Editorial

La teología ‘consagra’ la ecología integral

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La Comisión Teológica Internacional ha dado luz verde a ‘Cuidar nuestra Casa común: respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario’. Con el aval de León XIV, este texto consagra la ecología integral como categoría teológica. El visto bueno del Papa agustino implica apuntalar y desarrollar las intuiciones de Francisco en ‘Laudato si’’, a través de una minuciosa fundamentación bíblica y de una relectura de los principales pensadores eclesiales sobre la creación y el Creador.



Aunque lo más llamativo sea la identificación de los atentados contra la naturaleza y quienes lo habitan como pecados, el documento profundiza en la raíz del compromiso inherente de cada cristiano con la tierra que pisa. Resulta fundamental que se aborde el universo como reflejo de la vida trinitaria y que presente la eucaristía como “escuela ecológica” que celebra lo que vive sin parcelas negacionistas.

Ecología integral

La localidad de Devighat, el 7 de septiembre, tras la riada letal en Nepal. Foto: EFE

No es moda ni ideología

La ecología integral no es ni una moda ni una ideología. Es teología y, por tanto, fundamento de una fe que nace del encuentro con el Jesús que contempla los lirios del campo, mira a los pájaros del cielo, se retira a orar entre olivos, sabe del fruto del grano de mostaza y conoce cuándo toca separar la cizaña del trigo.