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José Francisco Gómez Hinojosa, vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)
Ex vicario general de la Arquidiócesis de Monterrey (México)

Regresar al Concilio


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En filosofía es muy frecuente el impulso de regresar a los orígenes. El movimiento Zuruk zu Kant (Volver a Kant), surgido a inicios del siglo pasado, pretendía retomar el criticismo del filósofo alemán -sus tres obras principales fueron ‘Crítica de la razón pura’, ‘Crítica de la razón práctica’ y ‘Crítica del juicio’- para enfretar a corrientes que derivaron en dogmatismos, positivismos y pragmatismos.



Otro alemán, Jürgen Habermas, ha criticado a la Postmodernidad por la pretensión que ella tiene de superar a la Modernidad. Lo que necesitamos, sostiene el filósofo germano, es re-editarla, pues estamos ante un proyecto inacabado que todavía espera su culminación: un mundo en el que los avances científicos terminen con las guerras, las enfermedades y la pobreza.

Atención: no estamos ante lo que Zygmunt Bauman llamó retroutopías, anhelos de construir un futuro ideal basándose en un pasado también idealizado. No. La pretensión busca ajustar cuentas con propuestas todavía no cumplidas, y con mucha riqueza axiológica por concretarse en la actualidad.

Este deseo de volver a los inicios lo compartí yo en mi obra ‘¿Tiene futuro la Iglesia? Su actuación ante la situación actual’ (PPC 2022): “… la tesis central de esta propuesta es la necesidad que tiene la Iglesia Católica de regresar a sus orígenes, si quiere tener futuro”. (p.13.).

León XIV, durante su primer consistorio

León XIV, durante su primer consistorio

Pues también el papa León XIV -Robert Prevost Martínez- se suma a esta ola retornadora, y en la audiencia general del pasado miércoles anunció una nueva serie de catequesis sobre el Concilio Vaticano II y sus documentos, con motivo de los 60 años de su clausura. Invitó a “no apagar la profecía” y consideró sus enseñanzas como “la estrella polar del camino de la Iglesia”. Enfatizó la necesidad de estudiar los textos conciliares, alejándonos de referencias indirectas o interpretaciones ideológicas.

Esta indicación no solo demuestra la continuidad de León XIV con Francisco quien se propuso aplicar las enseñanzas del Concilio a nuestra Iglesia (cfr. Rocco D’AMBROSIO, Ce la fará Francesco? La sfida della riforma ecclesiale, La Meridiana, Bari 2016), sino también con Benedicto XVI. Dijo Prevost Martínez en la citada alocución: “Como enseñaba Benedicto XVI ‘los documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los años; al contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada’”.

Más allá de esta ligazón con sus predecesores, León XIV comprende que, en vez de convocar a un nuevo Concilio -las asambleas sinodales cumplen con esta rica experiencia eclesial y ahora, parece, tendrá reuniones con todos sus cardenales al menos dos veces al año– habría que buscar su plena aplicación, en temas como una eclesiología más circular y menos piramidal, una liturgia más viva y participativa, y una atención a los pobres y a las minorías como algo esencial al mensaje evangelizador, y una actitud de escucha más que de palabra protagónica.

Queda claro que regresar al Concilio marcará la pauta de este papado, como lo fue con el de Bergoglio.

Pro-vocación

Donald Trump, afín a la Teología de la Prosperidad, acaba de afirmar que solo lo limita su propia moralidad, y que no necesita del derecho internacional. El vicepresidente norteamericano, James David Vance, quien se presenta como un católico ortodoxo, acaba de justificar el asesinato -porque eso fue, un homicidio- de la señora Reneé Good, por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Era ciudadana y madre de tres hijos. Esa es la criteriología moral de los dos señores más poderosos del mundo.