Enrique Lluc
Doctor en Ciencias Económicas

Un partido que quiera garantizar la gobernabilidad con una oposición en positivo


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Hace dos semanas hablábamos de un partido que no mercadease con sus votos, que los regalase a aquellos proyectos que creyese dignos de ser apoyados y que votase en contra de los que no fuesen buenos para la sociedad según sus criterios. Ligado a esto, creo que ese partido político debería, a su vez, apoyar la gobernabilidad de la nación, comunidad autónoma o municipio. Este apoyo no debería suponer, como he dicho en anteriores entradas de este blog, un alianza para gobernar o un intercambio de cromos en cuanto a medidas o proyectos.



Al contrario, sería apoyar a aquellos que por tener mayor número de votos (ya sea por ellos solos o a través de una coalición) estuviesen en mejores condiciones para gobernar. Esto supone evitar minorías de bloqueo para ofrecer minorías de apoyo a la gobernación. Esto en el convencimiento de que para cualquier comunidad es mejor una estabilidad del gobierno que estar si él y tener que repetir elecciones.

Aragon_PP

Evidentemente, esto supone quedar fuera del gobierno. La labor desde fuera puede ser más importante y más decisiva que cuando se entra en él en minoría. Los pactos de legislatura pueden suponer una trampa en la que, atrapados en el gobierno, se tengan que apoyar medidas que no se habrían nunca propugnado en el programa electoral por el cual el partido ha sido votado. Por ello, la gobernabilidad se puede apoyar desde fuera del gobierno influyendo en que las medidas que se tomen vayan encaminadas a objetivos positivos para la sociedad.

El no por el no

Esto supone hacer oposición en positivo, porque lo más frecuente ahora es encontrarse con una manera de hacer oposición en negativo: “hay que decir que no a todo lo que proponga el gobierno”. Es el no por el no. Hace unos años me lo explicaba un concejal de mi pueblo. Decía que estar en la oposición era, precisamente, eso, oponerse a todo lo que decía el partido que gobernaba la población, así, porque sí, sin matices, sin plantearse qué es lo que propugnaba el otro, de manera sistemática.

Necesitamos partidos que intenten siempre mejorar las políticas de quien gobierne, que sean positivos para la sociedad porque intentan mejorar las leyes y los proyectos de quienes gobiernan, porque no se oponen por sistema sino que analizan lo que se hace para enmendarlo para mejor. Una oposición que sepa que su labor es la mejora de lo que hace quien gobierna, no el no por el no.

Oponerse en positivo es lo que hace que la oposición sea útil para la sociedad, puesto que así se mejoran los proyectos, porque así se logra que distintas sensibilidades se tengan en cuenta y se gobierne para todos. Buscar la mejora de lo que hace quien está en el poder es el verdadero objetivo de la oposición. Por ello, más que oponerse, tiene que complementar lo bueno y dar el toque de alerta ante lo que se cree que será negativo.