¿Por qué molesta tanto el mensaje de la Navidad?


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El manual

De un tiempo a esta parte, siempre sorprende alguna noticia en la que alguna institución pública siente un extraño resquemor ‘democrático’ al pronunciar la palabra Navidad. La solución es fácil: hablar de fiestas, celebraciones invernales, solsticios epocales… Este año la repercusión se la ha llevado la Comisión Europea cuando una guía interna distribuida entre el personal para promover un lenguaje inclusivo recomendaba referirse a las “fiestas” en lugar de a la Navidad durante el periodo vacacional que está a punto de comenzar.

La comisaria de Igualdad, Helena Dalli, asumió la metedura de para y reculó tras las críticas recibidas. Entre las reacciones entró el cardenal secretario del Vaticano, Pietro Parolin, quien reconoció a Vatican News que, que “la preocupación por cancelar toda discriminación es justa”; pero que este es “un camino del que cada vez somos más conscientes, y que naturalmente debe traducirse en la práctica”. “Sin embargo, en mi opinión, esta no es la manera de lograr este objetivo”, reclamaba Parolin. Para él, con gestos así se corre un riesgo de “anulación de las raíces, especialmente en lo que respecta a las fiestas cristianas y a la dimensión cristiana de nuestra Europa también”.

Posteriormente, en el viaje de vuelta de Chipre y Grecia, el propio Papa sentenció que la recomendación de felicitar las fiestas en lugar de la Navidad en aras de la inclusión “es un anacronismo”. “En la historia, muchas, muchas dictaduras han intentado hacerlo”, expuso ante los periodistas en el vuelo de regreso de su viaje a Grecia y Chipre, citando incluso a Napoleón y las dictaduras nazi y comunista. Francisco no dudó en calificarlo de “moda de un laicismo aguado, agua destilada”, señalaba a los periodistas.

La república

Uno de los paises más desconocidos del mundo es, quizá, Tayikistán. Una república situada en Asia Central y que sus datos económicos lo señalan como el país más pobre de cuantos han surgido al descomponerse la antigua Unión Soviética. Este país se ha vuelto muy pintoresco gracias al que es su presidente desde 1994, Emomali Rahmon. Una especie de cacique que ha aprobado restricciones como la moderación en las celebraciones de las bodas y los cumpleaños, las lágrimas en los velatorios… o la prohibición de la Navidad. Las restricciones a esta celebración cristiana son habituales en algunos países islámicos. Lo curioso es que en Tayikistán también hay limitaciones para los fieles musulmanes, aunque el 97% de la población, incluido su presidente, profesen la religión islámica.

Rahmon ya había decretado la prohibición de que Papa Noel saliera en la televisión en 2013. En 2015, el Ministerio de Educación amplió sus restricciones natalicias prohibiendo la colocación de árboles de Navidad o la entrega de regalos en los colegios del país. “La tala de árboles, su instalación y decoración, el uso de los fuegos artificiales, las comidas festivas y la entrega de regalos con motivo del año nuevo, quedan prohibidos en todas las instituciones educativas”, señalaba el decreto. El año nuevo sigue como la fiesta más importante de Tayikistán, eso sí, sin regalos o cosas parecidas.

Parece que hay que pueda olvidar la fragilidad de la Navidad. “Un hijo se nos ha dado. Quien tiene un niño pequeño sabe cuánto amor y paciencia se necesitan. Es necesario alimentarlo, atenderlo, limpiarlo, cuidar su fragilidad y sus necesidades, que con frecuencia son difíciles de comprender. Un niño nos hace sentir amados, pero también nos enseña a amar. Dios nació niño para alentarnos a cuidar de los demás. Su llanto tierno nos hace comprender lo inútiles que son nuestros muchos caprichos, y de esos tenemos tantos”, recordaba hace un año el papa Francisco en la misa de Nochebuena.