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Es una voz, no una cuestión

Es una voz, no una cuestión

¿Qué le sucede a la Iglesia cuando el pensamiento de las mujeres cobra protagonismo? Este número, publicado durante el mes del Día Internacional de la Mujer, nace de esta pregunta. No de una contradicción, sino de la conciencia de que el feminismo, incluso antes de ser una teoría, es una práctica transformadora. Es la postura de quienes cuestionan si las palabras, los rituales, las estructuras y los lenguajes ofrecen a las mujeres las mismas oportunidades y responsabilidades que a los hombres. No es casualidad que comencemos recordando a una figura como Leonor Aída Concha, religiosa y feminista mexicana que falleció en octubre de 2025, pero permaneció dentro de la institución sin renunciar a la crítica. Su trayectoria demuestra que la fidelidad y el cambio no son opuestos.



El ‘quid’ de la cuestión es el patriarcado. Un sistema cultural que durante siglos ha permeado la teología y las prácticas eclesiales, presentándose a veces como “un orden natural” e influyendo en los lenguajes, los roles y las costumbres. Sin embargo, el Evangelio no promete privilegios, sino vida en abundancia para todas y todos. Aquí es donde cobra forma la teología feminista, con más de un siglo de estudio y predicación: no para sustituir un poder por otro, sino para releer críticamente las interpretaciones que, con el tiempo, han terminado limitando el acceso de las mujeres a la palabra, la responsabilidad y el ministerio, y para exigir su participación más plena en la vida eclesial.

El Concilio Vaticano II abrió una puerta decisiva al reconocer la igual dignidad bautismal. Desde entonces, mucho ha cambiado: el acceso a los estudios teológicos, la presencia de mujeres en los centros de formación, el reconocimiento de los ministerios establecidos para las mujeres por ‘Spiritus Domini‘ del Papa Francisco. Pero el camino sigue.

Mujer en el Vaticano

Un ámbito emblemático es la liturgia. Si la liturgia manifiesta a la Iglesia, la calidad de las relaciones se mide en ella. Las mujeres han influido en la música, la catequesis y la reflexión ritual; y las teólogas feministas también han contribuido a revisar el simbolismo con el que hablamos de Dios. Las imágenes no son neutrales porque hablar únicamente de Dios como Padre y soberano ha dado forma a un imaginario jerárquico.

Perseverancia

Redescubrir la Sabiduría, la dimensión generativa y relacional de lo divino, significa transformar no solo las palabras, sino también la práctica y la autocomprensión de la Iglesia. La resistencia ha existido y sigue existiendo. Pero las mujeres no son “una cuestión” por resolver. Son sujetos teológicos, creyentes adultas, protagonistas de la liturgia y de la historia eclesial. Tenaces. ‘Gutta cavat lapidem, non vi sed saepe cadendo’: la gota erosiona la piedra, no por su fuerza, sino por su perseverancia.

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