Isabel Corpas, teóloga
Doctora en teología

¿Una propuesta “valiente” para el Sínodo Panamazónico?


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Quienes hemos venido siguiendo el camino sinodal panamazónico recibimos en la mañana del 17 de junio una noticia que estábamos esperando: la publicación del ‘Instrumentum laboris’. Con dicha publicación íbamos a responder preguntas que estaban en el aire: ¿qué avances o retrocesos tendría respecto al Documento Preparatorio?, ¿haría eco a las voces de la escucha sinodal?, ¿eran realmente propuestas “valientes”, como las que pedía el Documento Preparatorio, las que van a estudiar los obispos que participan en la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los Obispos que tendrá lugar en Roma del 6 al 27 de octubre?

El nuevo paso en el camino sinodal

Para quienes no han seguido este caminar, no sobra recordar que comenzó en Puerto Maldonado el viernes 19 de enero de 2018 cuando el papa Francisco anunció que para el año 2019 había convocado el Sínodo para la Amazonia y que la primera reunión, como Consejo presinodal, sería esa misma tarde en mitad de la Amazonía.

Posteriormente el Papa formalizó la convocatoria y la Secretaría del Sínodo envió a las conferencias episcopales el Documento preparatorio que invitaba a hacer propuestas “valientes” para una Iglesia con rostro amazónico y a trazar nuevos caminos que “tendrán una incidencia en los ministerios, la liturgia y la teología” (DP 15).

La invitación, refiriéndose a la identidad de los pueblos indígenas, hacía eco al discurso de Francisco en Puerto Maldonado: “Su cosmovisión, su sabiduría, tienen mucho para enseñarnos a quienes no pertenecemos a su cultura” (DP 3). Y respecto a los “ministerios con rostro amazónico que el sínodo deberá contemplar” hablaba de “dar a las mujeres algún ministerio oficial que pueda ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica” (DP 14).

El Documento preparatorio dio lugar a la escucha sinodal, una escucha que “implica reconocer la irrupción de la Amazonía como un nuevo sujeto que no ha sido considerado suficientemente en el contexto nacional o mundial ni en la vida de la Iglesia y ahora es un interlocutor privilegiado” (IL 2), reza el ‘Instrumentum laboris’.

Y recogiendo las voces de 21.943 personas en 17 foros organizados por REPAM en el marco de preparación para el Sínodo, como también las respuestas de las conferencias episcopales, la comisión encargada de su redacción dio forma a este nuevo documento sobre el cual van a trabajar los obispos durante el Sínodo.

La tarea que tendrán los padres sinodales

El título del ‘Instrumentum laboris’, “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”, recoge la temática del documento y, por consiguiente, la que tendrán que abordar los padres sinodales. En primer lugar, la Amazonía, caracterizada “por la conectividad y armonía de relaciones entre el agua, el territorio y la naturaleza, la vida comunitaria y la cultura, Dios y las diversas fuerzas espirituales” (IL 13), pero también como “un mundo pluriétnico, pluricultural y plurirreligioso” (IL 36). En segundo lugar, la ecología integral, que “se basa en el reconocimiento de la relacionalidad como categoría humana fundamental” (IL 47).

Y, por último, los nuevos caminos para la Iglesia con rostro amazónico, enmarcada en la eclesiología de Vaticano II y su recepción creativa en América Latina, que es la visión del papa Francisco: “una Iglesia acogedora y misionera que se encarna en las culturas” (IL 105) y “encuentra su expresión en la pluralidad de sus pueblos, culturas y ecosistemas” (IL 107); “con una clara opción por (y con) los pobres y por el cuidado de la creación” (IL 109); “una Iglesia ‘en salida’ (Cf. EG 20-23), que deja atrás una tradición colonial monocultural, clericalista e impositiva, que sabe discernir y asumir sin miedos las diversas expresiones culturales de los pueblos […] conformando una Iglesia poliédrica (Cf. EG 236)” (IL 110); “una Iglesia creativa, que pueda acompañar en la construcción de nuevas respuestas a necesidades urgentes” (IL 112), una de ellas los nuevos ministerios para una Iglesia con rostro amazónico.

Sobre estos tres temas –“La voz de la Amazonía”, “Ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres” e “Iglesia profética en la Amazonía: desafíos y esperanzas”– se ordena el documento en los tres ejes de la estructura del ver-escuchar, discernir y actuar, que corresponden a “las tres conversiones a las que nos invita el papa Francisco: la conversión pastoral a la que nos llama a través de la exhortación apostólica ‘Evangelii gaudium’ (ver-escuchar); la conversión ecológica a través de la encíclica Laudato si’ que orienta el rumbo (juzgar-actuar); y la conversión a la sinodalidad eclesial mediante la constitución apostólica ‘Episcopalis communio’ que estructura el caminar juntos (juzgar-actuar)” (IL 5).

¿Presbíteras?

Tratándose de una temática tan amplia y diversa, solamente puedo referirme a las sugerencias del ‘Instrumentum laboris’ en relación con los ministerios eclesiales. Propiamente a los “ministerios con rostro amazónico” de los cuales hablaba el Documento preparatorio y para los cuales pedía hacer propuestas “valientes” (DP 14).

A primera vista pareciera que este nuevo documento no hubiera hecho eco a las voces que en los foros coordinados por REPAM durante la etapa preparatoria pidieron la ordenación de mujeres (33,41%), algunas precisando que fueran ordenadas como diaconisas y tuvieran facultad de administrar sacramentos o celebrar la eucaristía, o como sacerdotisas o presbíteras, como también el diaconado permanente para hombres y mujeres y el presbiterado para indígenas casados sin distinción de sexos (11,31%), al tiempo que resaltaban las actividades de evangelización que realizan las mujeres, proponiendo empoderarlas para prestar el servicio de diaconía en la comunidad.

En relación con los ‘Nuevos ministerios para responder de modo más eficaz a las necesidades de los pueblos amazónicos’ (IL 129,a), el ‘Instrumentum laboris’ sugiere “promover vocaciones autóctonas de varones y mujeres” para que “indígenas prediquen a indígenas” (IL 129,a,1); estudiar “la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable” (IL 129,a,2); y repitiendo una propuesta del Documento preparatorio, “identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica” (IL 129,a,3). No me parecieron propiamente propuestas “valientes”, excepto cuando pide que “se cambien los criterios para seleccionar y preparar los ministros autorizados para celebrar la eucaristía” (IL 126).

papa Francisco viaje Perú Puerto Maldonado con pueblos Amazonía 19 enero 2018

Además cuando volví a leer las sugerencias de las comunidades que “recuperan aspectos de la Iglesia primitiva cuando respondía a sus necesidades creando los ministerios oportunos (Cf. Hch 6,1-7; 1 Tim 3,1-13)” (IL 129), concretamente la que se refiere a estudiar la posibilidad de ordenar personas ancianas casadas, descubrí que el documento se refería, sin decirlo para no levantar sospechas, a ordenar presbíteros casados y presbíteras casadas. Al fin y al cabo, presbítero y presbítera, en griego, significa persona anciana.

Como los que hubo en las comunidades neotestamentarias cuando no existía organización jerárquica ni sus dirigentes recibieron el título de sacerdotes, sino diversidad de ministerios cuya denominación proviene del lenguaje profano y se polarizó en la triada que llega hasta nuestros días: obispos, presbíteros, diáconos hombres y diáconos mujeres (Cf. I Tim 3,11; Tit 1,7-9).

En todo caso, el ‘Instrumentum laboris’ lanza una propuesta “valiente” para el Sínodo Panamazónico. No se refiere a la ordenación de hombres casados o a la ordenación de viri probati sino a la ordenación de personas ancianas casadas. Propiamente, ordenación presbiteral. Y por esta rendija se vislumbra que en esta ‘Ecclesia semper reformanda’ durante los dos mil años de su caminar por la historia, asumiendo formas variadas en su estructura y organización ministerial, es posible y deseable, además de necesario, replantear las formas de ministerialidad eclesial establecidas desde otros contextos. Los obispos tienen la palabra.