La Comisión Teológica Internacional (CTI) es un organismo de la Iglesia Católica que asesora al Vaticano en cuestiones doctrinales relevantes. Fue creada en 1969 por el papa Pablo VI, al poco tiempo de concluido el Concilio Ecuménico Vaticano II, con el fin de propiciar el diálogo entre la teología académica y el magisterio de la Iglesia.
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A lo largo de su historia no le han faltado críticas: su falta de autoridad magisterial, pues ofrece documentos académicos y no enseñanzas oficiales; su dependencia del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que la vuelve menos independiente; su representatividad limitada, pues convoca en su mayoría a teólogos europeos; su impacto pastoral reducido, ya que sus textos son muy eruditos; su lentitud para abordar temas nuevos -crítica que vale para la Iglesia en su conjunto, siempre parsimoniosa para posicionarse en tópicos fronterizos-.
En América Latina fue relevante su trabajo, pues nunca rechazó de manera tajante a la Teología de la Liberación, pero invitó a un discernimiento eclesial con estas conclusiones: sí a la liberación integral del ser humano desde el Evangelio, y no a la reducción ideológica o marxista de la fe cristiana.
Pues, aunque aprobado por el papa León XIV desde el nueve de febrero, pero publicado apenas esta semana pasada, la CTI nos ofrece un interesante documento: Quo vadis, humanitas? (¿Hacia dónde vas, humanidad?). Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad”.
El texto es amplio, y merece una lectura atenta y reflexiones posteriores. Vayan estas notas para animarnos a penetrar en él.
Además de una introducción y una conclusión, consta de cuatro capítulos: 1) el desarrollo: humanismo y posthumanismo; 2) la vida como vocación: la persona humana como actor en la historia; 3) el don de la vida y de la comunión ante diferentes escenarios sobre el futuro de lo humano; y 4) la humanidad afirmada, salvada y elevada.
El estudio, trabajado entre los años 2022 y 2025, surge en el contexto del 60º aniversario (1965-2025) de la Constitución Pastoral Gaudium et Spes (Los gozos y las esperanzas) del Concilio Ecuménico Vaticano II. Ella no siempre ha recibido el debido reconocimiento a su importancia al ser solo ‘pastoral’, y no dogmática, como la multicitada Lumen Gentium (La luz de los pueblos). La Gaudium et Spes colocó al mundo, con su tecnología y avances científicos, ya no como enemigo sino como compañero de viaje.
A reserva de posteriores comentarios, anoto solo las cuatro categorías fundamentales propuestas por el documento en su introducción: 1) la noción de desarrollo, 2) la vocación integral, 3) la identidad, y 4) la condición dramática del proceso de realización de la identidad humana. Y también su enfoque central: una confrontación con los desafíos del transhumanismo y el posthumanismo. Leámoslo.
Pro-vocación
Es de alabarse el que los dos papas recientes hayan reconocido a algunas damas, por cierto, casi todas consagradas, con posiciones en Dicasterios vaticanos, antes reservadas a varones. Sin embargo, el veto impuesto para que ellas participen del diaconado o del sacerdocio -y eventualmente del episcopado- sigue colocando a nuestra Iglesia Católica en la lista de las instituciones más discrimatorias del mundo. Venga este reconocimiento como un mea culpa, en el Día Internacional de la Mujer.
