Isabel Corpas, teóloga
Doctora en teología

Noticias en el vuelo papal acerca del diaconado femenino


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Las respuestas del papa Francisco a las preguntas de los periodistas en los vuelos de regreso suelen ser el mejor plato de sus viajes apostólicos. No porque el resto de sus intervenciones sean menos significativas sino porque son preguntas y respuestas en rueda de prensa, son siempre noticia. Esta vez fue regresando de Skopje, en Macedonia. Y entre otros muchos temas, Francisco dio noticias de la comisión cuya creación anunció hace tres años durante el encuentro con la Unión Internacional de Superioras Generales, cuando la hermana Teresina le propuso: “¿Qué impide que la Iglesia incluya a mujeres entre los diáconos permanentes, al igual que ocurrió en la Iglesia primitiva? ¿Por qué no crear una comisión oficial que estudie el tema?”.

En aquella ocasión el Papa se preguntó antes de responder a la hermana Teresina: “¿Cuáles fueron estas mujeres diáconos? ¿Tenían ordenación o no? Está poco claro eso. ¿Cuál fue el papel de estas diaconisas?”. Su respuesta marcó un paso  en el camino hacia la ordenación de mujeres: “Me gustaría establecer una comisión oficial que estudiara el tema y creo que sería bueno para la Iglesia aclarar este punto. Estoy de acuerdo y voy a hablar de hacer algo de este tipo”, respondió inicialmente y luego completó: “Con respecto al diaconado, sí, estoy de acuerdo y me parece que sería útil contar con una comisión para aclarar todo esto bien, sobre todo en lo que respecta a los primeros tiempos de la Iglesia”[1].

A esta comisión se refirió el periodista Joshua McElwee, del National Catholic Reporter. Antes de formular su pregunta le comentó que en la Iglesia griega que Francisco venía de visitar se conserva la tradición de ordenar diaconisas y mencionó el nuevo encuentro, este mes, con la Unión Internacional de Superioras Generales: “¿Puede decirnos alguna cosa que sepa sobre el informe de la comisión sobre el ministerio de las mujeres en los primeros años de la Iglesia? ¿Usted ha tomado alguna decisión?” Como quien dice, ¿en esta ocasión qué le va a decir a este grupo de religiosas con quienes se comprometió a abrir una comisión sobre el diaconado femenino?

Visiones encontradas de los expertos

Una noticia desde el vuelo papal es que por primera vez en estos tres años se supo algo de la Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las Mujeres creada por el papa Francisco “después de intensa oración y de madura reflexión”, según la reseña de su conformación, más allá de que estaba presidida por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Luis Francisco Ladaria, y de los nombres de sus integrantes, seis hombres y seis mujeres. Son ellas, sor Nuria Calduch-Benages, M. H. S. F. N., miembro de la Pontificia Comisión Bíblica; Francesca Cocchini, profesora en la Universidad La Sapienza y el Instituto Patrístico Augustinianum de Roma; sor Mary Melone, S. F. A., rectora de la Pontificia Universidad Antonianum de Roma; Marianne Schlosser, profesora de teología espiritual en la Universidad de Viena y miembro de la Comisión Teológica Internacional; Michelina Tenace, profesora de teología fundamental en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma; Phyllis Zagano, profesora en Hofstra University en Nueva York. Y ellos son Piero Coda, Karl-Heinz Menke y Bernard Pottier, S. J., miembros de la Comisión Teológica Internacional; Robert Dodaro, O. S. A., presidente del Instituto Patrístico Augustinianum de Roma; Santiago Madrigal Terrazas, profesor de eclesiología de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, y Aimable Musoni, S. D. B., también profesor de eclesiología de la Pontificia Universidad Salesiana de Roma.

Un grupo de mujeres en una misa en Baltimore/CNS

Ni siquiera se sabía si la comisión había entregado un informe o si continuaba funcionando como comisión. Que fue la otra noticia en la respuesta a la pregunta del periodista: “La comisión se hizo y ha trabajado por casi dos años. Eran todos distintos, todos sapos de distintos pozos. Todos pensaban diferente, pero han trabajado juntos y se han puesto de acuerdo hasta un cierto punto. Pero, cada uno de ellos tiene su propia visión que no concuerda con la de los otros. Y allí se detuvieron como comisión y cada uno está estudiando seguir adelante. […] Cada uno sigue estudiando y se ha hecho un buen trabajo porque se ha llegado hasta un cierto punto común que puede servir como aliciente para seguir adelante, estudiar y dar una respuesta definitiva sobre si sí o no, según las características de la época” [2]. En pocos palabras, la noticia es que no hubo informe y que la comisión dejó de existir.

La opinión de Francisco y sus dudas

Después Francisco dio su opinión sobre el diaconado de mujeres, prácticamente la misma que había dado hace tres años cuando respondió a la pregunta de la hermana Teresina: “¿Cuáles fueron estas mujeres diáconos? ¿Tenían ordenación o no? Está poco claro eso. ¿Cuál fue el papel de estas diaconisas? […] Parece que el papel de las diaconisas era ayudar en el bautismo de las mujeres […], también para hacer las unciones sobre el cuerpo de las mujeres, […] cuando había un juicio matrimonial porque el marido golpeaba a la mujer y ella iba al obispo a lamentarse, las diaconisas eran las encargadas de ver las marcas en el cuerpo de la mujer por los golpes del marido e informar al obispo[3].

La misma información que repitió en esta ocasión en su respuesta al periodista Joshua McElwee acerca del papel que cumplían las diaconisas: “Sí ayudaban, por ejemplo en la liturgia lo vemos, en los bautismos, que eran de inmersión, cuando se bautizaba una mujer la diaconisa ayudaba. También en la unción en el cuerpo de la mujer. Luego salió un documento en el que se veía que las diaconisas eran llamadas por el obispo cuando había una disputa matrimonial para la nulidad o el divorcio o la separación. Cuando la mujer acusaba al marido de golpearla llamaban a la diaconisa para que esta viera el cuerpo y así testimoniaba en el juicio”[4]. Exactamente la misma información que tenía hace tres años.

Una mujer indígena bendice al Papa Francisco/CNS

También las mismas dudas que expresó hace tres años: “¿Tenían ordenación o no? Está poco claro eso”. En esta ocasión repitió que “no es claro”, que “no se ve claro”, si “era ordenación sacramental o no” al responder al periodista:  “Sobre el diaconado femenino, hay un modo de concebirlo no con la misma visión del diaconado masculino. Por ejemplo, las fórmulas de ordenación diaconal encontradas hasta ahora, según la comisión, no son las mismas para la ordenación del diácono masculino y se parecen más a la que hoy sería la bendición abacial de una abadesa. Este es el resultado de algunos de ellos, yo estoy hablando un poco de oídas, lo que recuerdo. Otros dicen ‘no, esto es una fórmula diaconal’, pero debaten. No es claro. Había diaconisas al inicio, ¿pero era ordenación sacramental o no? Y eso se discute y no se ve claro. […] Son las cosas que recuerdo, pero lo fundamental es que no hay certeza de que fuese una ordenación con la misma forma y la misma finalidad de la ordenación masculina. Algunos dicen que hay duda. Sigamos adelante a estudiar. No tengo miedo al estudio, pero hasta este momento no va”[5].

El debate sigue abierto

Las mismas dudas que tenía hace tres años y que tienen que ver con un debate que surgió entre los estudiosos del diaconado, todos ellos historiadores, teólogos y liturgistas. Lo interesante es que quienes negaban la ordenación de las diaconisas argumentaban desde la teología del sacramento del orden sacerdotal elaborada en la Edad Media cuando ya no había diaconisas ni diáconos permanentes y se ordenaban diáconos que se preparaban para ser sacerdotes; mientras quienes reconocían que las diaconisas de los primeros siglos del cristianismo y en algunas regiones fueron ordenadas para este ministerio porque su carisma para ejercer el diaconado era reconocido por la autoridad eclesial y la Iglesia les confiaba este ministerio. Que no es el mismo del diaconado femenino actual y por eso no se habla de diaconisas sino de ordenación de mujeres para el diaconado, no como escalón, sino como diaconado permanente: el mismo que Vaticano II restableció.

La noticia es que, por el momento, el estudio de la ordenación de mujeres para el diaconado está estancada oficialmente, a nivel vaticano porque no hay unidad de criterio: “Esto es lo que se está estudiando, pero hemos llegado a un punto y ahora cada uno de los miembros está estudiando según su tesis. Esto es bueno. Varietas delectat[6]. La otra noticia, que es buena noticia, es que el Papa admite que el tema se va a seguir estudiando. Que no le tiene miedo al estudio ni a la diversidad de opiniones. Y que las conclusiones no parecen ser definitivas: “Cada uno sigue estudiando y se ha hecho un buen trabajo porque se ha llegado hasta un cierto punto común que puede servir como aliciente para seguir adelante, estudiar y dar una respuesta definitiva sobre si sí o no, según las características de la época”[7].

[1] “Discurso del Santo Padre Francisco a la Unión Internacional de Superiores Generales”. Jueves 12 de mayo de 2016. http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2016/may/documents/papa-francesco_20160512_uisg.pdf

[2] “Viaje apostólico a Bulgaria y Macedonia del Norte: Conferencia de prensa del Santo Padre durante el vuelo de regreso a Roma”. Martes 7 de mayo de 2019. http://w2.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2019/5/7/voloritorno-macedoniadelnord.html

[3] “Discurso del Santo Padre Francisco a la Unión Internacional de Superiores Generales”. Jueves 12 de mayo de 2016.

[4] “Viaje apostólico a Bulgaria y Macedonia del Norte: Conferencia de prensa del Santo Padre durante el vuelo de regreso a Roma”. Martes 7 de mayo de 2019.

[5] Ibídem.

[6] Ibídem.

[7] Ibídem.