla del Pliego, nº 3.458
Nº 3.458

¿Cómo se lee el Antiguo Testamento en el Nuevo?

La ‘Dei verbum’ recuerda la importancia de la unidad de todas las Escrituras (DV 12), pero ¿pueden ser comprendidos ambos Testamentos como una unidad? Ciertamente, es una tarea ineludible, pero no siempre fácil. Las diferentes interpretaciones a lo largo de la historia de la exégesis muestran la necesidad de partir desde algunas cuestiones terminológicas.



El vocablo “antiguo” referido al Antiguo Testamento debe emplearse siempre con la primera acepción del Diccionario de la RAE: “Que existe desde hace mucho tiempo”. Sin embargo, actualmente resuena en muchas personas, quizás de manera especial en los más jóvenes, como algo pasado de moda. Pensemos en un teléfono móvil que, en apenas varios meses, se convierte en antiguo, es decir, obsoleto, inservible y/o inútil. Evidentemente, nada de esto es extrapolable al Antiguo Testamento, que sigue siendo vivo, vigente, actual. Y seguirá.

Para evitar que, en ciertos ámbitos, sea considerado como arcaico, es necesario leer, escuchar y dialogar con estos libros de nuestras biblias. Nadie ama lo que no conoce, o lo que es lo mismo, el desconocimiento produce el desapego. Recordar las palabras de san Jerónimo (340-420 d.C.), “la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo”, puede ayudar a evidenciar la necesidad de un conocimiento de aquellos libros que son antiguos, pero no viejos; fueron los primeros, pero no son anticuados.

Biblia en hebreo

Algunos estudiosos cristianos, especialmente sensibles a la actualidad y vigencia del AT, proponen expresiones que no sustituyen al sintagma clásico “Antiguo Testamento”, sino que lo complementan, matizan y lo hacen, si cabe, todavía más actual. Por ejemplo, la expresión “Primer Testamento” ayuda desde un punto de vista histórico a no enfrentar lo antiguo y lo nuevo, sino a enumerar, recapitular y relacionar.

Del mismo modo, otros giros como “Uno y Otro Testamento” o “ambos Testamentos” también ayudan en este sentido dialógico. No debe caerse en una especie de lenguaje inclusivo absurdo y sin sentido –ni en este ámbito, ni en ningún otro de la vida–, pero se pueden aprovechar las herramientas que ofrece la comunicación para evidenciar lo que la Iglesia siempre ha creído: la continuidad de la historia de la salvación.

Estas definiciones son de gran utilidad y potencial comunicativo en la Iglesia actual, pero no son extrapolables al siglo I de nuestra era. En ese período, el sintagma “Antiguo Testamento” resulta anacrónico puesto que no existe aún lo que se conoce como “Nuevo Testamento”.

“Escrituras de Israel”

En este sentido, la denominación “Escrituras de Israel” puede reflejar adecuadamente cómo los textos fueron vistos e interpretados por los autores neotestamentarios y por sus contemporáneos judíos en el siglo I d.C. Por otra parte, el concepto “Biblia Hebrea” induce a pensar, quizás equivocadamente, que se conoce y utiliza un texto escrito en lengua hebrea más que una traducción griega, como la Septuaginta.

En todo caso, no depende tanto de los términos que se empleen, que pueden tanto ayudar como dificultar, sino de las categorías que estos reflejen. No debe olvidarse que “el Antiguo Testamento no necesita ser bautizado para ser Palabra de Dios” (E. Zenger), lo que quiere decir que son textos que han nacido en una comunidad creyente, reflejan la acción de Dios con su pueblo y, como tal, han sido transmitidos y siguen siendo actuales. Para la Iglesia, que sigue rezando diariamente con los Salmos, es necesario leer lo que se había predicho desde antiguo por boca de los santos profetas: que la misericordia del Señor llega a sus fieles de generación en generación.

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Índice del Pliego

I. ALGUNAS ACLARACIONES TERMINOLÓGICAS

II. ALGUNOS MODELOS HERMENÉUTICOS

  • Conflictual
  • Tipológico-alegórico
  • Promesa-cumplimiento
  • Histórico-salvífico

III. LA INTERTEXTUALIDAD: UN DIÁLOGO ENTRE AMBOS TESTAMENTOS

  • ¿Qué es la intertextualidad?
  • Hacia una definición de cita, alusión y eco
  • Otras conexiones: los nombres propios

IV. UN BREVE RECORRIDO POR EL NUEVO TESTAMENTO

  • Mateo: las citas de cumplimiento
  • Lucas: la historia de salvación
  • Pablo: de los textos a las personas

V. EL DIÁLOGO ENTRE ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO

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