Nuestro mapa de sentidos


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Jordan B. Peterson habla en su obra “Mapa de sentidos. La arquitectura de las creencias” sobre cómo todos tenemos un mapa de sentidos, unas creencias que están instaladas en nuestro corazón y que son las que nos dicen qué está bien y qué está mal. Se trata de ese convencimiento íntimo que nos lleva a actuar de una manera u otra, que nos hace tomar unas decisiones u otras, que nos impulsa a tomar unos caminos u otros.



El economicismo reinante tiene su propio mapa de sentidos, sus propias creencias. La más generalizada es que el crecimiento económico es imprescindible para que la economía funcione bien. Es tan profunda esta creencia y está tan instalada en el interior de la mayoría de los economistas y de muchas personas, que la evidencia de que es imposible lograr un crecimiento indefinido con unos recursos finitos no sirve para erradicar esta idea tan profundamente arraigada en muchas personas.

Esto hace que estas personas estén ciegas ante la realidad de un sistema económico construido por y para el crecimiento que solamente puede funcionar si este se da, un sistema que tiene una adicción al crecimiento, que no puede vivir sin él. Tenemos tan enraizada esta idea en nuestro interior, que no percibimos que las cosas pueden ser de otra manera, que no es necesario que sean así.

Algo parecido sucede con el corolario personal del crecimiento económico: el convencimiento de que teniendo más siempre estamos mejor. A pesar de que muchas personas afirman que saben que ser más ricos no es equivalente a estar mejor y que el dinero no trae la felicidad, sus actitudes diarias son las de perseguir tener más, las de querer lograr unos ingresos superiores, las de admirar a quienes han logrado ser ricos.

Este convencimiento interno de que el tener más es siempre estar mejor y la necesidad de incrementar los ingresos tanto a nivel comunitario como personal, son esas creencias generalizadas que existen en nuestra sociedad y que nos llevan a actuar de un modo economicista aunque la razón nos diga que no tiene sentido hacerlo así.

Es posible

Tenemos que ser conscientes de que tenemos un mapa de sentidos escondido en nuestro interior que es el que determina nuestra manera de ser y nuestras opciones económicas. Que ese mapa de sentidos, esa idea de que el crecimiento económico y el incremento del bienestar son lo esencial en nuestra sociedad y en nuestras vidas, nos viene marcado por la cultura y por la corriente principal que predomina en la sociedad en estos momentos.

Romper con nuestras creencias y abrazar otras diferentes es un proceso lento, que se da poco a poco, en una vida que es camino y cambio constante, pero al menos debemos saber que es posible, que puede suceder.