¿Qué piensa el mundo musulmán de la encíclica ‘Fratelli tutti’ del papa Francisco sobre la fraternidad?


Compartir

La presentación

En la presentación de la tercera encíclica del papa Francisco, ‘Fratelli Tutti’ , este domingo 4 de octubre en el Vaticano intervino el juez Mohamed Mahmoud Abdel Salam, secretario general del Alto Comité para la Fraternidad Humana. El que fuera antiguo consejero del Gran Imán de Al-Azhar, ha destacado que ambos son un “nuevo pilar de la verdad, el bien, la libertad y la fraternidad”.



Para el juez, “estos dos hombres se han convertido, juntos, en un nuevo emblema y en un nuevo monumento, no solo para un determinado país o para un determinado pueblo. Se han convertido en un símbolo fuerte de una noble idea, la idea de la ‘Fraternidad Humana’, y Dios, con Su misericordia hacia las personas, ha puesto a estos dos ilustres símbolos al servicio de estos elevados conceptos humanos”, señalaba al principio de su intervención en el Aula Nueva del Sínodo a dónde se trasladó la rueda de prensa.

“Estamos avanzando en la dirección correcta y que el pensamiento creativo y fundacional de una nueva visión, se está proyectando hacia horizontes superiores en el tiempo y en el espacio”, destacó al hilo del nuevo documento papal. “El Papa ha escrito palabras directas y valientes, que solamente temen a Dios, refiriéndose a las tragedias que afrontan las personas débiles, cansadas y desesperadas, y prescribiendo una cura para este mal difícilmente curable, que ha contribuido al fin de nuestra civilización moderna”, señaló rememorando el documento de Abu Dabi.

El juez Mohamed Mahmoud Abdel Salam, secretario general del Comité Superior para la Fraternidad Humana, en la presentación de ‘Fratelli Tutti’

El llamamiento

Leyendo la encíclica, ha destacado que ha percibido en Francisco “un gusto refinado, una sensibilidad incisiva y la capacidad de expresar los temas de la fraternidad humana de una forma que se dirige al mundo entero”. Para el juez, ‘Fratelli tutti’ “es un llamamiento a la concordia que se le hace a un mundo en discordia, así como un mensaje claro en favor de una armonía, individual y colectiva, con las leyes del universo, del mundo y de la vida. Se trata de un argumento que se basa en razonamientos claros, fundados en la verdad y practicables en la vida real y en el mundo concreto”.

Abdel Salam se presentó ante los periodistas como “joven musulmán, estudioso de la Sharía (ley islámica) y de sus ciencia” y alabó que “el Papa nos pone en guardia, sin contemplaciones, contra la pérdida del sentido social y contra las ideologías impregnadas de egoísmo que se celan detrás de presuntos intereses nacionales. Nos advierte también del riesgo de la globalización y de sus consecuencias, que tal vez nos habrá acercado, pero que sin lugar a dudas no nos convertirá en hermanos”. Ejercicio de fraternidad práctica.

Se une a las críticas al “el fin de la conciencia histórica” a través del desprecio a la herencia cultural recibida y que define como “nueva forma de colonialismo, experto en la manipulación de conceptos extremadamente importantes y sensibles, como la democracia, la libertad, la justicia, y la unidad, utilizándolos como medio de control, dominación y arrogancia, vaciándolos de su significado, a veces incluso para justificar sus acciones”.

Sintoniza con Francisco “cuando pone de manifiesto las nuevas formas de injusticia, de explotación del hombre y de negación de su dignidad, la injusticia hacia la mujer y las condiciones similares a la esclavitud, de las que tantas personas son víctimas hoy día”. “La persecución por motivos religiosos o étnicos, y otras violaciones de la dignidad humana, son aspectos de una ‘tercera guerra mundial a pedazos’”, subrayó.

Tras la pandemia

Ante la pandemia, destacó el musulmán, se une a la petición de Francisco para que “nos replanteemos nuestro estilo de vida y forma de organizar nuestras sociedades”. “Estoy convencido de que esta Encíclica, junto con el Documento sobre la Fraternidad Humana, volverán a poner en marcha el tren de la historia, que se ha detenido en la estación de este orden mundial, arraigado en la irracionalidad, con su injusticia, soberbia y violencia colonial”, sentenció.

Por eso, tras lo vivido en estos meses, espera que la encíclica con el documento de Abu Dabi “puedan tener un considerable efecto disuasorio contra la falsedad, con todas sus formas y expresiones, y que puedan ser la base, o el factor más importante, para el nacimiento de un nuevo orden mundial, basado en la sacralidad de la dignidad y de los derechos humanos, como afirmó el Papa, y no en el desprecio, la esclavitud y la explotación del hombre”.

“En esta fase decisiva de la historia de la humanidad, nos encontramos ante una encrucijada, por un lado, la fraternidad universal en la que se regocija la humanidad y por otro, una miseria aguda que aumentará el sufrimiento y las privaciones de las personas. El camino de la fraternidad es a la vez un camino antiguo y nuevo, que se renueva y se recorre a la sombra de los valores espirituales y morales, y se rige por el equilibrio y la armonía entre ciencia y fe, entre este mundo y la vida venidera”, concluyó mientras leía unas palabras del Gran Imán de Al-Azhar. Ahora toca decidir. Hagan sus apuestas.