Fernando Vidal, sociólogo, bloguero A su imagen
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

Renaturalizar la naturaleza


Compartir

“Dejar a la naturaleza ser naturaleza”, este parece un mensaje cada vez más importante. El escritor y activista británico Ben Rawlence (2022a) escribió en The Guardian un artículo que fija nuestra atención sobre un nuevo enfoque en la conservación forestal, tal como se ha llevado a cabo en el Glen Feshie, un valle del macizo del Cairgorm, parque nacional y núcleo de las altas tierras escocesas.



El Instituto Wildland de Investigación (WRi) posee la mayor parte de tierras de ese valle y es donde ha desarrollado mejor su modelo de recuperación de los bosques según las leyes naturales, y no siguiendo las idealizaciones que nos hacemos de la naturaleza o cediendo a algunos intereses económicos. WRi (2022) es una organización no gubernamental fundada por el potentado danés Anders Holch Polvsen, nacido en 1972 en una de las pequeñas islas Feroe, que ha hecho su fortuna en la moda textil.

La gran pasión de Polvsen es la recuperación de la naturaleza, lo cual le ha llevado a invertir enormes fortunas en la adquisición de tierras para convertirlas en lugares exclusivos para la naturaleza salvaje. Así, por ejemplo, ha protegido en 2013 una enorme zona de los Cárpatos rumanos donde lobos, linces y osos puedan vivir en absoluta libertad. En Reino Unido ha sumado tantas áreas al patrimonio de Wildland que se ha convertido en el mayor terrateniente del país. El Glen Feshie forma parte de esa red de territorios.

Por la biodiversidad

La clave de Wildland es lo que denominan el Re-wilding, volver a crear las condiciones para que la naturaleza rebrote y se desarrolle según sus propias leyes, sin intervención ni explotación humana. Lo que podríamos denominar resilvestración o renaturalización descarta la explotación forestal o cinegenética.

Wildland lidera la vanguardia de un nuevo paradigma conservacionista que permite una libertad más radical a la naturaleza para que dé forma al territorio y renuncia a su explotación, aunque sea limitada. La conservación natural logró avanzar en plena industrialización gracias a su compatibilización con la caza y silvicultura. Eso condujo a una sobrepoblación de especies cinegéticas que alteraba el ecosistema original. Rawlence da un dato revelador: en el siglo XX llegó a haber cincuenta ciervos por kilómetro cuadrado en las tierras protegidas, cuando la tasa sostenible es dos o tres.

La renaturalización evita las repoblaciones industriales cuyos patrones han sido diseñados para favorecer la tala, y protege que los bosques puedan seguir su curso natural. Los resultados no se han hecho esperar: el valle de Glen Feshie ha contemplado ya el regreso de una población próspera de urogallos. Toda la biodiversidad está tomando de nuevo asiento en estas grandes reservas de restitución natural.

El ingeniero forestal alemán Peter Wohlleben se ha dedicado durante décadas a esta redescubierta sabiduría de los bosques. Tras años de experiencia, se dio cuenta de que estábamos tratando de conservar la naturaleza, pero sin ella: «naturaleza sin naturaleza», resumía nuestro modo de proteger. Había que dar un paso más y volver a recuperar la naturaleza silvestre, que nos comunica la esencia de la tierra y la vida (Wohlleben, 2015).

Trabajar por la sostenibilidad

Rawlence —autor del libro The Treeline (2022b)— dice que este nuevo paradigma «plantea una pregunta fundamental sobre la tierra: ¿para qué sirve la tierra? La respuesta simple es la vida». Nuestra civilización necesita agricultura y silvicultura, pero sin bosques originarios —que pueden seguir las leyes naturales— nuestra civilización acaba autodestruyéndose. «Necesitamos suficiente tierra salvaje para producir oxígeno y la biodiversidad que necesitamos para sobrevivir, sin mencionar los espacios salvajes para la imaginación y el alma» (Rawlence, 2022a).

El Treeline de Rawlence plantea que árboles y hombres compartimos una aventura de co-evolución, aunque apenas estamos al comienzo de poder comprender su vital importancia para la humanidad. Mientras avanza el aniquilamiento de masas forestales en Amazonas, Indonesia o Siberia, también hay motivos para la esperanza que nace en algunos retornos al paraíso como Glen Feshie.

Llamativamente, el nuevo modelo de renaturalización ha sido posible implantarlo de forma vanguardista en territorios protegidos por la filantropía. Todavía las Administraciones no han podido liberarse del peso de la industria maderera o de los intereses de la caza.

La calidad de naturaleza salvaje debe ser exigida en grandes territorios que ya se han protegido y en otros que se quieren salvar. Wildland cree que no solo requiere el compromiso de los conservacionistas, sino que es preciso que existe una renovada actividad artística, literaria y espiritual que regenere la relación del hombre en la naturaleza salvaje. En ese sentido, la encíclica eclesial Laudato si’ (Francisco, 2015) también pone bases para que miles de millones descubran la nueva alianza espiritual en los bosques del mundo.

árbol

Esa renaturalización forma parte de un movimiento mayor que llama a que el ser humano salga de las burbujas de los peligrosos idealismos y retorne a la naturaleza. En efecto, en último término el cambio sostenible no procede solamente de la ley, sino de una transformación cultural y en el centro de todo el proceso permanece la pregunta «¿qué es la tierra». La pregunta por el ser está ya en el centro de la sostenibilidad y de las decisiones que vamos a tomar para las próximas generaciones.

Referencias

– Francisco (2015). Laudato si’. Carta encíclica sobre el cuidado de la casa común. Madrid: PPC.
– Rawlence, Ben (2022a). Wildland: Inside the Scottish valley where nature has been set free. The Guardian, 14 de febrero de 2022.
– Rawlence, Ben (2022b). The Treeline: The Last Forest and the Future of Life on Earth. Londres: Jonathan Cape.
– Wildland Research Institute (2022). wildlandresearch.org. Website oficial.
– Wohleben, Peter (2015). La vida secreta de los árboles. Madrid: obelisco.